el escándalo del mercado negro de atún rojo

Un inspector español de la UE exigió sin éxito a Malta liberar 262.000 kg de atún ilegal

La Comisión informó a la recién despedida jefa de Pesca de Malta que a finales de 2009 se haría un control de una granja de engorde de atún, pero entonces llegó "un temporal" y lo frustró

Foto: Ejemplares de atún rojo atlántico en una jaula de Malta.(OCEANA / Keith Ellenbogen)
Ejemplares de atún rojo atlántico en una jaula de Malta.(OCEANA / Keith Ellenbogen)

Malta siempre ha estado en entredicho en el sector del engorde de atún rojo como enclave de prácticas ilegales. El pasado 12 de febrero, debido a una exclusiva de El Confidencial, el Gobierno de la Valeta despidió fulminantemente a su directora general de Pesca y Acuicultura, Andreina Fenech Farrugia. Según una investigación de la Guardia Civil, esta responsable estaría plenamente integrada en una supuesta trama criminal que ha venido importando a España atún ilegal por valor 25 millones de euros anuales. Hoy la instrucción está en la Audiencia Nacional.

Una nueva documentación obtenida por este diario revela que los problemas de mercado negro de atún rojo en el archipiélago mediterráneo vienen de lejos. Corría finales de 2009 cuando la Comisión Europea enviaba un fax a Fenech Farrugia, entonces directora de Control de Pesca, por el que comunicaba que 262 toneladas de atún enjaulados para su engorde en una granja de la empresa maltesa Ta’ Mattew Fish Farms Limited eran de procedencia ilegal y debían ser liberados.

Las autoridades de Malta y Argelia, país cuyo pabellón enarbolaban los barcos cerqueros que habían pescado el atún, no habían sido capaces de presentar los documentos acreditativos de su captura lícita. Todo ejemplar debía y debe tener un código de trazabilidad desde su pesca, llamado BCD ('bluefin tuna catch documentation’) hasta su venta en el mercado. Se trata de las pesquería más vigilada del mundo porque la sobrepesca y el pirateo se extendió sin limitaciones en los años noventa y el primer decenio del presente siglo hasta poner en peligro la propia subsistencia de la especie.

Jaula de engorde de atún rojo en aguas del sureste de Malta.(ICIJ)
Jaula de engorde de atún rojo en aguas del sureste de Malta.(ICIJ)

El fax remitido por la Comisión Europea anunciaba al Departamento de Pesca maltés que el día 21 y 22 de diciembre un inspector comunitario, en concreto el malogrado asturiano Ignacio Jiménez Álvarez, supervisaría la liberación de los 262.000 kilos de atún ‘in situ’ y que luego verificaría las imágenes de vídeo de la operación. Ese tipo de maniobras se suelen grabar con cámaras subacuáticas para su posterior visionado.

En un carta posterior al fax de la Comisión, fechada el 30 de noviembre, Fenech Farrugia advertía a Raymond Bugeja, director general y propietario de la granja de engorde de Ta’ Mattew Fish Farms Limited, que si no entregaba los documentos en regla del pescado su departamento no tenía otro remedio que colaborar en la liberación de las 262 toneladas de atún.

Pero el pescado nunca fue devuelto al mar según la legislación establecida por la Unión Europea y la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico, un organismo intergubernamental que vela por la buena salud de las poblaciones de túnidos en ese océano y aguas adyacentes, incluido el Mediterráneo, y que regula sus pesquerías. Justo un día antes de la fecha planificada para la inspección de la suelta, casualmente se rompieron cuatro jaulas de la granja maltesa, sita en la parte meridional del archipiélago. La causa que esgrimió el propietario fue un temporal con vientos de fuerza 6. “La mayoría del atún ha muerto o ha escapado a mar abierto. Según los precios de mercado de este año, hemos perdido 7,4 millones de euros”, explicó Bugeja a ‘The Times of Malta’.

Fuentes oficiales de la Comisión Europea consultadas apuntan a que fue “un episodio anómalo”. Sea como fuera, Ta’ Mattew Fish Farms Limited no recibió ningún tipo de sanción por esos hechos.

Blanquear atún rojo de capturas ilícitas simulando la rotura de las jaulas debido a un temporal y comunicando la huída del atún es una de las trampas clásicas en este negocio. Numerosos operadores mediterráneos han recurrido a ese viejo truco conocido sobradamente por las autoridades policiales y de control pesquero para vender en B atún de origen ilegal o para comerciar en negro un pescado de procendencia lícita para eludir impuestos.

Cuentas dudosas

Según las cuentas de 2009 depositadas en el registro mercantil de Malta, la empresa presentó unas pérdidas de 4,3 millones de euros por haber dejado de vender 600 toneladas de atún malogradas por la tormenta antedicha por un valor de mercado equivalente a 7,7 millones.

