"NO PARTICIPÉ EN NINGUNA ESTRATEGIA"

Forcadell acusa al TC de ser "político" y cambiar a la carta su jurisprudencia

"El único límite a la libertad de expresión y al debate parlamentario es el respeto a los derechos humanos"

Foto: Imagen de la señal institucional del Tribunal Supremo de la expresidenta del Parlament Carme Forcadell durante su declaración. (EFE)
Imagen de la señal institucional del Tribunal Supremo de la expresidenta del Parlament Carme Forcadell durante su declaración. (EFE)

La expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, estableció esta tarde en el juicio por el 'procés' un diálogo de sordos con la Fiscalía en el que metió el mensaje que quería lanzar -"No participé en ninguna estrategia, me limité a cumplir con mis obligaciones"- y que degeneró en una sucesión de rifirrafes con la ex fiscal general del Estado. Interrogada por Consuelo Madrigal, acusada y fiscal se enredaron en un intercambio sobre las decisiones que se impulsaron desde la Mesa del Parlament bajo su presidencia. Desde el reproche, la antecesora de Roger Torrent, acusó al Tribunal Constitucional de cambiar su jurisprudencia a antojo y actuar desde la política y no desde la ley. Así, aseguró que decisiones como su voto favorable la tramitación del referéndum del 1 de octubre, estaban protegidas por la "inviolabilidad parlamentaria". "Pueden cambiar los magistrados, puede variar la jurisprudencia, pero la libertad parlamentaria no cambia", ha asegurado y agregado que su intención siempre fue la de defender la soberanía del Parlament.

Las suspensiones acordadas entonces por el TC, ha indicado, vulneran los derechos a la libertad de expresión, derechos políticos y otros. El tribunal de garantías se ha convertido en un "órgano censor", ha agregado. Como ya sucedió con Cuixart en una parte del interrogatorio de la mañana, la expresidenta de la Cámara catalana provocó el enfado de Madrigal. Fue cuando aludió a que la propia Fiscalía no cumplía en ocasiones los mandatos del TC. La que fuera fiscal general del Estado pidió la mediación del presidente Manuel Marchena para que la procesada "contestara a lo que se le preguntaba". No tuvo suerte. Marchena recordó que no tiene por qué hacerlo.

Forcadell acusa al TC de ser "político" y cambiar a la carta su jurisprudencia

Así desembocó un parte del interrogatorio, pedregoso y feo por técnico, en el que se entrelazaba autos del TC con tramitaciones de la mesa parlamentaria. Conclusiones, pocas, más allá de la convicción verbalizada por Forcadell, de que "el único límite a la libertad de expresión y al debate parlamentario es el respeto a los derechos humanos". Madrigal la interpeló en dos ocasiones sobre quien fija estos derechos. "Le preguntó... ¿los derechos humanos quien los declara, usted?", le dijo agria. "El intérprete supremo de la Constitución es usted o el TC?", indicó un poco más tarde la fiscal. También le arrancó el reconocimiento, algo surrealista, de que no se leía las cosas que votaba desde la Mesa. "La palabra en el parlamento tiene que ser libre", dijo para justificar que se avalara elevar a pleno algunas cosas.

Los reproches de la fiscal sobre su falta de respeto al Constitucional desencadenó, curiosamente, la crítica más potente de Forcadell desde el banquillo."Si yo respeto al TC.... en ningún momento ningún miembro de la Mesa tenía en su voluntad desoir sus mandatos", comenzó excusándose. Agregó, como quien da una caricia antes de pasar la bofetada que valora "los avances del TC en derechos humanos". "Durante muchos años hizo muy buen trabajo"....

Llegó tras esto el golpe. "En los últimos años ha habido una politización del TC y a la hora de juzgar determinados asuntos, sobre todo Cataluña, ha utilizado criterios políticos y no jurídicos". Puso ejemplos como la sentencia del Estatut, desigual, en su opinión, respecto al contenido de otros estatutos de autonomía o como el conocimiento que compañeros políticos tenían de cuales iban a ser sus cesiones. O la celeridad con la que el Constitucional se reunía si era el Ejecutivo central quien recurría.

Forcadell acusa al TC de ser "político" y cambiar a la carta su jurisprudencia

Fuera de este ataque, Forcadell nadó en un mar de excusas. Frente a la pregunta de por qué no atendieron los avisos de los letrados del Parlament, recordó que no eran vinculantes. Frenta a las preguntas sobre por qué se tramitaron resoluciones abiertamente inconstitucionales, dijo que no es papel de la Mesa determinar si lo son o no. Negó rotudamente, eso sí, ser parte de un engranaje para provocar la independencia. Las preguntas más sensibles, se resolvieron con lagunas mentales y hubo varios "no recuerdo". Sobre la logística del referéndum, dijo no saber nada e incluso dudó de la compra efectiva de material como las urnas. "Ya me gustaría saberlo....", cuestionó.

Hubo otra escaramuza Forcadell-Madrigal al lio de la DUI. La expresidenta del Parlament alegó lo que ya recuerda a un mantra y dijo que la declaración unilateral fue política y sin consecuencias jurídicas. Allá que entró al trapo la fiscal. "¿Se declaró la independencia el 27 de octubre?", preguntó. "Se aprobaron dos propuestas de resolución y se leyó un preámbulo que era una declaración política sin consecuencias jurídicas", respondió. "¿Era verdad, mentira, teatro, farsa, sainete?", insistió la Madrigal. "Yo considero que la política es una cosa seria", acabó la pelea verbal.

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