admite su papel dinamizador el 1-O

Cuixart avisa: "Volverá a pasar lo mismo si aplican más 155"

"Ante el dilema entre la suspensión del TC o el ejercicio de derechos fundamentales, Òmnium siempre va a ejercer derechos fundamentales", ha indicado

Foto: Jordi Cuixart, durante el juicio por el 'procés'. (EFE)
Jordi Cuixart, durante el juicio por el 'procés'. (EFE)

El presidente de Òmnium insistió este martes, una y otra vez, con distintas palabras, de distintas formas, en el derecho de pueblo catalán a movilizarse a favor de la independencia. Volvió a salir ese bar que permaneció abierto en las manifestaciones del 20 de septiembre y que evidencia -en su opinión- la no violencia de aquel día. Su papel de "dinamizador" de este sentimiento de protesta se limitó a canalizar el malestar popular. Un rechazo que fue y que será. "Va a pasar lo mismo si aplican más 155: el sentimiento de autogobierno va más allá del independentismo", dijo.

En un interrogatorio-montaña rusa, Jordi Cuixart, mantuvo un discurso acorde con el pacifismo que abandera. Casi todo el tiempo. Hubo picos de enfrentamiento con el fiscal de la mañana, Jaime Moreno. El más acusado, que sacó evidentemente de sus casillas al representante del Ministerio Público, se produjo en el intercambio final en el momento en que se le preguntaba sobre su conocimiento de que el Estado podía responder represivamente al desafío que se planteaba. Dejó aparcados los circunloquios y respondió, aquí, con frases cortas. "¿Sabe que había setecientas personas bloqueando la entrada del colegio Ramon Llull? No sé, sé que se lanzó una pelota de goma y a una persona se le vació un ojo"; "¿Sabe que hubo siete policías lesionados? Sé que hubo 17 policías imputados por la violencia ejercida”, "¿Sabe si hubo violencia por los manifestantes? Sé que hubo violencia policial”.

Las manifestaciones frente a la Consellería fueron vitales, recordó en varios momentos. Para una parte muy importante de la sociedad catalana, dijo, la conducta estatal fue una agresión en la relación con el poder. Aquello se llevó "sin violencia pero con determinación". El presidente del Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, desparramó este martes en el juicio del 'procés' un entusiasmo brutal que se extendió a sus respuestas a la Fiscalía. Tanta intensidad desplegó que incluso salpicó el interrogatorio de expresiones coloquiales. Dijo "hostia" varias veces, hasta el punto que se ganó la reprimenda de Manuel Marchena, que le pidió que evitara ese tipo de "interjecciones". Entre taco y taco, se desdijo que las cosas admitidas en la fase de instrucción y admitió, a preguntas de Moreno, "el papel dinamizador" de su asociación frente al 1-O. "El derecho a votar se gana votando", indicó.

"Ante el dilema entre la suspensión del Tribunal Constitucional o el ejercicio de derechos fundamentales, Ómnium siempre va a ejercer derechos fundamentales, De manera pacífica y festiva, pero eso no le quita ni coraje ni decisión. Asumimos el papel que tuvimos el 1 de octubre como elemento dinamizador", explicó, muy en la línea de las declaraciones de sus compañeros de banquillo 'políticos' algo que él, quiso resaltar, no es. "Estas decisiones de los tribunales, en ninguna parte interpelan a la sociedad catalana...", agregó. Y abundó: "haremos lo que vamos a hacer siempre que creamos que haya una decisión injusta, actuar de acuerdo con los parámetros de la desobediencia civil". Destacó también que "todos los españoles" deberían estar orgullosos del 1-O que fue, "el mayor acto de desobediencia civil que ha habido en Europa". "Yo soy hijo de una murciana, yo también soy medio español", concluyó.

Así, en sus largas explicaciones de verbo rápido, introdujo: "Matiz: yo soy un preso político no soy un político preso. Junto a Sànchez, hemos entrado a prisión por ser activistas sociales". Con esta frase se desvinculó del conocimiento del detalle de las sucesivas decisiones que se iban tomando desde el Govern o desde el Parlament en el camino hacia la independencia.

Respecto a lo que sí conocía, la organización de la manifestaciones como la que se celebró el 20 de septiembre, Cuixart rompió la baraja. El presidente Òmnium echó por tierra la validez de sus declaraciones en instrucción ante el juez Pablo Llarena. El fiscal Jaime Moreno, encargado del interrogatorio, le inquería sobre un tuit en el que, desde la cuenta de la asociación, se comunicaban las direcciones de las consellerías donde, aquel día, se estaban llevando a cabo registros.