Fragmento de las cuentas de Ta' Mattew Fish Farms de 2009 en el registro mercantil de Malta
Fragmento de las cuentas de Ta' Mattew Fish Farms de 2009 en el registro mercantil de Malta

La compañía Malta Fish Farming (MFF Ltd.) adquirió Ta’ Mattew Fish Farms en 2015. Consultado por las circunstancias insólitas de esos hechos, su nuevo director general, Giovanni Ellul, elude toda responsabilidad por lo que ocurriera antes de la absorción empresarial. “MFF Ltd se convirtió en la última beneficiaria de Ta’ Mattew Fish Farms en 2015, antes de esa fecha no estuvimos involucrados en la gestión de su negocio, incluido el periodo al que se refieren sus cuestiones”, indicó Ellul a este diario.

Matanza de atunes en una granja de engorde en Cataluña.(EFE)
Matanza de atunes en una granja de engorde en Cataluña.(EFE)

En los registros contables de 2017, los últimos presentados, los auditores señalan en su informe: “No fuimos capaces de obtener evidencias contables suficientes para emitir una opinión sólida sobre el estado financiero” de la empresa. “Tuvimos que basarnos en las afirmaciones de los directores sobre los balances” debido a las “debilidades del sistema contable”, añaden los auditores. Los problemas para esa empresa controvertida no cesan, al igual que siguen las sospechas sobre las buenas prácticas de la industria de engorde de atún rojo en Malta.

El engorde produce una delicia

El atún rojo, ‘Thunnus thynnus’, además de ser una exquisitez para los paladares más exigentes, es un animal admirable que recorre miles de millas en su migración anual entre el Atlántico norte y el Mediterráneo a velocidades de crucero que alcanzan los 75 kilómetros hora. En recorridos cortos, llega hasta los 110 km/h, siendo así el pez más veloz que surca los mares. Se han pescado ejemplares adultos de hasta 900 kilos, casi el doble que un toro de lidia.

El conocido como ‘cerdo del mar’ -de ese pez se aprovecha todo- se lleva pescando desde hace miles de años. Los fenicios, los pueblos ibéricos y los romanos fijaron colonias en la zona de las Columnas del Hércules, en la actual provincia de Cádiz, para poder atraparlo como fuente inagotable de proteínas cuando cruzaba el Estrecho de Gibraltar en primavera y comienzos del verano. Ello ocurría y ocurre en su migración anual hacia el interior del Mediterráneo para reproducirse en santuarios como el de Baleares y las aguas situadas entre Sicilia y el norte de África.

Tan delicioso es el atún rojo atlántico que el auge de la cultura gastronómica japonesa en todo el mundo provocó que pescadores sin escrúpulos se lanzaran a capturarlo de forma masiva y sin control entre mediados de la década de los noventa y finales de la primera década del presente siglo. Hasta el punto de que la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, por sus siglas en inglés) se vio obligada a adoptar medidas drásticas de vigilancia para evitar un mercado negro que en 2010 se estimaba en más de 300 millones de euros anuales, una cifra conservadora, según demostró una trabajo periodístico del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).

Grandes barcos cerqueros con pabellón francés, español, italiano, tunecino, argelino, libio o turco se lanzaron a un pirateo de barra libre que llegó a poner en peligro la especie para abastecer grandes mercados de consumo como los de Japón, Estados Unidos o Europa. La moda del sushi y el sashimi propiciaba un negocio muy lucrativo.

El plan de recuperación del ICCAT, vigente desde 2006, ha permitido recuperar en parte la población de atunes e implantar controles severos para evitar la piratería tan extendida en las dos décadas pasadas. Aún así, sigue habiendo operadores a los que les cuesta abandonar las prácticas piratas del pasado.

Las dos principales artes de pesca comercial del atún son la almadraba y la captura en alta mar con barcos cerqueros que luego remolcan el atún vivo a un nudo de velocidad hasta granjas de engorde cerca de la costa. Esta última arte pesquera es la que nos ocupa en este trabajo.

Mediante esa técnica, los atunes llegan vivos a las granjas y ahí son alimentados durante meses con la mejor carnada de caballa, jurel o sardinas con el fin de que engorden y consigan el punto de grasa óptimo para los mercados más exigentes.

Las jaulas donde viven meses miden unos 90 metros de diámetro para que los atunes naden constantemente en círculo durante su cautiverio. Una vez que se logra la crianza óptimo del animal, buzos especializados entran en la jaula y disparan un tiro certero con una lupara en el cerebro del atún para que no haya sufrimiento en la muerte y se conserve toda la calidad de la carne.

Así, el mejor atún que se puede consumir es el que se engorda en granjas. En este caso, la connotación peyorativa del pescado criado en granja -casos de la dorada, la lubina o el rodaballo- no es tal, antes al contrario.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios