jornada clave para el procés

Los letrados del Parlamento catalán avisaron a Forcadell de que desobedecía al TC

Las excusas para aplicar el rodillo vulnerando todos los derechos y todas las leyes: “Se nos han bloqueado las otras vías y nos vemos obligados a pedir eximencia de debate parlamentario"

Foto: La presidenta del Parlament, Carme Forcadell (EFE)
La presidenta del Parlament, Carme Forcadell (EFE)

La presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, no podrá alegar ignorancia. Los letrados de la cámara legislativa entregaron esta mañana un escrito a la Mesa de esta institución en el que advertían que si admitían a trámite la Ley del Referéndum estarían desobedeciendo al Tribunal Constitucional. El escrito fue facilitado a los miembros de la Mesa y está firmado por el letrado mayor, Antoni Bayona, y el secretario general del ‘Parlament’, Xavier Muro, y en él se advierte de que las leyes de desconexión están directamente relacionadas con varias resoluciones independentistas anuladas por el Constitucional, recordando que los miembros de la Mesa tienen la obligación de impedir cualquier iniciativa tendente a facilitar el referéndum.

El informe señala que “la tramitación de las proposiciones de ley está afectada por el deber de cumplimiento de la sentencia del TC 259/2015, de 2 de diciembre, que declara inconstitucional y nula la resolución 1/XI del Parlamento de Cataluña y de las interlocutorias del TC 141/2016, de 19 de junio; 170/2016, de 6 de octubre; y 24/2017, de 14 de febrero, dictadas en el marco de incidentes de ejecución de la sentencia 259/2015 referidos a las otras resoluciones del Parlamento aprobadas”.

Ante ello, el escrito de los letrados recuerda que los miembros de la Mesa “tienen el deber de impedir o paralizar cualquier iniciativa, jurídica o material, que directamente o indirectamente suponga ignorar o eludir la nulidad de las resoluciones parlamentarias afectadas (…), así como de abstenerse de realizar cualquier actuación tendente a dar cumplimiento a las mismas”.

Recuerdan también los letrados que “el incumplimiento de este deber puede dar lugar a la exigencia de responsabilidades de los miembros de la Mesa”. En otro de los puntos, advierten que el procedimiento de lectura única que pretendían aplicar los independentistas “está suspendido por acuerdo del pleno del TC de 31 de julio de 2017” y que la eventual tramitación “por ampliación del orden del día al amparo del artículo 81.3 del reglamento del Parlamento [que ha sido el utilizado en esta ocasión] presentaría en la práctica unas características parecidas a un procedimiento de lectura única, en la medida que comportaría la sustanciación de una iniciativa legislativa en unidad de acto ante el pleno”. Y da un auténtico mazazo a los independentistas: el último dictamen del Consejo de Garantías Estatutarias, que es el órgano que quieren evitar, recoge que su opinión es “esencial e inexcusable” en cualquier procedimiento legislativo.

A piñón fijo

Carme Forcadell, sin embargo, hizo caso omiso de la advertencia e intentó directamente alterar el orden del día para someter a una votación exprés dicha ley, lo que había sido solicitado por Junts pel Sí (JxS) y la CUP. Ante las protestas de toda la oposición, Forcadell accedió finalmente a convocar a la junta de portavoces y a la Mesa del Parlamento para discutir la admisión a trámite de la petición de los independentistas. Como mínimo, pues, guardar las formas.

La pretensión de liquidar el Estatuto y la Constitución por la vía rápida no deja de ser sorprendente: para la portavoz de JxS, Marta Rovira, es suficiente un debate de dos horas en las que todos puedan presentar enmiendas para deshacerse de las dos leyes máximas y dejar encarrilada a Cataluña hacia un referéndum a todas luces ilegal. Ante ello, el secretario general del PP catalán, Santi Rodríguez, le recriminó a Forcadell que el reglamento del Parlamento prevé que los textos sometidos a votación han de estar a disposición de los diputados 48 horas antes de la misma. “No se puede admitir a debate una ley que no se nos ha entregado y que ha sido admitida a trámite hace escasos minutos”, se quejó.

Pero Forcadell, como quien oye llover: “Primero, votaremos la alteración del orden del día y luego, votaremos la exención de los trámites”, le respondió. Se refería a que, por el sistema de aprobación, los independentistas quieren obligar no sólo a que no haya un debate general en el pleno, sino que quieren evitar que la oposición pueda pedir el preceptivo y obligatorio dictamen previo del Consejo de Garantías Estatutarias (CGE) ante cualquier texto legal. Las excusas para aplicar el rodillo vulnerando todos los derechos de los diputados y todas las leyes es de risa: “Se nos han bloqueado todas las otras vías y nos vemos obligados a pedir eximencia de debate parlamentario y que no necesite dictamen del CGTE, entendiendo que con esta excepción no se vulnera nada, ya que pueden ejercerse los derechos posteriormente mediante los tribunales, como han hecho otras veces”, se justificó Rovira. Ello llevó a decir al portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, que “el Parlamento Nacional de Cataluña se ha convertido, por un día, en el Teatre Nacional de Catalunya, porque esto es un teatro”.

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