Un móvil averiado con los selfis del horror: así atraparon al asesino de Pioz
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juicio al autor del cuádruple crimen

Un móvil averiado con los selfis del horror: así atraparon al asesino de Pioz

El amigo a quien Patrick retransmitió todo el crimen en directo dejó su teléfono a otro colega para que se lo arreglara y este descubrió lo que encerraba el dispositivo

Foto: Wolfran, tío de Patrick y hermano del asesinado Marcos Campos, durante su declaración. (EC)
Wolfran, tío de Patrick y hermano del asesinado Marcos Campos, durante su declaración. (EC)

El asesino confeso del cuádruple crimen de Pioz, Patrick Nogueira, se sienta en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Guadalajara estos días porque durante la investigación la Guardia Civil recibió una prueba clave que no dejaba lugar a dudas sobre la autoría del asesinato múltiple. Se trata de un selfi que el acusado se hizo con su móvil el 17 de agosto de 2016 con uno de los cuerpos que acababa de acuchillar y seccionar por la mitad. En concreto, el de su tío Marcos Campos, con quien Patrick mantenía una mala relación desde hacía semanas, según han dicho durante la vista algunos familiares del asesinado.

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La imagen —junto a otras muchas fotos del crimen y wasaps que narraban los hechos— fue conseguida por la Policía Federal de Brasil. Según pudo saber la Guardia Civil tras recibir este material, Patrick estuvo retransmitiendo en directo a su amigo Marvin Henrriques —que vivía en Brasil— el suceso desde que llegó a la casa de Pioz hasta que acabó con la vida de su última víctima. Durante todo ese tiempo estuvo contándole a su colega cómo los niños estaban abrazados antes de que los acuchillara, jactándose de que una vez muertos ya no comían, remitiéndole fotos con los cadáveres, confesándole que estaba impaciente por que llegara su tío una vez que ya había matado a su tía Janaína Santos y a sus primos (Carolina, de tres años, y David, de uno) y transmitiéndole que tenía hambre y que se "merecía" un sándwich de atún.

Foto: Patrick Nogueira. (EFE)

Tanto la autofoto como el resto del material arrinconaron de manera casi definitiva al acusado, hasta el punto de que llegó a confesarse autor de los crímenes. No podía negarlo después de que un selfi le situara en el lugar de los hechos alardeando del horror que acababa de protagonizar y tras los mensajes que acompañaban a esas tremendas imágenes, que por sensibilidad solo han sido descritas públicamente ante el juicio y solo han podido ser vistas por las partes y por el jurado popular, que decidirá si las acusaciones quedan finalmente probadas o no.

¿Pero cómo se hizo la Policía Federal de Brasil con ese valioso material? La respuesta la contó ayer el chico de 17 años que tuvo en sus manos la prueba durante días sin ni siquiera darse cuenta. Víctor L., que era amigo de Marvin, trabajó durante dos meses en una tienda de reparación de teléfonos móviles. Habitualmente tomaba nota de todos los teléfonos que entraban en el taller, pero aquella vez decidió no hacerlo porque el que necesitaba un arreglo era precisamente de su amigo Marvin, que le había pedido un apaño a buen precio. "Llegamos al acuerdo de que yo se lo arreglaba y a cambio él me dejaba usarlo", explicó Víctor, que por aquella época no tenía teléfono.

placeholder Patrick Nogueira. (EC)
Patrick Nogueira. (EC)

El joven vio que en "el espacio de material borrado del iPhone, como la papelera", había imágenes. "Pensé que serían de internet, por eso no me interesé por ellas", recordó durante el juicio el joven, cuya disposición hacia el citado material cambió de golpe cuando las noticias informaron de que la Guardia Civil había encontrado cuatro cadáveres de ciudadanos brasileños en una casa de un pueblo de España. "Entonces instalé mi WhatsApp en el móvil de Marvin para que se descargaran todos sus mensajes y se bajó todo, hasta los mensajes más antiguos", describió. "Fue en ese momento cuando vi y leí todo; vi los cuerpos seccionados de los cadáveres, a Patrick con el cadáver de un hombre; leí algunas conversaciones; me di cuenta entonces de que mi amigo tenía algún tipo de relación con lo sucedido", sentenció.

Tras asimilar todo el material, el chico estuvo "uno o dos días", según admitió ayer en la vista, sin contarle nada a nadie. "Me asusté", confesó. Luego le relató lo que había visto a Jordana. "Era una amiga muy cercana", explicó. Tras contárselo, ella fue a la policía a informar de lo que había encontrado Víctor. Los agentes federales se personaron en el domicilio del chico, que en ese momento se encontraba en el colegio, cogieron su ordenador y el teléfono e hicieron una copia de ambos dispositivos en un cedé.

Tranquilo y ejemplar

Días después, Patrick se personó junto a Marvin en casa de Víctor. "Yo no les esperaba, estaba pintando en mi habitación, llamaron al timbre y bajé a abrirles", recordó. "Patrick me preguntó si yo creía que había sido él el autor del crimen; yo le contesté que por qué iba a pensar eso; lo hice por miedo; fue una sorpresa que vinieran y yo tenía miedo de que quisiera hacerme algo, porque yo tenía las pruebas", admitió el declarante, que reconoció que aún hoy sigue temiendo al acusado, cuyo carácter ha sido objeto de análisis en las dos primeras sesiones del juicio.

Su otro tío, Wolfran, hermano del asesinado Marcos, por ejemplo, le ha calificado como una persona "amorosa", "ejemplar". "Yo tenía millones de amigos y todos le tenían como una persona increíble", aseguró Wolfran, que compartía con su sobrino su afición por el fútbol y tenía una relación muy estrecha con él. También le definieron como alguien con un buen carácter los dos entrenadores del Juventud Torrejón, el equipo en el que jugaba Patrick. Ambos negaron que fuera violento o impulsivo en el juego. "Todo lo contrario", dijo uno de los técnicos deportivos. "Le golpeaban y pedía disculpas, era muy tranquilo, no se quejaba; venía a entrenar, hacía una hora y media de ejercicio y se marchaba", relató el mismo entrenador.

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