los audios del encuentro

Estos son los policías que estuvieron en la comida con la ministra Delgado y Garzón

Villarejo, Fuentes, García Castaño y Fernández Chico eran los comisarios que ya manejaban los servicios de Información y la cúpula policial por aquella época

Foto: Dolores Delgado, ministra de Justicia. (EFE)
Dolores Delgado, ministra de Justicia. (EFE)

La comida que compartieron la ahora ministra de Justicia y entonces fiscal de la Audiencia Nacional Dolores Delgado y el juez inhabilitado Baltasar Garzón en octubre de 2009 en el restaurante Rianxo, cuyo contenido fue íntegramente grabado y desvelado hoy en audio por 'moncloa.com', no fue un bis a bis entre ambos miembros de la carrera judicial. Cuatro altos cargos de la Policía Nacional compartieron mesa y mantel con Delgado y Garzón. Esta es la historia de cada uno de ellos.

Gabriel Fuentes

Su enemistad con la Fiscalía Anticorrupción viene de lejos. Este comisario ya jubilado fue imputado en el marco del caso Interligare después de que así lo reclamara el ministerio público. La investigación fue finalmente archivada a pesar de los intentos de Anticorrupción para sacar adelante el procedimiento. El entonces titular del Juzgado número 36 de Madrid, Juan Antonio Toro, cerró el caso por dos veces al no apreciar indicios de delito y tras prácticar las diligencias reclamadas por la Audiencia Provincial.

Fue uno de los comisarios investigados por participar en una supuesta trama de adjudicación de contratos por parte de la Dirección General de Infraestructuras del Ministerio del Interior, entonces encabezado por Alfredo Pérez Rubalcaba, a la empresa Interligare, dedicada a la creación de software destinado al análisis de información, entre 2007 y 2008. Otro fue Miguel Ángel Fernández Rancaño. A ambos se les acusó de formar parte del consejo asesor de esta sociedad para influir en el entonces director general de Infraestructuras, Luis Luengo, cuyo hijo llegó a trabajar precisamente en esta mercantil, para que adjudicara contratos a Interligare.

Enrique García Castaño

Este comisario ha pasado la mayor parte de su carrera profesional en los Servicios de Información. En concreto, ha sido responsable de las escuchas, los seguimientos y la captación de fuentes en el marco de la lucha contra el terrorismo de ETA, primero, y de los yihadistas, después. Su primera aparición pública se produjo en el marco de la investigación del 11-M, cuando el 30 de marzo de 2007 el funcionario remitió un escrito a la Dirección General de Policía en el que respondía al entonces máximo responsable de la corporación, Agustín Díaz de Mera, que él nunca había dicho que ETA estuviera relacionada con los atentados de Atocha, tal y como el director había asegurado ante el tribunal.

Cuatro años después, García Castaño sería el hombre que acompañó a Villarejo en la entrevista que ambos comisarios mantuvieron con el expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González, hoy investigado en el marco del caso Lezo, en la cafetería La Mallorquina. En concreto, la cita tuvo lugar el 29 de noviembre de 2011 y fue grabada íntegramente por Villarejo, quien podría estar detrás también de la grabación de la comida en Rianxo. En aquel encuentro, González pidió a Villarejo que arreglara el problema del ático que el exmandatario madrileño tenía con su esposa en Marbella y cuya adquisición estaba empezando a ser investigada por la Policía.

García Castaño, que ocupaba la citada plaza en antiterrorismo cuando se celebró la mencionada comida, ha mantenido el cargo en la Comisaría General de Información hasta que en febrero de 2017 fue cesado por el entonces director adjunto operativo de la Policía, Florentino Villabona, puesto por el ministro Juan Ignacio Zoido. Villabona trasladó a García Castaño a un puesto de segundo nivel. Poco después, el comisario fue imputado por la Audiencia Nacional en el marco de la operación Tándem por su relación con Villarejo. La Fiscalía Anticorrupción entiende que ambos responsables policiales conformaban la cúpula de una organización criminal dedicada a vender información a terceros.

Fernández Chico, a la izquierda, junto a los entonces ministros de Cultura, César Antonio Molina, y de Interior, Antonio Camacho. (EFE)
Fernández Chico, a la izquierda, junto a los entonces ministros de Cultura, César Antonio Molina, y de Interior, Antonio Camacho. (EFE)

Miguel Ángel Fernández Chico

Era el director adjunto operativo, máximo cargo policial, cuando se produjo la comida de los altos mandos con Delgado y Garzón. Su carrera ha estado ligada a los gobiernos socialistas. Fue comisario general de Seguridad Ciudadana y miembro por lo tanto de la cúpula policial bajo el mandato del exministro Juan Alberto Belloch en 1994. Ocupó ese puesto hasta 1996, cuando Felipe González dejó paso a José María Aznar. En 2004, con el regreso del PSOE a La Moncloa, el nuevo ministro del Interior, José Antonio Alonso, le nombró director adjunto de la Policía, plaza que le respetaron posteriormente tanto Rubalcaba como su sucesor, Antonio Camacho. Fernández Chico murió en enero de 2012 con apenas 59 años de cáncer justo después de ser relevado en el cargo de número dos de la institución por el nuevo ministro Jorge Fernández Díaz.

José Manuel Villarejo

Es el comisario que posiblemente grabó la conversación durante la comida en el restaurante Rianxo. Actualmente se encuentra en prisión preventiva por orden de la Audiencia Nacional en el marco del caso Tándem. La Fiscalía Anticorrupción le considera el cerebro de una supuesta trama de venta de información policial en la que también involucra a García Castaño. Era uno de los hombres de confianza de Fernández Chico. De hecho, Villarejo admitió el 1 de febrero de 2016 ante el Juzgado número 5 de Estepona (Málaga) -que instruye el caso ático- que grabó la conversación con Ignacio González en la cafetería La Mallorquina "por interés policial" y que, de hecho, luego le entregó la cinta a su superior jerárquico, Fernández Chico, que fallecería un par de meses después.

Villarejo fue investigado también en el marco del caso Nicolay, donde sacó a relucir la existencia de una serie de investigaciones secretas dirigidas por el sucesor de Fernández Chico, Eugenio Pino, contra políticos independentistas catalanes. En el caso Nicolay se enfrentaron Villarejo y el entonces jefe de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas. Las actuaciones de Villarejo también están detrás de las primeras investigaciones que dieron lugar al caso Pujol. El comisario, ya jubilado, mantuvo buena relación también con Pino y con el ministro Fernández Díaz.

El responsable policial, que se autodenominaba agente encubierto y aseguraba estar enmarcado en la Dirección Adjunta, también tuvo serios problemas en el marco del caso que enfrentó al yerno de Juan Miguel Villar Mir y directivo de OHL Javier López Madrid con la dermatóloga Elisa Pinto. Dos juzgados diferentes investigaban a uno y a otro por separado. Uno de ellos llamó a declarar a Villarejo como imputado después de que la doctora le acusara de haberle apuñalado. El policía se sometió a una rueda de reconocimiento y Pinto le identificó como la persona que le había acuchillado. En el marco de ese procedimiento son citados otros comisarios cercanos a Villarejo.

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