una vista histórica

Frío psicópata o enfermo mental: las cinco claves del juicio contra el asesino de Pioz

La Audiencia de Guadalajara juzga estos días uno de los crímenes más horrorosos de la historia de España; la Fiscalía pide prisión permanente revisable y la defensa plantea una estrategia innovadora

Foto: La Audiencia de Guadalajara acoge el juicio. (EFE)
La Audiencia de Guadalajara acoge el juicio. (EFE)

El juicio contra el asesino confeso de Pioz, Patrick Nogueira, celebró ayer su tercera sesión en la Audiencia Provincial de Guadalajara. Previsiblemente, la próxima semana terminará la vista con las declaraciones de los psiquiatras que han analizado la mente del joven criminal, con los informes de conclusiones de las partes y con el alegato final que posiblemente haga el acusado, un personaje con un perfil al que posiblemente nunca se han enfrentado los tribunales españoles. ¿Estamos ante un enfermo mental, ante alguien que ha sufrido un daño cerebral que le ha marcado el carácter para siempre o ante una persona sencillamente mala? Los nueve miembros del jurado popular darán su veredicto con base en toda la información que están recibiendo estos días y que pasamos a sintetizar en cinco claves.

Un crimen premeditado

La fiscal jefe de Guadalajara, Rocío Rojo, que decidió tomar las riendas de este caso personalmente, tiene claro que Patrick planificó fríamente el asesinato y que, por lo tanto, hay que considerarlo un crimen premeditado. Del mismo modo piensan el resto de acusaciones, que defendieron la misma tesis. Especialmente dura en sus afirmaciones fue la ejercida por el letrado Alberto Martín, que representa a la familia del asesinado Marcos Campos, tío de Patrick, marido de la también acuchillada Janaina Santos y padre de Carolina y David, los niños de tres y un años que sufrieron la ira del acusado.

Los que sostienen la tesis de la premeditación argumentan que Patrick preparó bien el crimen. Compró un cuchillo para cometer los asesinatos, bolsas de basura para meter los cadáveres y cinta americana para precintarlas. Se fue con todo eso en autobús hasta Pioz, luego a pie hasta la urbanización en la que vivían sus tíos y, tras atravesar el control de seguridad por un descampado para evitar ser visto, llegó a la casa. Con extrema frialdad habló con Janaina y con los niños, la acuchilló a ella primero porque sabía que luego los niños no tendrían nada que hacer y pasó a asesinar a los pequeños. Luego, esperó pacientemente hasta que llegó su tío. Fiscalía y acusación sostiene que lo tenía todo pensado, que sabía a la hora a la que llegaba Marcos y que ejecutó el plan según lo previsto.

Cuatro asesinatos retransmitidos en directo

El cuádruple asesinato de Pioz tuvo como víctimas a un padre, a una madre y a los dos hijos pequeños de ambos. El autor confeso fue el sobrino del padre. Sin embargo, hay un elemento que hace aún más macabro el crimen. Cada uno de los pasos que dio el asesino fue retransmitido en directo por él mismo a un amigo suyo que tenía al otro lado del Atlántico. Marvin Henrriques recibió decenas de mensajes de WhatsApp y de fotografías de lo que iba haciendo su colega Patrick e incluso se atrevió a animarle y jalearle en sus respuestas. Henrriques no ha sido detenido, porque presumiblemente continúa en Brasil y España no tiene tratado de extradición con ese país. La justicia carioca, por otra parte, no parece tener intención de perseguir al sujeto.

El fiscal jefe de Castilla-La Mancha, José Martínez, y la fiscal jefe de Guadalajara, Rocío Rojo. (EFE)
El fiscal jefe de Castilla-La Mancha, José Martínez, y la fiscal jefe de Guadalajara, Rocío Rojo. (EFE)

Los mensajes y las imágenes, sin embargo, sí llegaron a la Guardia Civil. Un amigo de Marvin tuvo en sus manos temporalmente (con el fin de arreglarlo) el teléfono móvil al que llegó todo este horroroso material. Este chico, Víctor Lincoln, le contó todo lo que había visto a su amiga Jordana y esta acudió a la Policía Federal de Brasil, que mandó a varios agentes a requisar el dispositivo electrónico. Los policías hicieron una copia y se la remitieron a los investigadores de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, responsable de las pesquisas, que unió todas las imágenes y los mensajes al sumario. En ellos, se podía ver claramente cómo Patrick comentaba los asesinatos, se reía de los niños recién fallecidos e incluso se hacía un 'selfie' con el cuerpo sesgado por la mitad de su tío Marcos. La prueba fue decisiva para que el acusado se entregara y ahora lo será también para que el jurado se haga una idea más concreta de lo que pasó.

