auto de procesamiento del juez andreu

La célula del 17A quería atentar contra sus 'enemigos' en estadios o fiestas populares

El auto destaca que querían atentar contra lugares emblemáticos como el Bernabeu o el Camp Nou o en fiestas como la Tomatina

Foto: Homenaje por los atentados de las Ramblas. (EFE)
Homenaje por los atentados de las Ramblas. (EFE)

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu ha acordado este miércoles el procesamiento de los tres miembros de la célula que cometió los atentados de Cataluña de 17 y 18 de agosto de 2017. El magistrado procesa a Mohamed Houli Chmelal y Driss Oukabir por integración en organización terrorista, delito de fabricación, tenencia y depósito de explosivos y delito de estragos en grado de tentativa. Respecto a Said Ben Iazza, el magistrado le procesa por colaboración con organización terrorista. Considera que formaban parte de un grupo radicalizado cuyo objetivo era "llevar a cabo atentados contra los considerados 'sus enemigos', es decir, el mundo occidental”. Sin embargo, no atribuye a ninguno los asesinatos cometidos.

Andreu considera, eso si, que la célula quería "atentar contra sus 'enemigos'" en lugares emblemáticos, desde estadios de fútbol a fiestas populares. Otra de sus obsesiones era la sede de la Audiencia Nacional, situada en la calle Génova de Madrid. El grupo estaba formado por estas tres personas y los siete presuntos terroristas que resultaron muertos en las localidades de Cambrils, Alcanar y Subirats. Los jóvenes de origen marroquí constituyeron un grupo terrorista a partir del año 2015. Residentes en la localidad gerundense de Ripoll y bajo la dirección espiritual del imán Abdelbaki Es Satty se conjuraron, según relata el juez, "para realizar uno o varios atentados de grandes dimensiones, mediante el uso de artefactos explosivos, a fin de coadyuvar a la estrategia terrorista de la organización terrorista DAESH". Se conocían desde niños y poco a poco fueron conformando un grupo estructurado en el que el imán, también fallecido en las explosiones de Alcanar, les adoctrinaría en el yihadismo radical.

[Consulte el auto de procesamiento de la célula yihadista]

El auto describe toda la evolución llevada a cabo por el grupo desde 2015 hasta 2017, cuando unos tres meses antes de la explosión en el inmueble de Alcanar y de los atentados de Barcelona y Cambrils, se convirtieron en un grupo cerrado, que ya comenzó adquirir material y a fabricar explosivos.Se alejaron de las personas de su entorno, incluso de sus familiares y pasaron a desarrollarse exclusivamente junto a la de sus compañeros de grupo, compartiendo vivienda, comidas, viajes y por ende, participando en la fabricación de los explosivos o bien colaborando en la planificación de los atentados” .

Los objetivos de la célula

Dentro de esa progresiva radicalización el juez relata que ya en 2016, un día indeterminado del Ramadán, dos de los terroristas fallecidos dijeron a los demás miembros del grupo que querían derrumbar con explosivos la Sagrada Familia de Barcelona. Todos los presentes, según detalla el auto "aceptarían dicha propuesta, impulsada por el extremismo religioso implantado por el imam Abdelbaki Es Satty".

Dris Oukabir, uno de los cuatro detenidos en relación con los atentados yihadistas. (EFE)
Dris Oukabir, uno de los cuatro detenidos en relación con los atentados yihadistas. (EFE)

Al referirse a uno de los procesados, Mohamed Houli Chemlal, único superviviente en la explosión de la casa de Alcanar, el magistrado recuerda el vídeo que apareció entre los escombros de la vivienda, grabado por él mismo y en el que aparecían varios miembros de la célula fabricando los explosivos y anunciando un próximo atentado, así como numerosas fotografías "en lugares susceptibles de ser objetivos de atentados como Port Aventura, la Plaza Cataluña, la Torre Eiffel, Toulouse, la Torre Agbar de Barcelona o estadios de fútbol como el Santiago Bernabeu ( Madrid) y Camp Nou ( Barcelona) o el Museo Thyssen ( Madrid)".

El auto también incluye las búsquedas muy repetidas en internet de diversas localizaciones geográficas. Así, relaciona las fechas de las búsquedas de explosivos que realizaron los miembros del grupo terrorista con búsquedas de localizaciones geográficas y atentados yihadistas contemporáneos. El juez destaca las 125 búsquedas realizadas sobre la Audiencia Nacional, las 106 búsquedas sobre la fiesta que se celebra en la localidad de Buñol y que se conoce como "la tomatina", 219 sobre el Embalse de Riudecanyes y 104 búsquedas sobre la Alhambra de Granada.

 Un camión retira parte de las 120 bombonas de butano halladas. (EFE)
Un camión retira parte de las 120 bombonas de butano halladas. (EFE)

El juez hace constar la magnitud de los explosivos que se almacenaban en la casa de Alcanar, que podría oscilar, según el magistrado , en unos valores aproximados de 200 a 500 kilogramos, además de 19 artefactos improvisados tipo granada de mano y una faja bomba. El juez añade las 104 bombonas de butano y propano encontradas en la vivienda, con las que los terroristas pretendían "amplificar el efecto del explosivo, pretendiendo incrementar el volumen de metralla como la posibilidad de crear bolas de fuego generadas por las cargas GLP”.

El magistrado se basa en los informes de los especialistas en explosivos para concluir que "tal cantidad de material para la confección de explosivos y de tal potencia destructiva, de llegar a ser utilizado para atenntar en lugares o monumentos con gran afluencia de público, como sería el objetivo de la célula terrorista investigada, hubiera provocado unos daños de enormes dimensiones".

Los teléfonos móviles utilizados por los tres procesados han sido determinantes para vincularles a los terroristas fallecidos y a los lugares investigados. Así, en el caso del procesado por colaborar con el grupo, Said Ben Iazza, el juez recuerda que los teléfonos le sitúan en la vivienda de Alcanar y por un tiempo suficiente como para no ser ajeno a la actividad de los miembros de la célula que estaban fabricando una gran cantidad de material explosivo, con precursores adquiridos usando su identidad y transportados en el vehículo prestado por Ben Iazza.

Los teléfonos móviles utilizados por los tres procesados han sido determinantes para vincularles a los terroristas fallecidos y a los lugares

El auto relata cómo un día después de la explosión en la casa de Alcanar, uno de los terroristas fallecidos, Younes Abouyaaqoub arrolló a las 16.50 horas del 17 de agosto a una gran cantidad de transeúntes que paseaban por la zona peatonal de las Ramblas. La furgoneta utilizada por el terrorista había sido previamente alquilada por el procesado Driss Oukabir. La furgoneta se incorporó a la Rambla, centro neurálgico de la ciudad y concurrido por grandes aglomeraciones de personas; lo hizo a gran velocidad y en zigzag, por el paseo central. Como consecuencia del atropello fallecieron 14 personas y otras 128 resultaron con lesiones de carácter físico, además de otras muchas personas que padecieron diversas alteraciones de su salud.

El relato de aquellas horas dramáticas vividas en Cataluña recuerda el asesinato de otro ciudadano español aquella misma tarde, cometido por uno de los terroristas al intentar huir; ese miembro de la célula murió cuatro días después, abatido por los Mossos. A la 1 de la madrugada del día 18 de agosto, los otros 5 terroristas huidos del atentado de las Ramblas, invadieron con un vehículo el paseo marítimo de Cambrils y provocaron la muerte de otra mujer y heridas a 12 personas. Los terroristas finalmente fueron también abatidos por los Mossos d’Esquadra.

El delito de integración en organización terrorista prevé una pena entre 6 y 14 años de prisión. El de fabricación y tenencia de explosivos entre 8 y 15 años y el de estragos, en grado de tentativa, de 10 a 15 años. El delito de colaboración con organización terrorista está sancionado con penas que oscilan de los 5 a los 10 años de prisión.

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