Investidura Cataluña 2018: Rajoy y Sánchez se conjuran para un nuevo 155 duro y sin elecciones y orillan a Rivera
CITA CRUCIAL EN LA MONCLOA

Rajoy y Sánchez se conjuran para un nuevo 155 duro y sin elecciones y 'orillan' a Rivera

Los dos grandes partidos fortalecen su pacto en Cataluña, al que invitan al resto de fuerzas. Los contornos de una segunda intervención no están definidos, pero no se prevén urnas. "Paso a paso"

Foto: Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, este 15 de mayo minutos antes del comienzo de su reunión en el palacio de La Moncloa. (EFE)
Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, este 15 de mayo minutos antes del comienzo de su reunión en el palacio de La Moncloa. (EFE)

Todo estaba más claro antes incluso de que ambos posaran para los medios. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez retomaron su relación cuando los nubarrones arreciaban y el Estado parecía quebrarse por el embate secesionista. En el otoño, antes y después del referéndum del 1 de octubre, antes y después de la declaración unilateral de independencia, los dos líderes mantuvieron conversaciones constantes, abonaron el árbol de una confianza mutua que perdura hasta hoy, diseñaron una estrategia conjunta de aplicación del artículo 155 de la Carta Magna. Y ahora que se vislumbra otra intervención de Cataluña, dura, "con contundencia", ambos irán de la mano. Su alianza, a dos y ampliable al resto de fuerzas, se fortalece. La entente de "los partidos de gobierno", los que tienen visión de Estado, en defensa del orden constitucional y del Estado. El acuerdo, pues, parte de PP y PSOE, y se invita al resto de fuerzas, a Unidos Podemos —improbable— y a Ciudadanos, concebido por Rajoy y Sánchez casi como un socio picajoso y preocupado más por los votos que por desatasacar el conflicto en Cataluña.

La reunión de este martes entre el jefe del Ejecutivo y el líder del PSOE venía ya más que masticada de antemano por todas esas charlas previas entre los dos. Ni siquiera fue larga. Cincuenta minutos escasos. No podían ser muchos más porque Rajoy tenía programado comité ejecutivo del PP para abordar los cambios en el partido en Madrid tras la dimisión de Cristina Cifuentes y después debía volar a Sofía (Bulgaria) para reunirse con el primer ministro del país. Por eso no había podido encajar en el mismo día la entrevista con Albert Rivera, que finalmente tendrá lugar en La Moncloa este jueves. A primera hora. Pero el grado de sintonía, de 'feeling', que se percibe entre Rajoy y Sánchez, en las antípodas ideológicas —ahí está para el recuerdo el "no es no" que presidió la campaña de primarias del socialista, hace justo un año—, no existe entre el presidente y el jefe de Cs, dos partidos socios en esta legislatura y más cercanos en sus programas.

Los dos dirigentes evidenciaron su 'feeling', su relación perfectamente engrasada ante Cataluña tras meses de tensión y escalada separatista


Rajoy y Sánchez derrocharon gestos de complicidad en las escalinatas del palacio gubernamental y en los minutos previos al comienzo formal de la reunión, ante las cámaras. Pero el buen rollo, según cuentan tanto en el PSOE como en el Ejecutivo, no era impostado. La relación está muy engrasada desde que negociaron y concretaron el despliegue del 155 —algo hasta entonces inédito en democracia— y ambos quieren ir juntos en el abordaje del conflicto catalán. Apenas unos minutos después de que La Moncloa y Ferraz informaran del término de la reunión, lanzaron un comunicado conjunto con las bases de los acuerdos alcanzados [aquí en PDF], que luego los protagonistas explicaron ante los medios. En cuanto tuvo conocimiento del documento, Rivera lo desacreditó y se quejó de que se constata la "no acción" de los dos grandes. El líder de Cs también estaba en Madrid, sí, aunque lejos de la sede del Gobierno. Era la fiesta patronal en la capital, y decidió acompañar en la pradera de San Isidro a sus referentes en la Comunidad y el Ayuntamiento de la ciudad, Ignacio Aguado y Begoña Villacís. Con las encuestas (otra vez positivas para ellos) bien calentitas.

