más del 60% de los votantes son hombres

Mujeres en el partido de la testosterona: "Vox es el único que respeta a la mujer"

El partido de Abascal recibía en las encuestas más de un 60% de voto masculino, algo sin precedentes. La lucha contra "la ideología de género" es uno de los pilares de Vox

Foto: Santiago Abascal, líder de Vox. (Reuters)
Santiago Abascal, líder de Vox. (Reuters)

Ella tiene 20 años, estudia Derecho en una universidad pública de Sevilla. El pasado domingo votó por primera vez y lo hizo a Vox. "En la universidad va muy de moda el feminismo. Los que hacen política están todo el día con ‘feminismo, feminismo, feminismo’, pero yo no me siento así, y me quedo callada. Seguro que hay más chicas que piensan como yo, pero no hacemos ruido y no se nos ve".

Nuestra votante, que pide no salir con su nombre real para no mezclarse en política, pertenece a ese núcleo conservador y católico que ha apostado por Vox. "Toda mi familia es cristiana, mis padres votaban al PP pero han cambiado a Vox, ya no aguantan a los demás partidos y sus casos de corrupción, querían un cambio", explica por teléfono. "Los domingos vamos a misa los cuatro. Luego volvemos a casa, comemos juntos y mi hermano y yo nos ponemos a estudiar. Mi madre hace las tareas de la casa y mi padre se pone a planchar, no te creas que se tira la tarde viendo una película en el sofá, en mi casa, siempre lo he visto así, un reparto en igualdad desde que soy pequeña".

En plena conciencia del feminismo en España y en el mundo, cuando hasta la presidenta del Santander se declara feminista y cuando multitudinarias marchas de mujeres toman la calle reclamando igualdad, justo en ese momento, irrumpe en España un partido que tiene en uno de sus pilares la lucha contra el feminismo. Vox es muchas cosas: un partido con un programa que engarza con los de sus primos de ultraderecha europeos, antiaborto y antiinmigración, defensor de los valores cristianos, la caza y los toros y contrario a lo que ellos llaman "ideología de género".

"Más de un 60% de los votantes de Vox en nuestras encuestas eran hombres. Nunca en España había pasado algo así"


Todo junto ha creado un cóctel de testosterona que ha dado un fenómeno único: en las encuestas, un 65% de los que decían votar a Vox en Andalucía son hombres, un porcentaje nunca visto. "Más de un 60% de los votantes de Vox en nuestras encuestas eran hombres. Nunca en España había pasado algo así", explica Narciso Michavila, presidente de la empresa GAD3, que realizó miles de encuestas durante la campaña para publicar su sondeo a las ocho de la tarde el día que cerraron los colegios. En Estados Unidos, los hombres suelen votar mayoritariamente republicano y las mujeres, demócrata, pero no se había dado una brecha de sexo tan grande. Entre los votantes que dieron la victoria a Trump, los hombres eran un 55%.

Tradicionalmente, los partidos nuevos acogen más voto masculino. Les pasó a Podemos y a Ciudadanos. Los sociólogos explican que en general las mujeres votan más centrista y son más reacias al cambio de partido. En el último CIS, cuyas entrevistas se realizaron a principios de noviembre y por lo tanto aún no pilló la ola de Vox, ya se apuntaba esa tendencia. En intención directa de voto, Vox obtenía un 1,7% del apoyo, pero al separar por sexo se veía un salto. Entre los hombres era un 2,4% y entre las mujeres un 1,1%.

Rocío Monasterio, arquitecta, es presidenta de Vox en Madrid y responsable de asuntos sociales. Fue ella la que precedió a Abascal antes de salir a saludar en la noche triunfal de Sevilla. Entre otras cosas, hace unos años interrumpió un mitin de Puigdemont blandiendo unas esposas. La pregunta sobre Vox y el feminismo no le pilla por sorpresa. "Vox es el único partido que respeta a la mujer y porque precisamente no la colectiviza. Nos respeta por nuestros méritos y nuestro esfuerzo. Es la primera vez que no me colocan en un sitio para rellenar una cuota, algo que veo mucho en empresas y que me resulta insultante. A las mujeres, como a los hombres, nos cuesta mucho conseguir un trabajo y no hay derecho a que te encuentres en una humillación como es que te llamen por rellenar una cuota. En Vox estoy encantada porque allí todo el mundo trabaja por el principio de mérito y el esfuerzo".

