LAS 'MULAS' LAS SACAN EN AVIÓN METIDAS EN MALETAS

La mafia china del tráfico de angulas: "Es tan rentable como el narcotráfico"

Desde que se prohibió sacar angulas de las fronteras europeas, grupos organizados se están especializando en traficar con estos peces por su alto valor en la gastronomía oriental

Foto: De octubre a marzo el tráfico de angulas al mercado asiático se intensifica. (Seprona)
De octubre a marzo el tráfico de angulas al mercado asiático se intensifica. (Seprona)

No se sabe bien por qué, el único lugar en el mundo donde las anguilas se reproducen es el mar de los Sargazos, cerca de Florida. Tampoco se quedan mucho tiempo; lo primero que hacen las crías al nacer es nadar cinco mil kilómetros siguiendo la Corriente del Golfo hasta aguas europeas, donde empiezan a desarrollarse. Pero para muchas angulas, su recorrido no acaba ahí. Antes de ser adultas y convertirse en anguilas, viajan otros nueve mil kilómetros en avión, metidas en maletas, seguramente con algún transbordo en camión o barco. Su destino final: Asia, donde los paladares orientales se deleitan con el sabor de la anguila pero donde han esquilmado la especie autóctona. Por eso, las mafias chinas han empezado a desarrollar en España organizaciones criminales especializadas en sacar de contrabando este producto, que genera los mismos beneficios que el narcotráfico o la trata de mujeres, pero con condenas mucho menores.

En 2009, la Unión Europea prohibió la comercialización de la angula fuera de Europa para proteger a la especie de su extinción, que se ha reducido en un 95% respecto a los años 70. En España, su pesca está totalmente prohibida en Galicia y Andalucía y se permite solo con licencia en el País Vasco, Cantabria, Asturias, Murcia y la Comunidad Valenciana.

Las mafias chinas se llevan las angulas europeas a Asia para engordarlas y vender la anguila

Sin embargo, la legislación no impide que la mafia china saque cada año hasta 100 toneladas de angulas por tierra, mar y aire de toda Europa. Solo en España se han incautado 2.300 kilos esta temporada provenientes de todas las zonas de pesca del país. La última macroperación contra este tráfico ha tenido lugar este mes, bajo el nombre de Elver, en la que se han requisado 350 kilos de angulas vivas en una base de Algeciras, y 129 en un camión que quería trasladarlas a Marruecos de donde partían rumbo a Asia. Además encontraron 364 maletas preparadas para transportar otros 5.000 kilos. Las autoridades calculan que el beneficio neto de esta organización reincidente, que tenía base también en Portugal, podría haber alcanzado los 37.500.000 euros y en total diez personas han sido detenidas: cuatro personas de nacionalidad china, tres asturianos y tres marroquíes. Grupos como este son conocidos para las autoridades desde hace al menos 5 años, y cada temporada les sorprenden con nuevos sistemas y recorridos generando un problema económico y medioambiental que ya califican de "crónico".

En maletas durante 40 horas

Su 'modus operandi' varía de una organización a otra, pero suele ser bastante similar al del tráfico de drogas y va especializándose temporada a temporada. En primer lugar, las mafias chinas compran las angulas a empresarios españoles, que son siempre los encargados de pescarlas o comprarlas a su vez a pescadores legales o furtivos. Después, las mafias las acumulan en bases preparadas con piscinas donde las mantienen hasta que las mulas las sacan fuera de España como equipaje facturado. Dentro de las maletas, donde aguantan hasta 40 horas, son transportadas en bolsas llenas de agua, con botellas congeladas para que vayan refrigeradas. A menudo su destino no es directamente China o Japón, sino que pasan por un punto intermedio, como en esta última operación, donde iban a Tánger por barco y allí eran de nuevo metidas en piscinas y reoxigenadas antes de la travesía en avión. Se calcula que un 10% de las angulas no llegan vivas a su destino, una pérdida con la que ya cuentan las organizaciones delictivas.