Solo "una legalidad"

Gobierno y PSOE blindan y renuevan su alianza en Cataluña. Coincidencia plena en la hoja de ruta. Sin fisuras. Ambos desaprueban el discurso "frentista" y "xenófobo" del ya 'president' electo, Quim Torra, y prometen una "respuesta pactada y proporcional en la defensa de la legalidad constitucional y estatutaria frente a cualquier eventual desafío" de los separatistas. Además, coinciden en "rechazar" todo intento de "poner en marcha estructuras políticas distintas a las únicas válidas, que son aquellas contempladas en la Constitución y el Estatuto de autonomía". No hay "dos legitimidades", apuntó Sánchez. "En Cataluña solo puede haber un presidente, una sola legalidad", recalcó Rajoy desde Sofía.

Los socialistas dicen que habrá que "cargarse de argumentos" antes de un nuevo 155, y admiten que cabe "replantearse todo", incluido el control de TV3

Esta es la parte mollar del comunicado, pues supone que ni Gobierno ni PSOE permitirán que Torra se pase de la raya. La advertencia es firme, muy firme. Si el 'president' continúa por el camino que anunció en las sesiones de investidura —impulso del proceso constituyente, creación de una Asamblea de Electos y un Consell de la República—, "se aplicará el 155 con contundencia, por supuesto". "Es blanco y en botella". El debate sobre la intervención de Cataluña está "resuelto", dijo. Habrá 155 si hay ilegalidad. La "pregunta" es "qué 155" se desplegará esta vez. Y bajo qué supuestos concretos.

Albert Rivera, junto a la portavoz de Cs en Madrid, Begoña Villacís, este 15 de mayo en la pradera de San Isidro de la capital. (EFE)
Albert Rivera, junto a la portavoz de Cs en Madrid, Begoña Villacís, este 15 de mayo en la pradera de San Isidro de la capital. (EFE)

Y eso es lo que ni Gobierno ni PSOE quieren despejar. "Paso a paso", convienen los socialistas, porque hay que esperar a los "hechos", a los saltos al vacío que dé el nuevo Govern. No se tomarán las riendas de la comunidad a la primera de cambio. Si, por ejemplo, Torra pone en marcha ese Consell de la República con dinero público, se cortará el grifo de la financiación. Hay que "cargarse de argumentos" antes de aprobar un nuevo 155, decían en Ferraz.

Rajoy y Sánchez se conjuran para un nuevo 155 duro y sin elecciones y 'orillan' a Rivera

En el equipo de Sánchez rechazan hablar de una intervención "dura" o "blanda". Sería un 155, y punto. De "naturaleza distinta", reconoció el secretario general. La diferencia sustancial es esta: mientras que en octubre se promovió una suspensión del autogobierno limitada y corta, y con la desembocadura inmediata de unas nuevas elecciones autonómicas, ahora ese objetivo no tendría razón de ser. No es "lógico" ir a otros comicios, decía en la sede popular de Génova el coordinador general, Fernando Martínez-Maíllo. "Es de sentido común", observaba Sánchez desde Ferraz, porque acaba de arrancar la legislatura.

No hay negociaciones sobre la letra

De momento, no hay negociación de los equipos del presidente y del secretario general para desplegar el 155 otra vez, como la hubo en octubre entre Soraya Sáenz de Santamaría y Carmen Calvo. En la cúpula socialista sí conceden que, en caso de ir hacia una nueva intervención en Cataluña, "se replantearía todo". Es decir, que las actuaciones del Estado diseñadas para recuperar la normalidad institucional pueden ser otras. Por ejemplo, tal y como avanzaba este diario el martes, no se descarta que esta vez sí se asuman las riendas de TV3, medida que en octubre frenó el PSOE. Eso prefigura un 155 tal vez más duro que el anterior.

En el Gobierno reconocen que otro 155 exigiría una ronda por las cancillerías europeas para explicar por qué es necesaria una segunda intervención

Por lo pronto, Ejecutivo y PSOE han pactado mantener la vigilancia sobre las cuentas de la Generalitat para evitar que recursos públicos se destinen al 'procés', a la construcción de estructuras paralelas que bajo ningún concepto se van a tolerar. Este control de las finanzas se mantendrá, pues, al margen de que se levante el vigente 155 en cuanto tome posesión el Govern de Torra. Ese punto del acuerdo irritó enseguida al 'president' electo y a su antecesor, Carles Puigdemont, reunidos en Berlín. Los dos exigieron a Rajoy que anule la intervención de las finanzas catalanas para poder disponer libremente de los recursos.

Rajoy y Sánchez se conjuran para un nuevo 155 duro y sin elecciones y 'orillan' a Rivera

"Mira cómo anda de molesto el independentismo que ya ha pedido levantar el 155 económico. Lo decimos por aquello de Rivera de que no hacemos nada", aseguraban con ironía a este periódico fuentes próximas al líder socialista.

