PESCA ILEGAL Y BLANQUEO DE CAPITALES

Escuchas a la mafia del atún rojo: "Déjate de 'camiones' y mándalo gordo por avión"

La información sobre la trama del atún que opera en España y otros países sigue aflorando tras la exclusiva de El Confidencial. La excomisaria europea de Pesca estalló en cólera contra Malta

Foto: Ejemplares de atún rojo en una granja de engorde de Malta. (Oceana / Keith Ellenbogen)
Ejemplares de atún rojo en una granja de engorde de Malta. (Oceana / Keith Ellenbogen)

Juan cuenta a Khalid Mouslim: "Dile al maltés que si va a mandar atún rojo pequeño [camión] que no lo mande, que lo mande por avión y gordo porque los pequeños no los quiere nadie". Corría abril de 2018.

Esas palabras son parte de una conversación telefónica intervenida por la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (Ucoma) de la Guardia Civil en el contexto de la mayor investigación de la historia sobre el contrabando de atún rojo mediterráneo. Publicado en exclusiva por El Confidencial, la red habría importado anualmente, en avión y camiones, unas 1.250 toneladas legales de atún y unas 2.500 en 'B', un cálculo conservador, según entienden los propios oficiales de la Benemérita. Fueron detenidas 79 personas en 12 provincias en la Operación Tarantelo por estar generando unos beneficios de 25 millones de euros en negro anuales.

La directora general de Pesca de Malta, Andreina Fenech Farrugia, fue destituida este mes de febrero tras otra información exclusiva de este diario por estar plenamente involucrada en la organización criminal y cobrar de esa trama. Las diligencias judiciales de la operación Tarantelo se iniciaron en un juzgado de la localidad valenciana de Picassent, pero desde este enero el caso lo investiga la Audiencia Nacional. Hasta 67 personas y sociedades están imputadas en el proceso.

¿Quiénes son Juan, Khalid Mouslim y el maltés?

Juan trabaja en Confremar SA, una empresa getafeña dedicada al comercio al por mayor de pescados y mariscos que en 2017 facturó casi 125 millones de euros, según sus últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil. Confremar tiene puestos de venta al por mayor de pescado en Mercamadrid. Las diligencias policiales señalan que esta compañía habría estado comprando atún rojo de origen ilícito procedente de Malta para luego venderlo a restaurantes y pescaderías.

Khalid Mouslim es, según la investigación de la Ucoma, unos de los grandes conseguidores de atún ilegal llegado de varios países, entre ellos Malta y Marruecos, para introducirlo en B en la cadena comercial de España. Este marroquí también hacía la planificación de distribución posterior desde la provincia de Valencia a otros lugares de nuestro país. Las conversaciones interceptadas por la Guardia Civil atestiguan que Mouslim era el “lugarteniente” de dos empresas valencianas, Pescnort Mar SL y Marfishval SL, que importaban el atún ilegal desde Malta por avión y carretera.

Esas dos sociedades pertenecen a la misma familia, los Fernández Fernández. Entre ambas, facturaron en 2017 en A más de 23 millones de euros. En B nadie lo sabe con certeza. Una de sus naves, sita en el polígono industrial de la localidad valenciana de Beniparrell, era usada para recepcionar y almacenar la mercancía ilegal que luego era distribuida a varias provincias.

Pero todos los cobros y pagos de los más de 25 millones de euros que ganaba la red criminal, compuesta por más de 50 empresas, se hacían siempre en metálico, por lo que el rastreo del blanqueo de capitales está siendo costoso para los oficiales del Instituto Armado.

Uno de los proveedores del atún pescado furtivamente y engordado en Malta de forma ilícita es Giovanni Ellul, director general de Malta Fish Farming (MFF Ltd.), uno de los operadores más importantes de ese lucrativo negocio en el pequeño archipiélago mediterráneo. Los ejemplares de atún rojo que llegan al mercado de Tokio pueden alcanzar un precio por cabeza de hasta 125.000 euros.

Andreina Fenech, directora general de Pesca de Malta, en Bruselas, junto al comisario europeo del ramo, su compatriota K. Vella. (Comisión Europea)
Andreina Fenech, directora general de Pesca de Malta, en Bruselas, junto al comisario europeo del ramo, su compatriota K. Vella. (Comisión Europea)

Según fuentes consultadas de la instrucción y del Gobierno de La Valeta, Ellul hacía llegar el atún ilegal por carretera desde Italia, pasando por Marsella. Para trasladar la mercancía desde Malta a Italia los contrabandistas usaban catamaranes y lanchas rápidas. También se utilizaba el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas para introducir el pescado de mayor calidad mediante la falsificación de los documentos que deben acompañar a todo ejemplar de atún rojo, llamados 'eBCD' (electronic bluefin tuna catch document), y que dan fe de toda la trazabilidad del producto desde su captura en el mar hasta su llegada al consumidor en un restaurante o en una pescadería.

Ellul niega "categóricamente" a El Confidencial que su compañía haya estado "nunca involucrada en el contrabando de pescado ilegal de Malta a España".

La UE, harta del pirateo en Malta

Hacia finales de 2010, la griega Maria Damanaki, entonces comisaria europea de Asuntos Marítimos y de Pesca estaba muy enojada con el tema del mercado negro de atún rojo que seguía vigente a pesar de los esfuerzos de control de la pesquería por parte de la Comisión Europea y de Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), el organismo que vela por la conservación de esa especie en el mundo.

Entrevistada en Bruselas por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), montó en cólera cuando se le informó de que un trabajo periodístico de ese medio iba a publicar que existía un mercado negro que en 2010 se estimaba en más de 400 millones de euros anuales en el Mediterráneo.

