Los mandos de trapero salvan al mayor

Mossos contra el Govern: el relato que preocupa al 'exconseller' Forn

El de Interior encaja nuevas alusiones de los mandos de la policía autonómica a su postura antes del 1-O

Foto: Captura de la señal institucional del Tribunal Supremo del comisario Manel Castellví. (EFE)
Captura de la señal institucional del Tribunal Supremo del comisario Manel Castellví. (EFE)

"Les dijimos que íbamos a cumplir nuestra obligación. Ellos sabían que una cosa y otra eran incompatibles". Con un perfil mucho más plano, menos dramático que Manel Castellví, el segundo mando de los Mossos que ha escuchado el tribunal del 'procés' remató este lunes el relato sobre ese camión sin frenos que conducía en septiembre de 2017 el Ejecutivo de Carles Puigdemont camino del 1-O. Más allá de un carraspeo recurrente, Emili Quevedo, responsable de Planificación, se mostró sereno y habló de los repetidos intentos de la policía autonómica y de Trapero de detener la convocatoria sin éxito. De una semana a esta parte, la preocupación en el rostro de Joaquim Forn, que sigue al detalle los interrogatorios, es evidente.

No fue una vez, fueron dos. El mayor más nombrado del juicio trató de convencer a la cúpula política, ya el día 26, de que no debía celebrarse la votación. A cinco días de que las urnas se colocaran en los colegios, Trapero y dos comisarios superiores se reunieron con el 'expresident', Oriol Junqueras y el propio Forn. Quevedo esquivó la palabra violencia y usó sinónimos. Dijo, por ejemplo, "situación general de tensión" o "temor a choques". Fuera con ese término o con otros de la familia, el mensaje llegó claro y cristalino a los oídos adecuados.

Les reafirmaron que el cuerpo de Mossos iba a cumplir con su obligación como Policía Judicial. Por decirlo de una forma "simple, sencilla y llana", Trapero "no tuvo" éxito. De nuevo en manos del fiscal Javier Zaragoza, llegó la pregunta clave: "¿El fin último de la reunión era intentar disuadir a los máximos responsables del Govern de que no se realizara? ¿Les proponen que se desconvoque?". "No sé si en esos términos exactos, pero a buen entendedor pocas palabras bastan", remachó el mando policial autonómico.

Salvar al soldado Trapero

Los hombres de Trapero defienden a Trapero y Quevedo volvió a hacerlo. El testigo reprodujo una conversación con su máximo responsable tras este encuentro. Le dijo, según su relato, que "la cosa no había ido bien" y que quería hacer un segundo intento, en esta ocasión, respaldado por más hombres. Tratar de imponer un poco de cordura con el apoyo del mayor número de mandos posible. Segundo intento y segundo fracaso.

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La cara de Forn se oscurecía con cada nueva alusión. Al contrario de Junqueras, él ha optado por defenderse en lo judicial aun al coste de perder puntos en lo político. Estas referencias no le benefician, pese a la maestraría de su abogado, Xavier Melero, que logró en su interrogatorio no incidir en los puntos negativos y sacar oro de los positivos, como quien vende un coche de segunda mano bien limpio y reluciente. Lo hizo con Manel Castellví que, en 'round' dos ante el tribunal, sacó con un trapo todo el brillo que pudo a la carrocería. Dijo que nadie los presionó, que el escenario de violencia que esperaban no fue tal y que, pese a los malos augurios, a nadie se le ocurrió dimitir.

Sobre el segundo intento de desactivar la bomba del 1-O, el mando Quevedo puso el acento en que su responsable se arriesgó a pedir el encuentro pese a era algo poco habitual. Frente a la plana mayor del Govern, los Mossos manifestaron su preocupación por "el clima de inestabilidad e inseguridad del país", dejaron patente su "absoluta disconformidad con algunas de las expresiones públicas que se habían hecho por parte de miembros del Govern" y volvieron a insistir en que ellos cumplirían las órdenes judiciales. Junqueras echó mano de su pacifismo y dijo estar convencido de que la gente dejaría actuar sin oponerse y con una sonrisa.

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En otro revés a Forn, destacó que había un elemento que los policías creían que se estaba utilizando "muy inadecuadamente": los principios de actuación. "La utilización, el uso, o cómo proyectaba el Govern hacia la ciudadanía el elemento de los principios de actuación que tienen que regir todas las actuaciones policiales. Lo proyectaba en términos, digamos, de opciones. De contraposición entre los principios de actuación y el cumplimiento del mandato judicial. Como si hubiera que decidir que una cosa tenía prevalencia sobre la otra".

Puigdemont los despachó de un plumazo. "Hagan lo que tengan que hacer, pero no habrá ningún cambio en nuestros planes políticos". Ahora se ve que a los Mossos no les gustó que los políticos mostraran al cuerpo como un juguete que manejaban. Y aquí están las consecuencias.

'Toni' y la furgo

La tarde del juicio abundó en ese realismo mágico que muchas veces domina todo lo que toca el 'procés'. Era el turno de los directivos de la empresa a la que la Generalitat encargó los sobres y cartas para convocar la ciudadanía a las mesas electorales. El enlace del Govern con la empresa malograda, ahora quebrada, era un misterioso 'Toni' que nadie supo identificar. Toni, eso sí, llamaba y daba instrucciones de cómo tenían que distribuirse las misivas.

Nadie sabían qué eran esas cartas ("sorpresa, sorpresa", dijo uno de los testigos), pero a todos los trabajadores de Unipost les daban tan mal rollo que tuvieron que esconderlas lejos de la máquina de café para evitar comentarios y sustos. Los sobres llegaron un sábado en una furgoneta blanca. Nada menos que el director de Producción fue a descargarlos a la puerta de un bar, en un polígono industrial. Seis o siete palés, que tuvo que transportar en dos viajes. Normal, normal, no parece.

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