Rajoy y Sánchez se conjuran para un nuevo 155 duro y sin elecciones y 'orillan' a Rivera

Los dos últimos puntos del acuerdo Rajoy-Sánchez se refieren a la acción exterior y a la apertura del pacto al resto de fuerzas. El secretario general presume de que él ya inició hace semanas una gira por Europa para explicar la posición de España frente al secesionismo, labor en la que el Ejecutivo debe emplearse a fondo. En el Gobierno reconocían que un nuevo 155 exigiría una ronda por las cancillerías de la UE para contar por qué es necesaria otra intervención de Cataluña, y señalaban los primeros mensajes de apoyo de los homólogos europeos de socialistas y populares como producto de esa movilización internacional contra el "racista" Torra.

Las críticas a los naranjas

La alianza PP-PSOE se abre, en efecto, a las demás formaciones. Se les invita, pero la entente nace de los dos grandes. Sánchez hizo mucho hincapié en que ambos se comportan como "partidos de gobierno", con perspectiva de Estado, y saben que hay que primar la unidad frente a los demócratas. Por eso arremetió contra Rivera. Dijo de él que se ha "aznarizado", puesto que comete el mismo error que el expresidente José María Aznar: utilizar Cataluña para "arañar votos". Y le afeó que lance reproches en público. Sánchez admitió que a él tampoco le han gustado ciertas actitudes del presidente, y se las ha criticado "en privado", pero en público se ha "mordido la lengua".

Sánchez demanda al jefe de Cs que haga los reproches en privado y coincide con Maíllo en que actúa así de duro para sacar tajada electoral

El líder de Cs prosiguió con su línea dura y anticipó desde la pradera que pedirá a Rajoy el jueves "soluciones" y no "cosas obvias" y que "rectifique". El PP, de vuelta, le reclamó que "deje a un lado los votos" y "piense en España". Martínez-Maíllo recordó a Rivera que los términos del actual 155 fueron consensuados "desde la primera letra hasta la última" por populares socialistas y naranjas, y por eso no es admisible que Cs pretenda una "autoenmienda" y persiga mantener la intervención, cuando el acuerdo que salió del Senado indica que se levanta en cuanto tome posesión el nuevo Govern. No hay un 155 "preventivo", porque no lo recoge la Constitución ni la ley, subrayó el número tres del PP, quien expresó su deseo de que Rivera "no ya rectifique, sino matice" su posición por el "bien" del país".

Rajoy y Sánchez se conjuran para un nuevo 155 duro y sin elecciones y 'orillan' a Rivera

El presidente mantuvo, sin embargo, un tono más conciliador con su socio, aunque le acusó de querer "aprovechar políticamente" la coyuntura. "Yo, desde luego, buscaré la unidad y, por lo tanto, no haré ni diré nada que dificulte la unidad, ni con Rivera ni con ningún otro dirigente político de mi país", sostuvo desde Sofía, informa EFE. Así que espera que su despacho el jueves con Rivera sea "tan fructífero" como el de este martes con Sánchez, porque "lo más importante" es que los partidos que defienden la Constitución, la ley y el Estado de derecho estén "juntos".

Rajoy y Sánchez se conjuran para un nuevo 155 duro y sin elecciones y 'orillan' a Rivera

No obstante, cada uno de los 'socios' pone de su cosecha. Así, aunque el presidente se ha confesado dispuesto a reunirse con Torra (siempre "dentro de la ley"), no ha precisado qué propuesta pondrá sobre la mesa para seducir a los separatistas. Los socialistas, por su parte, reclaman al presidente que amplíe la "unidad de acción" del frente constitucionalistas atrayendo a Podemos, a quien a su vez pide que abandone su defensa del derecho de autodeterminación, porque hace un "flaco favor" a la integridad territorial.

Rajoy y Sánchez se conjuran para un nuevo 155 duro y sin elecciones y 'orillan' a Rivera

Además, Sánchez continúa apostando por el diálogo en el seno de la comisión territorial, órgano en funcionamiento desde enero pero herido de muerte desde que en marzo pegó un portazo Cs. Su grupo demandará que acuda Torra a explicar su visión del "modelo autonómico". Y para el próximo periodo de sesiones confía en que se pueda abrir la subcomisión de reforma constitucional. Pero ese es otro puente que aún se tardará en cruzar. Antes habrá que esperar los movimientos del nuevo Govern y si se muestra dispuesto a cumplir con la ley. Si no, la guadaña del 155 volverá a pender sobre Cataluña, complicando aún más una legislatura demasiado cuesta arriba.

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