La mala relación tío-sobrino

Durante la vista, no han sido pocos los testigos que han hablado de la mala relación que en las semanas previas a los asesinatos mantenían Marcos y Patrick, tío y sobrino. El primero se había quejado a su hermano Walfran, como este último expuso, de que el chico "no era el mismo que en Brasil". Marcos protestó de que no colaboraba en casa, de que se duchaba durante largos periodos, de que no ayudaba en tareas cotidianas como bajar la basura y de otros extremos relacionados con la convivencia diaria, ya que Patrick estuvo viviendo con la familia antes de que esta se mudara a Pioz.

Una compañera de piso del acusado, de hecho, también relató cómo Patrick despotricaba habitualmente de su tío. Se quejaba de que debía dinero a todo el mundo o de que era un estafador. Le insultaba y se cabreaba cuando hablaba de él. El propio acusado relató ante la sala que Marcos quería extorsionarle. En concreto, dijo que su tío le amenazó con denunciarle ante extranjería si no le entregaba 6.000 euros. También dijo que en mayo dejó de hablarle y que su tío le engañó al decirle que se iban a vivir a Toledo cuando en realidad se mudaron a Pioz. Pero la gota que colmó el vaso de la paciencia de Patrick, según relató él mismo, fue cuando su hermana le contó que su abuela había reunido a toda la familia para trasladar a todos lo que Marcos le había contado, que Patrick era un borracho, que solo se dedicaba a salir de fiesta y que no hacía nada. "Entonces me dije que eso no se quedaría ahí", dijo el acusado durante su declaración el pasado miércoles.

Un futbolista con poco carácter

Sin embargo, el carácter de Patrick no era ni mucho menos el de una persona violenta. Al menos no lo describieron así cada una de las personas que testificaron durante la vista y que habían vivido cerca de él en algún momento de su vida. La mencionada compañera de piso, por ejemplo, lo calificó como "muy tranquilo". "Para nada fue nunca violento, no tenía ninguna palabra más alta que otra", afirmó. "Era tímido, retraído, vergonzoso, pero su comportamiento era normal", explicó la chica en línea con el testimonio que ofrecieron también los dos entrenadores del Juventud Torrejón, el equipo de fútbol en el que jugó Patrick durante cuatro meses. "Su comportamiento era normal, era muy tranquilo, nada violento; más bien al contrario, le golpeaban durante los entrenamientos y él pedía disculpas", detalló el míster.

Su otro tío, Walfran, que declaró que había tenido una especial relación con Patrick desde pequeño, también destacó su carácter "amoroso" desde siempre. "Patrick era como mi hermano menor", recordó. "Era bueno, yo le llevé en brazos, lo que hizo fue una traición, llevo dos años sufriendo como un loco; yo creí que le conocía hasta que el capitán de la Guardia Civil me enseñó las pruebas; hasta entonces le había defendido ante todo el mundo que le acusaba, me había peleado con medio mundo en las redes sociales", explicó el hombre, que se derrumbó en varias ocasiones durante la vista oral.

Una estrategia de defensa innovadora

La abogada de Patrick, Bárbara Royo, no pretende convencer al jurado de que su cliente es inocente. Ha admitido ya que él es culpable de matar a sus tíos y a sus primos pequeños. De hecho, solicita una pena de prisión de 25 años para el joven brasileño. La condena, aun siendo alta, no es sin embargo la máxima que permite el Código Penal. Esta última es la prisión permanente revisable que sí piden la Fiscalía y las acusaciones. La letrada solicita una pena más baja porque entiende que es justo aplicar a su cliente varios atenuantes. "Patrick tiene un daño cerebral", argumentó Royo, que pretende basar en esta afirmación su estrategia.

"La comunidad científica avala la relación entre daño cerebral y delincuencia", adelantó la abogada en su primera intervención con el fin de anunciar lo que sería su línea de actuación, un plan tan ambicioso como innovador, ya que —como ella misma señaló— estas técnicas sí que se utilizan desde hace tiempo en procesos judiciales de Estados Unidos pero no tanto en España. "Las neuroimágenes se utilizan para saber si el sujeto está más o menos predeterminado", arguyó la letrada, que niega también que existiera alevosía cuando Patrick asesinó a sus tíos. "Fue a esa casa porque quería matar, pero no sabía que estaban allí", razonó.

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