El candidato de Vox a la Junta de Andalucía, Francisco Serrano, el secretario general, Javier Ortega, y la portavoz del Comité Electoral, Rocío Monasterio. (EFE)
El candidato de Vox a la Junta de Andalucía, Francisco Serrano, el secretario general, Javier Ortega, y la portavoz del Comité Electoral, Rocío Monasterio. (EFE)

Para los expertos, esa brecha de género supone un techo para Vox. Un partido de hombres hartos entre otras cosas del feminismo, que dice "lo que los españoles dicen en su WhatsApp" en palabras de Santiago Abascal, afronta un problema de crecimiento. Pero Monasterio le da la vuelta: "Tenemos un 70% de voto masculino. Lo que nos indica es que tenemos una capacidad de crecimiento brutal, mucho mayor que otros partidos. Indica que hay muchas mujeres que no han conocido el programa de Vox. Este partido cree en la mujer y está orgulloso en la igualdad".

El programa de Vox es una enmienda a la totalidad de la agenda feminista. En sus '100 medidas para la España viva' incluye: "Derogación de la ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro. En su lugar, promulgar una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños. Supresión de organismos feministas radicales subvencionados, persecución efectiva de denuncias falsas. Protección del menor en los procesos de divorcio". En el documento no hay mención a la discriminación hacia la mujer en España que merezca ser combatida desde el poder político.

Luis Arroyo, consultor político, opina que ese programa "parece sacado de cuatro machotes en una taberna antes de un partido de fútbol". "La ley de violencia de género no está combatiendo la violencia contra la mujer", respondió Santiago Abascal en Telecino a la pregunta de por qué quería derogar esa norma cuando hay más de 40 mujeres asesinadas al año a manos de sus parejas o exparejas, y casi un millar en los últimos 15 años: "La ley criminaliza al varón y lo convierte en culpable. Quiero una ley que proteja al varón". Su número dos, Javier Ortega Smith, fue más lejos en la SER y habló de feminazis, algo que ningún político había hecho hasta ahora. Ahí afirmó que en España no se dan cifras de varones muertos a manos de sus parejas ni del número de extranjeros condenados, algo falso, como refutó la cadena con datos oficiales.

María Silvestre Cabrera, profesora de Sociología en la Universidad de Deusto y exdirectora del Instituto Vasco de la Mujer del Gobierno Vasco, explica que en Vox "no creen en las leyes sobre la violencia contra la mujer porque no piensan que sea un problema social, de Estado. Deslegitiman el hecho de que sea un problema público y lo llevan al ámbito privado, a las relaciones personales, a lo que puede hacer en un momento dado un hombre borracho, pero niegan que sea un problema social".

Probablemente la principal fuerza motriz del voto a Vox haya sido el independentismo catalán y la exhibición de la bandera española. Una votante sevillana de 48 años, explica que ella puso la papeleta de Vox por el problema territorial: "Lo último que haría es votar en un partido contra las mujeres porque tengo tres hijas. Hay cosas de Vox por delante de eso. He votado con el estómago. Ha sido como decir: 'Pero vamos a ver, que esto es España, de los Austrias y los Borbones, y cuatro personas no pueden romper un gran país porque hoy es Cataluña y en 20 años puede ser Baleares o Valencia". Esta advierte de que este voto en caliente puede que no se repita.

Aun así, el regreso a las raíces cristianas en la sociedad, la lucha contra el feminismo y el aborto libre es una parte muy relevante de la ideología del partido. "El feminismo pretende demonizar el modelo de familia tradicional y meterse con miles de mujeres que han elegido libremente quedarse en casa cuidando de sus hijos, que es de las ocupaciones más maravillosas que puede haber. Ojalá pudiera dedicar yo más tiempo a mis hijos. Deberíamos reivindicar el espíritu de la mujer no solo en la familia, sino en la sociedad, de dar mucho a cambio de nada", opina Monasterio, que añade: "Hay que hacer un homenaje a esas mujeres a las que se insulta todos los días, porque se desprecia a la mujer que no trabaja fuera de casa. La mujer hoy tiene la ley y la libertad para elegir lo que quiere hacer".

Monasterio no ahorra calificativos sobre el movimiento del 8 de marzo: "El feminismo es un movimiento que está liderado por este feminismo nuevo radical que es rancio, tristón y puritano y pretende liberarnos a las mujeres, según dicen, del patriarcado, me da la risa, para someternos al feminismo radical. Es un movimiento contrario a la libertad de pensamiento".