Piscinas de angulas en la base en Algeciras de la operación Elver. (Seprona)
Piscinas de angulas en la base en Algeciras de la operación Elver. (Seprona)

Fuentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) explican que el papel de cada agente dentro de las organizaciones ha cambiado con los años: los chinos han acaparado cada vez más eslabones de la cadena y los españoles se limitan a ejercer como proveedores y son siempre los mismos. Sin embargo, cuando hay picos de demanda, por ejemplo seis meses antes del año nuevo chino, también los españoles envían las angulas, como hacían al principio. Crean empresas y declaran las mercancías con otras especies, como hizo la empresa Mariscos Roset en 2016 con el mugil, un pescado sin apenas valor pero que según sus facturas falsas exportaban en masa diez veces por encima de su precio de mercado. En esos casos, transportan las angulas en cajas que mezclan con las de especies que sí declaran por si hay una inspección rutinaria.

Las mulas nunca llevan carga por encima de 50.000 euros de valor para que solo se considere infracción

Cuando las angulas se sacan por los aeropuertos, las mafias se aseguran de que sus mulas no lleven más de 50.000 euros de valor. A partir de esa cantidad, el delito pasa de estar penado con una infracción a suponer cárcel. "Nunca los sobrepasan, si hace falta mandan a más mulas o cogen más vuelos", explican desde el Seprona. Un kilo de angula produce aproximadamente 350 kilos de anguila, por lo que se calcula que de los mil euros que vale el kilo de alevines en España, puede alcanzarse un beneficio de 7.500 en el mercado asiático cuando crecen. La mayoría acaban siendo vendidas en Japón, donde más se consume este pescado en platos tradicionales como el Kabayaki. Los traficantes pagan aproximadamente 325 euros el kilo a los cazadores furtivos, que suelen ser los mismos que tienen licencia para pescar, pero por encima del cupo permitido.

Una maleta preparada para sacar las angulas fuera de España. (Seprona)
Una maleta preparada para sacar las angulas fuera de España. (Seprona)

Además cada eslabón de la cadena funciona como departamentos estancos, donde nadie conoce al resto, para aumentar la seguridad de la organización. "El que pone las maletas puede que ni sepa para qué es ni a dónde van. Todavía estamos aprendiendo mucho de cómo funcionan", explican desde el Seprona. Las mulas suelen recibir un pago económico, pero a veces lo hacen solo a cambio del viaje a China, para ver a sus familiares. Últimamente además están utilizando a personas de otras nacionalidades asiáticas, como vietnamitas o coreanos, para llamar menos la atención.

Las rutas que utilizan cambian continuamente, y cada mafia controla una vía, que abandona cuando se produce una intervención policial. Muchos evitan ya el aeropuerto de Barajas porque está cada vez más especializado para detectar un equipaje repleto de angulas. En su lugar, sacan el cargamento con un camión —en una ocasión fueron hasta Grecia— o en barco, como en el caso reciente de Marruecos.

Extinguidas en 10 años

Desde 2011, una temporada después de que empezase la restricción, las autoridades están estudiando y persiguiendo estas organizaciones. Se ha convertido en una prioridad para Europol que coordina las actuaciones entre países, sobre todo por el impacto medioambiental que genera. Las mafias "arrasan" con las poblaciones de angulas hasta el punto de que temen que en 10 o 15 años la variedad 'Anguilla anguilla', la que es propia de Europa, desaparezca. La japónica prácticamente ya lo ha hecho y por eso ahora las redes de las mafias pescan aquí el ingrediente estrella de su gastronomía.

"Esta actividad alcanza una importancia económica parecida a la trata de blancas y al narcotfico y por eso hay que prestarle una especial anterior", explicó Jari Liukku, jefe del Centro de Crimen organizado de Europol en una rueda de prensa sobre la operación Elver. "La delincuencia organizada ha visto en los delitos medioambientales una manera de aumentar sus beneficios porque si bien son similares a los anteriores, las penas son mucho más bajas, aunque todavía no podemos hablar de que el volumen de estos delitos sea similar".