No se reconoció en lo que dijo en instrucción y dio una explicación. "Mis declaraciones ante el juez instructor estuvieron provocadas por salir de prisión al precio que fuera", dijo y explicó que, entonces, aquella era su prioridad pero, ahora, ha cambiado. "Ahora mi prioridad es la resolución del conflicto", explicó. Reivindicó en este punto su derecho a promover la defensa de derechos y, aunque no se refirió expresamente a un 'Estado represor', sí empleó esta idea para justificar su compromiso. Incluso sacó a Franco a pasear para que la imagen calara: "Aunque el dictador se murió en la cama, no se puede cuestionar que en Cataluña se vive en democracia....".

De Tian an Men a Gandhi

En cuando al día de la macromanifestación ante Economía, Cuixart lo calificó como un "punto de inflexión", continuando con esa idea de la defensa ante un abuso estatal y judicial. "Hubo 17 detenciones, 20 registros, 750 alcaldes investigados por la Fiscalía", recordó. Se indignó (y volvió su coletilla del 'hostia' para evidenciarlo, con nuevo aviso de Marchena) ante la insinuación de la Fiscalía de que sospechaban que sus actos podían desencadenar violencia. "No la hubo", destacó.

El fiscal trató de enfrentarle a contradicción con sus tuits. Ya contaba con el refugio de anular lo dicho hace meses ante Llarena y fue esquivando su lectura con un mismo mensaje de pacifismo y concialición. "No soy consciente de los coches dañados hasta las doce y media de la noche cuando se despeja la zona", indicó, dejando caer que la prensa se subió encima. También indicó que esos vehículos parece que son "los más lamentados de la historia".

"Tengo un principio de máxima austeridad y me molesta que se rompan las cosas", lanzó y recordó las cargas policiales que rompieron moviliario de los colegios. Destacó que esa concentración "fue degenerando" y se acabó convirtiendo en algo que no era propio del movimiento soberanista. Otra de sus frases del día fue, en sí mismo, otro reproche al Ministerio Público. "Yo mismo soy independentista. estoy seguro que aquí no se juzga mi sentimiento republicano", dijo, ante lo que el fiscal respondió: "No lo dude, no se está juzgando eso".

El tono cordial que utilizó en el interrogatorio, se fue rompiendo en momentos. Salió su indignación cuando el fiscal le cortaba el discurso o no le dejaba acabar. El fiscal Moreno dejó claro, en el interrogatorio, que la famosa movilización de la Consellería no se convocó siguiendo el cauce oficial. Aquí, su respuesta no resultó convincente. Dijo que no sabía con qué plazos se debe solicitar la convocatoria de manifestaciones -él, que se dedica a eso precisamente- y apeló a que él es presidente y que tampoco Unai Sordo o Pepe Álvarez saben de esas cosas.

También preguntó la Fiscalía por ese "altar majestuoso" al que se refirió el procesado en su discurso ante la Consellería. Moreno quería saber si, con la expresión, se refería al atril improvisado que proporcionaron los coches de las Fuerzas de Seguridad. Cuixart lo negó y dijo que hablaba desde un escenario. Hasta aleccionó durante varios minutos sobre su compromiso, condensado en la frase "ens hi deixarem la pell", que tradujo y detalló y volvió a detallar.

Tian an Men, Rosa Parks y el voto femenino, Gandhi, Martin Luther King, sentarse "culo-suelo", los desahucios, los insumisos....el recorrido completo por "la resistencia no violenta". Cuixart recurrió a estas imágenes siempre que se le preguntó por su dinamización de las concentraciones o la intención que se perseguía con ellas. "El propio Supremo ha dicho que la desobediencia es síntoma de buen estado de salud de la democracia", recordó. Lo mismo alegó en cuanto a las iniciativas para impedir el cierre de los colegios de cara al 1-O. No fue Òmnium, en este caso, sino Escoles Obertes, aunque, en un tuit de Òmnium se alentó a seguirla.

La Fiscalía enseñó más mensajes de Twitter. Otros en los que se hablaba de "proteger" los colegios o de "defender" las urnas. Aún más en los que el acusado indicaba colegios específicos para dirigirse. "Sería muy presuntuoso por mi parte pensar que puedo mover a las masas", indicó y negó recibir información privilegiada sobre los colegios en los que necesitaba gente. En referencia a los agentes que actuaron el 1-O, recomendó otra 'receta'. "Podrían haber conseguido en mismo objetivo con un poco más de paciencia", expresó.

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