"Somos mujeres que amamos a los hombres que están en nuestras vidas y no queremos tener más privilegios sobre ellos"


En su programa, Vox propone ampliar la baja de maternidad de cuatro a seis meses. "Ampliamos a 180 días la baja de maternidad para intentar levantar el drama demográfico de este país. Y lo hacemos a la mujer porque hay roles biológicos, antes que sociales, que queremos respetar”, señala Alicia Rubio, vicesecretaria de movilización del partido. El programa no habla de la de paternidad, también una reivindicación feminista para que el cuidado de los niños no recaiga exclusivamente sobre las mujeres. Que el permiso recaiga principalmente sobre la mujer supone una desventaja laboral que genera más brecha salarial o menos empleabilidad.

Silvestre señala que eso son mensajes a favor de la familia tradicional con la mujer en casa: “Devolver a la mujer a un rol familiar, doméstico, de garante de los cuidados, significa abogar por reducir el modelo del Estado del Bienestar. No necesitas que se encargue el Estado, no hacen falta las guarderías, las casas para mayores, porque todo está relacionado con lo doméstico. Es un discurso muy relacionado con valores religiosos y típico del nacionalismo extremo".

En 2016, Abascal ya avanzaba en una entrevista por qué el feminismo iba a ser una de las claves de su batalla: "Una vez que a la izquierda se le derrumba la lucha de clases tiene que elegir los elementos en su cultura política de confrontación. A veces elige el ecologismo, como si en la derecha no fuéramos conservacionistas, y en esta ocasión ha elegido la guerra de sexos, que es lo que sustituye a la guerra de clases y nosotros no podemos estar más en desacuerdo con la ideología de género o con el feminismo, o con el machismo. Vivimos en una sociedad que no es machista, aunque hay algunos trabajos donde los hombres tienen más facilidades".

"La izquierda ha elegido la guerra de sexos, que sustituye a la guerra de clases y no podemos estar más en desacuerdo con la ideología de género"

Probablemente el apoyo a las tesis de Vox en este asunto sea minoritario. Pero el partido ha entrado en pequeños y diferentes nichos de voto que ningún otro partido defendía. Vox está contra el matrimonio gay pese a que España es de los países del mundo con mayor respaldo a esta medida, por lo que después de su aprobación hace más de una década ningún partido lo ha cuestionado. Pero también está por la supresión de las comunidades autónomas, algo que hasta ahora ningún líder político mantenía. "Entendemos que nuestra postura no sea mayoritaria pero hay mucha gente que piensa así. Muchos españoles lo piensan y ningún diputado lo defiende en el Congreso", señaló el líder de Vox. El nombre del partido viene de dar voz a los huérfanos de partido.

María Silvestre considera que tiene explicación que haya un grupo de mujeres que puedan votar a un partido abiertamente antifeminista: "Es normal que haya mujeres que se sienten intimidadas por el feminismo, porque el feminismo en sí mismo invita a replantearse no solo el rol de la mujer, sino el de la sociedad, el de la religión...". El auge de Vox llega cuando aumenta el apoyo al feminismo. Según el último CIS, un 13,6% de las encuestadas se declara feminista entre sus dos primeras definiciones políticas. Hace dos años, el porcentaje era del 7,2%. En España, las mujeres cobran de media un 23% menos que los hombres, según el INE, y solo una cuarta parte de los consejeros del Ibex 35 son mujeres, porcentaje que baja en otras empresas.

Begoña Marugán, profesora en la Universidad Carlos III cuya militancia, investigación y docencia se centra en la perspectiva de género, cree que el voto a Vox no ha ido por el feminismo: “En un momento de crisis, social, económica y de modelo, el estado de bienestar venido a menos... te importa que las cosas funcionen bien pero para ti, para tu identidad como persona, como familia. La mujer en este sentido no vota a Vox por su identidad de mujer, sino por su identidad de española, de andaluza… por volver a ser algo que la signifique". "Los otros partidos dieron respuestas más complejas, este da respuestas llanas y sencillas", añade.

Alicia Rubio, vicesecretaria de Movilización del partido, es una de las que ayudó a plasmar la idea de Vox sobre la igualdad. "Vox puede ofrecer igualdad a las mujeres. Somos mujeres que amamos a los hombres que están en nuestras vidas y no queremos tener más privilegios sobre ellos". En el exitoso discurso público de Vox una de las palabras clave es igualdad: "igualdad de los españoles", lo que para ellos significa acabar con las comunidades autónomas, e "igualdad entre hombres y mujeres", para lo que hay que acabar con la ley de violencia machista y las discriminación positiva a favor de la mujer.

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