"queda mucho juicio por delante"

Críticas a la Fiscalía en el primer tramo del juicio: "Hay que esperar a los testigos"

El sentido de esta declaración del procesado es la de cotejar su contenido con la prueba y, sobre todo, con las declaraciones de los testigos que pueden confirmar o desmentir lo que dijeron los primeros

Foto: Juicio del 'procés'. (EFE)
Juicio del 'procés'. (EFE)

Febrero de 2016. El exduque de Palma Iñaki Urdagarin se sentaba en el banquillo de los acusados en otro de los juicios más mediáticos de la historia. Debía responder del cobro de comisiones irregulares a través del Instituto Nóos. El marido de la infanta Cristina respondió ese día a las preguntas del fiscal Pedro Horrach y lo negó todo. "Nunca he sido un comisionista de nada", dijo entonces. El Supremo lo condenó hace solo unos meses a cinco años y diez meses de cárcel por delitos de malversación, prevaricación, fraude a la administración, fiscales y de tráfico de influencias. Y lo envió a prisión.

Con este recuerdo se refiere un fiscal a las críticas surgidas desde distintos ámbitos a la labor de la Fiscalía durante los primeros días del juicio del 'procés'. Durante cuatro jornadas, ocho de los acusados han desfilado ante el tribunal para ofrecer su versión de lo sucedido. Respecto a la violencia, el puntal básico para demostrar que lo sucedido en Cataluña bajo la presidencia de Carles Puigdemont fue rebelión u otra cosa, negaron rotundamente las acusaciones. También lo hicieron en lo relativo a la existencia de una estrategia conjunta para alcanzar la independencia.

Críticas a la Fiscalía en el primer tramo del juicio: "Hay que esperar a los testigos"

Este miembro del Ministerio Público rememora el día en el que Urdangarin 'chupó' banquillo como ejemplo de que la declaración de los procesados, el interrogatorio que se les efectúe y su versión de los hechos, no es casi nunca válida para demostrar o tumbar una acusación y menos una tan compleja como la rebelión. El sentido de esta declaración del procesado es la de cotejar su contenido con la prueba y, sobre todo, con las declaraciones de los testigos que, obligados por ley a decir verdad —no como los acusados— pueden confirmar o desmentir lo que dijeron los primeros. De poco sirve ahora la pericia o impericia del fiscal. "Queda muchísimo juicio por delante", dice.

"Aún es pronto"

Los juristas consultados advierten así que no es posible establecer en este punto si el Ministerio Público está consiguiendo o no demostrar su teoría de que Oriol Junqueras y los otros 11 políticos catalanes que se sientan en el banquillo del Supremo cometieron delitos de rebelión o malversación. Sí es posible, sin embargo, analizar la forma de conducir los interrogatorios y, en este punto, hay quien ve inconsistencias y quien defiende que puede tratarse de estrategia.

"Los cuatro fiscales del juicio del 'procés' están sometidos a una revisión permanente de lo que dicen, lo que preguntan y si se equivocan o no", avisa una de las personas con las que ha consultado El Confidencial que argumenta que este control hace inevitable pillarles en algún renuncio. No todos son tan magnánimos, otros de los preguntados aprecian errores en las preguntas formuladas y una falta de un conocimiento global de los hechos, provocada quizá por ese reparto del procedimiento entre varias personas.

Los más críticos piensan que se ha pasado de puntillas sobre el componente de la violencia, el puntal básico para demostrar que lo sucedido en Cataluña bajo la presidencia de Carles Puigdemont fue rebelión u otra cosa. Estos últimos aprecian lagunas, errores y falta de tensión en algunos de los interrogatorios. Destacan que se ha renunciado, en ocasiones, a la repregunta para destacar contradicciones en el testimonio de los procesados o directamente inciden en que se han equivocado de forma garrafal en algunos momentos.

Los más críticos creen que se ha pasado de puntillas sobre el componente de la violencia

"Parece que no se saben el sumario", asegura una de las fuentes jurídicas que se refiere, por ejemplo, a la confusión con dos fechas clave: el 10 de octubre de 2017, día en que el 'expresident' proclamó que asumía que Cataluña debía convertirse en un estado independiente en forma de república y a continuación propuso "suspender los efectos de la declaración " para abrir la puerta al diálogo, y el 27 del mismo mes, cuando, tras votación secreta se proclamó de manera unilateral la independencia. O la confusión entre facturas y otras proformas, exhibidas a alguno de los procesados.

¿Estrategia?

Otro opina, por contra, que el sistema de la Fiscalía pasa por no querer dar pábulo a soflamas o mítines políticos y barrunta que quizás quieran reservarse para cuando los testigos destapen el discurso de los procesados. Algunos se refieren a la falta de experiencia en sala, más allá de las vistas de casación en el Supremo, de muchos de los integrantes del equipo que quedó patente por la comparación con el modo de conducir el interrogatorio de Javier Zaragoza, más bregado en estas lides y que estuvo incisivo en sus preguntas al expresidente de la ANC, Jordi Sànchez, en el primer día del juicio donde se abordó, de lleno, la violencia.

Fuentes jurídicas sí advierten, sin embargo, una derrota en el plano mediático que ya tiene poco remedio. El juicio se encuentra aún en su punto álgido pero el interés público decaerá y lo que permanecerá en la retina social será esa inconsistencia que ha embarrado algunos tramos de esta fase de la vista oral. En cualquier caso, acaban como empezaron, avisando: "queda mucho juicio por delante".

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