El trabajo de ICIJ reveló, entre otras muchas irregularidades, que en 2007 las autoridades aduaneras japonesas decomisaron 3,5 millones de kilos de atún ilegal originario de las granjas de engorde de Malta.

Subasta de atún rojo en un mercado de Tokio. (EFE)
Subasta de atún rojo en un mercado de Tokio. (EFE)

Pocos días después de la publicación de ICIJ, el 12 de noviembre de 2010, Damanaki escribió una carta confidencial al Gobierno maltés para exigir que se cumpliera la ley y solicitaba con firmeza la realización de una investigación independiente, con ayuda de la Comisión Europea, para arrojar luz sobre qué estaba realmente sucediendo en el sector del engorde de atún rojo.

El informe de La Valeta llegó a las manos de la comisaria europea el 11 de febrero de 2011. La lectura del mismo no tiene desperdicio. Fundamentalmente, el escrito describe multitud de ilegalidades cometidas por parte de las principales empresas maltesas de pesca y engorde de atún, algunas participadas por capital español, japonés o coreano. El dosier recoge cómo barcos con pabellón de diversas banderas (Malta, Túnez, Argelia, Marruecos, Libia, Francia, España, etc.) capturan más atún del autorizado, sostiene que luego es enjaulado en las granjas sin declararlo a las autoridades y que finalmente es vendido mediante documentación falsificada.

[Aquí puede consultar la primera parte del informe remitido por el Gobierno maltés a la Comisión Europea]

Los inspectores, por ejemplo, detectaron que el engorde de los atunes declarados era ficticio y falaz con toda lógica. Dadas las características de las granjas maltesas, los técnicos de ICCAT estiman que la masa corporal de los atunes puede aumentarse entre un 25 y un 55%, dependiendo del tamaño de los ejemplares. Sin embargo, las tasas de engorde informadas por los empresarios eran mucho mayores en diversos casos. Es decir, originalmente habían declarado la entrada en las jaulas de menos atún del que realmente habían introducido.

Maria Damanaki cesó como comisaria de Pesca en octubre de 2014. Los operadores de engorde de atún rojo en Malta han seguido obrando las mismas artimañas que les enseña la tradición desde mediados de los años noventa, momento en el que se industrializó la captura, cría y comercialización global de una delicadeza que ha conquistado los paladares de medio mundo. Prueba de ello es la lectura de las diligencias de la Operación Tarantelo.

Una delicia en su plato

El atún rojo, 'Thunnus thynnus', además de ser una exquisitez para los paladares más exigentes, es un animal admirable que recorre miles de millas en su migración anual entre el Atlántico norte y el Mediterráneo a velocidades de crucero que alcanzan los 75 kilómetros hora. En recorridos cortos, llega hasta los 110 km/h, siendo así el pez más veloz que surca los mares. Se han pescado ejemplares adultos de hasta 900 kilos, casi el doble que un toro de lidia.

El conocido como 'cerdo del mar' —de ese pez se aprovecha todo— se lleva pescando desde hace miles de años. Los fenicios, los pueblos ibéricos y los romanos fijaron colonias en la zona de las Columnas del Hércules, en la actual provincia de Cádiz, para poder atraparlo como fuente inagotable de proteínas cuando cruzaba el Estrecho de Gibraltar en primavera y comienzos del verano. Ello ocurría y ocurre en su migración anual hacia el interior del Mediterráneo para reproducirse en santuarios como el de Baleares y las aguas situadas entre Sicilia y el norte de África.

Tan delicioso es el atún rojo atlántico que el auge de la cultura gastronómica japonesa en todo el mundo provocó que pescadores sin escrúpulos se lanzaran a capturarlo de forma masiva y sin control entre mediados de la década de los noventa y finales de la primera década del presente siglo. Hasta el punto de que la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, por sus siglas en inglés) se vio obligada a adoptar medidas drásticas de vigilancia para evitar un mercado negro que en 2010 se estimaba en más de 300 millones de euros anuales, una cifra conservadora, según demostró un trabajo periodístico del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).

Grandes barcos cerqueros con pabellón francés, español, italiano, tunecino, argelino, libio o turco se lanzaron a un pirateo de barra libre que llegó a poner en peligro la especie para abastecer grandes mercados de consumo como los de Japón, Estados Unidos o Europa. La moda del sushi y el sashimi propiciaba un negocio muy lucrativo.

El plan de recuperación del ICCAT, vigente desde 2006, ha permitido recuperar en parte la población de atunes e implantar controles severos para evitar la piratería tan extendida en las dos décadas pasadas. Aun así, sigue habiendo operadores a los que les cuesta abandonar las prácticas piratas del pasado.

Las dos principales artes de pesca comercial del atún son la almadraba y la captura en alta mar con barcos cerqueros que luego remolcan el atún vivo a un nudo de velocidad hasta granjas de engorde cerca de la costa. Esta última arte pesquera es la que nos ocupa en este trabajo.

Mediante esa técnica, los atunes llegan vivos a las granjas y ahí son alimentados durante meses con la mejor carnada de caballa, jurel o sardinas con el fin de que engorden y consigan el punto de grasa óptimo para los mercados más exigentes.

Las jaulas donde viven meses miden unos 90 metros de diámetro para que los atunes naden constantemente en círculo durante su cautiverio. Una vez que se logra la crianza óptimo del animal, buzos especializados entran en la jaula y disparan un tiro certero con una lupara en el cerebro del atún para que no haya sufrimiento en la muerte y se conserve toda la calidad de la carne.

Así, el mejor atún que se puede consumir es el que se engorda en granjas. En este caso, la connotación peyorativa del pescado criado en granja —casos de la dorada, la lubina o el rodaballo— no es tal, antes al contrario.

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