Las investigaciones del Seprona se han convertido en crónicas desde octubre, cuando empieza la temporada, a marzo, cuando acaba. Durante meses estudian sus movimientos y operaciones, aunque el rastro del dinero es difícil de seguir. Las mafias utilizan el método 'hawala': una persona de nacionalidad china asentada en España es la que paga de su bolsillo a los proveedores españoles, aunque no tenga ninguna relación con la mafia ni con el tráfico de angulas, pero sí con la comunidad de su país. La deuda que contrae, se resuelve por tanto dentro de la comunidad china, sin que quede ningún rastro de las transacciones, que se hacen en metálico. Los precios se fijan antes de que dé inicio la temporada y la mitad del pago se suele hacer por adelantado —entre otras cosas para que los proveedores puedan pagar a los pescadores— y la otra mitad cuando se ejecuta la venta.

Genera tantos beneficios como el tráfico de drogas o personas, pero con condenas mucho menores

Se desconoce cuántos grupos aproximadamente puede haber que se dediquen a esta actividad en España. "Son como amebas, cuando eliminas uno de los brazos, surgen por otro sitio. Vemos que muchos son reincidentes, y si detienes a uno, mandan a otro de China y continúan con la actividad", explican desde el Seprona. De hecho el grupo detenido este mes era ya conocido de la operación Black Glass, que tuvo lugar en 2016. Entonces se limitaban a comprar angulas y hacer los envíos vía Barajas desde una vivienda en Madrid. Dos años después se han especializado y han tejido ramificaciones en otras ciudades como Tánger u Oporto.

Arsenal de maletas incautadas que podían transportar hasta 5.000 kilos de angulas. (Seprona)
Arsenal de maletas incautadas que podían transportar hasta 5.000 kilos de angulas. (Seprona)

Impacto ambiental

Hay tres condiciones biológicas de la angula que facilitan su tráfico. El primero su resistencia a la hora de aguantar los viajes, el segundo que no crece si no se la alimenta y por último, que no se reproduce en cautividad, por lo que la única opción para criarla es llevársela de su hábitat natural. "Nadie ha conseguido que se reproduzca en cautividad, el que lo consiga se hará rico, aunque quizá para entonces ya se haya extinguido", explica Carlos Fernández, catedrático de Zoología de la Universidad de Córdoba y asesor científico de un plan de recuperación de la angula, que se encarga entre otras cosas de devolver al agua las que se incautan en operaciones como las de este mes. "Cada tanto recibimos lotes, ahora mismo ha habido dos en quince días. El Seprona se pone en contacto con la consejería y nosotros nos encargamos de la suelta", explica Fernández.

Detenidos durante la operación Elver. (Guardia Civil)
Detenidos durante la operación Elver. (Guardia Civil)

El mercado negro de la angula es una de las causas de que esté ya considerada en riesgo crítico de desaparición, pero no la única. Según el experto también influye el impacto sobre su hábitat generado por la contaminación o los embalses de los ríos que les impiden seguir su recorrido. La angula viene del mar, pero crece en los ríos y vuelve a agua salada cuando se convierte en anguila. También les ha afectado la introducción de las anguilas japónicas en Europa que trajeron con ellas un parásito que afecta a la vejiga que necesitan para mantener su posición en el agua. Su escasez influye a su vez en que se haya convertido en un producto de lujo, una 'delicatessen' al alcance de cada vez menos personas y un objetivo para las mafias. "Hace 20 años un kilo de angulas a pie de río podían costar 200 o 300 euros y ahora al menos 600 o 700", explica Fernández. "Por eso se ha convertido en un negocio tan bueno, casi tanto como la cocaína".

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