la proporcionalidad de los mosos en duda

El ataque de Cornellá no era terrorismo: era gay y quiso suicidarse por "vergüenza"

Según la declaración de la mujer, el hombre le había confesado hacía un año que era homosexual y le avergonzaba la opinión de la comunidad musulmana

Foto: La comisaría de Cornellá en la que un hombre ha sido abatido tras entrar con un arma blanca. (Foto: Google Maps)
La comisaría de Cornellá en la que un hombre ha sido abatido tras entrar con un arma blanca. (Foto: Google Maps)

El ataque perpetrado este lunes por un hombre de 29 años contra una comisaría de Cornellá de Llobregat (Barcelona) minutos antes de las seis de la mañana volvió a atemorizar al pueblo catalán, que rememoró los terribles atentados de las Ramblas y de Cambrils sufridos hace exactamente un año. Sin embargo, según fuentes jurídicas, todo apunta tras las primeras pesquisas a que no se trataba tanto de un atentado terrorista como de una inmolación religiosa con matices sentimentales.

La versión de la mujer del argelino que se presentó de madrugada en la comisaría con un cuchillo en nombre de Alá incrementa las dudas sobre la motivación del ataque. Según ha confirmado El Confidencial, ha declarado que su pareja le había confesado un año atrás que era homosexual pero que no podía contarlo por miedo a lo que diría la comunidad musulmana, lo cual le movió a querer quitarse la vida. Este nuevo dato pone aún más en entredicho la proporcionalidad de la respuesta policial de los Mossos que dispararon al suicida, dado que algunos medios consideran que podían haberle apuntado a órganos no vitales para anularle sin matarlo.

Los responsables antiterroristas de las fuerzas de seguridad autonómicas, de hecho, trataron inicialmente el ataque como un "atentado terrorista", aunque posteriormente lo calificaron en público como un "hecho aislado" que tenía como objetivo a los Mossos. Así lo expresó el consejero de Interior de la Generalitat, Miquel Buch, tras la reunión del Gabinete de Coordinación Antiterrorista celebrada en el departamento del que depende la policía autonómica y que presidió Quim Torra.

Fuentes jurídicas, de hecho, aseguran a El Confidencial que la Audiencia Nacional está aún valorando la calificación de los hechos en un punto aún muy inicial de la investigación y con las diligencias recién abiertas. El testimonio de la mujer inclina, por el momento, la balanza lejos del móvil terrorista. Las mismas fuentes consideran que Abdelouahab T., nacido en Argelia pero con NIE español, se presentó en la comisaría con un cuchillo de grandes dimensiones y quiso inmolarse claramente por motivos "de carácter religioso radical", aunque tienen muchas dudas de que pueda calificarse como un ataque yihadista. Las mismas fuentes añaden que los mossos que de momento han prestado testimonio no saben precisar qué dijo el hombre cuando se presentó en la comisaría más allá de la palabra "Alá". Ni siquiera le escucharon gritar "es grande" como se difundió en un inicio.

Por otro lado, los responsables antiterroristas de los Mossos tuvieron reuniones de coordinación con sus homólogos de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional con el fin de que agentes de este último instituto armado pudieran acceder a datos de la investigación, ya que -aunque son los Mossos los que dirigen las pesquisas bajo la coordinación de la Audiencia Nacional- estos últimos funcionarios también recaban notas con el fin de establecer conexiones con otras líneas de investigación abiertas y barajar la posibilidad de aportar elementos que sirvan para esclarecer los hechos de Cornellá, explican fuentes policiales.

El ataque de Cornellá no era terrorismo: era gay y quiso suicidarse por "vergüenza"

No en vano, esta investigación está sirviendo también para poner a prueba las relaciones entre los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional, quebradas por la crisis institucional que supuso el desafío independentista del pasado 1 de octubre, cuyas repercusiones se notaban ya meses antes del referéndum ilegal. Desde el Juzgado Central número 1 de este tribunal, que dirige el juez Santiago Pedraz, coordinan la investigación también con el fin de que la relación entre Mossos y Policía fluya por los cauces correctos. No en vano también hace un año fue otro juez del mismo tribunal, Fernando Andreu, quien convocó una reunión días después de los atentados de las Ramblas y Cambrils con los mandos antiterroristas de Mossos, Guardia Civil y Policía para repartir las competencias a cada uno y evitar diferencias entre todos. Esta coordinación resultó clave para el desarrollo de las pesquisas, aunque el problema de fondo se mantuvo.

El 27 de octubre pasado, de hecho, el Gobierno destituyó al jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero, imputado por la Audiencia Nacional por colaborar activamente en la preparación del referéndum independentista y por no cumplir con sus funciones policiales durante la jornada de la consulta popular. El cese fue firmado por el que en aquella época era ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, quien en virtud de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española había asumido las competencias de la Consejería de Interior catalana.

La decisión de Zoido hizo tambalearse la estructura de la policía autonómica. El nuevo jefe que impuso el ministro, Ferrán López, comunicó a la plantilla que habría cambios de destino relevantes para algunos miembros del cuerpo e inmediatamente aupó a veteranos agentes a la primera línea para sustituir a los que hasta el momento habían sido más afines a Trapero. La decisión provocó una oleada de dimisiones y al menos cuatro pesos pesados anunciaron su cese y sacó a la luz la división que había en el cuerpo, que prácticamente se dividió entre los mossos que iban a favor de la Constitución y los que apoyaban el proceso independentista.

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