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La hora de las cenizas: el campo gallego lanza un SOS por "el 'Prestige' de los montes"
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los alcaldes exigen medidas de choque

La hora de las cenizas: el campo gallego lanza un SOS por "el 'Prestige' de los montes"

Diferentes alcaldes de las poblaciones más afectadas por el fuego están tratando de organizar una respuesta coordinada para demandar medidas de choque a las distintas administraciones

Foto: Una mujer llora ante el paisaje calcinado por el fuego, en la zona de Abelenda das Penas (Carballeda de Avia), donde ayer enterraron a uno de los cuatro fallecidos por los incendios. (EFE)
Una mujer llora ante el paisaje calcinado por el fuego, en la zona de Abelenda das Penas (Carballeda de Avia), donde ayer enterraron a uno de los cuatro fallecidos por los incendios. (EFE)

Una catástrofe sin precedentes en las últimas décadas, al menos tierra adentro, porque la única destrucción ambiental comparable que acude al imaginario colectivo de los gallegos es la del 'Prestige'. La oleada de virulentos incendios que han arrasado estos días Galicia ya ha sido apodada desde diferentes sectores como "el 'Prestige' de los montes", dejando detrás de sí una superficie calcinada que desde la Consellería de Medio Ambiente ni siquiera han podido determinar con exactitud. La única confirmación oficial es que supera las hectáreas quemadas durante el resto del año. La reserva de la biosfera de O Xurés, el parque natural de Os Ancares o la Ribeira Sacra son algunas de las joyas con alto valor ecológico ferozmente atacadas por las llamas. Mientras el Parlamento gallego debatía sobre esta crisis, en Abelanda era enterrado uno de los cuatro fallecidos por los incendios. Un hombre de 78 años que intentaba salvar de las llamas su parroquia en Carballeda de Avia (Ourense).

Diferentes alcaldes de las poblaciones más afectadas por el fuego están tratando de organizar una respuesta coordinada, desde el rural, tan necesario como olvidado, para que su voz, lamentablemente silenciada, se escuche de una vez por todas. Demandan “medidas de choque” urgentes a las distintas administraciones públicas. Los ganaderos de diferentes parroquias pertenecientes al transfronterizo parque natural de O Xurés, en Ourense, “desde ayer [por el lunes] no tienen ni un metro cuadrado a donde llevar el ganado a pastorear”, explica el alcalde de la localidad de Muiños, Plácido Álvarez Dobaño. Solo en este municipio han ardido 5.000 hectáreas, según afirma el regidor.

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Los daños son “incontables” en todo el entorno natural del parque. “Ni caza, ni pesca, ni turismo”, resume Álvarez Dobaño, que lleva desde la madrugada del domingo sin apenas dormir. Y es que cuando se conseguía controlar un encendio, inmediatamente entraba otro desde Portugal. Entre medias, organizar los albergues, los desalojos, avisar a los vecinos sobre la apertura y cierre de carreteras... así hasta que cayeron las lluvias.

No tenemos ni un metro cuadrado a donde llevar el ganado a pastorear


Este martes ya era el momento de los balances, y el regidor enumera daños “en el albergue de montaña, en el suministro eléctrico y telefónico, en el abastecimiento de agua potable, en cuatro edificaciones particulares, señalización viaria, de 126 km de rutas BTT y de senderismo, arrastre de grandes cantidades de cenizas al río Salas” y más puntos suspensivos. “¿Nuestro turismo de naturaleza?”, pregunta retóricamente el alcalde de esta localidad. Para la pesca o la caza sí tiene respuesta: “No existirán en años”.

En la Ribeira Sacra, otra de las joyas ambientales de la provincia y una de las firmes candidatas a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el municipio más afectado ha sido el de Parada de Sil. A la espera de recibir datos, su alcaldesa, Yolanda Jácome, calcula que se ha quemado aproximadamente un tercio de su territorio, unas 2.000 hectáreas de monte. Espera que los daños afecten lo mínimo posible a su turismo, uno de los principales motores económicos del municipio, porque al menos se lograron salvar de las llamas los Cañones del Sil. “Aunque ardió mucho y los medios eran los que eran, tampoco hubo que lamentar daños materiales”, añade.

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En la madrugada del domingo se llegó a temer por tres aldeas y por el monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil. La interlocución con la Xunta todavía no ha tenido lugar. La alcaldesa espera recibir directrices, conocer la opinión de los técnicos y, al menos, obtener la declaración de zona catastrófica. Se trata, para Jácome, de una “castástrofe natural tremenda”.

El Grupo Popular en el Congreso de los Diputados ya registró este martes una proposición no de ley (PNL) para su debate en la comisión de Medio Ambiente. Con ello se pretende favorecer el desarrollo de nuevos sistemas de lucha contra el fuego con la introducción de drones o asegurar la existencia de los planes de actuación de ámbito local de emergencia por incendios forestales.

Es necesario alcanzar grandes compromisos, consensos de mínimos sostenibles a lo largo del tiempo por la ciudadanía y las administraciones


Las organizaciones ecologistas siguen poniendo el foco en la necesidad de prevención, máxime ante el hecho de que, como consecuencia del cambio climático en el planeta, “cada vez haya más días con altos índices de peligro para los incendios”, es decir, que se prolongan las temporadas de incendios, como comenta uno de los responsables de Ecologistas en Acción de Galicia, Xosé Veiras. Esta es una de las principales características de los fuegos que han asolado la tierra gallega en pleno mes de octubre, junto al hecho de que llegasen a cercar cascos urbanos de grandes ciudades, como fue el caso de Vigo, añade Veiras.

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La virulencia de esta oleada de fuegos en otoño —espoleados por los vientos del huracán Ophelia—, que marcan una tendencia de futuro asociada al cambio climático, pone sobre la mesa una reivindicación nada nueva de las organizaciones ambientales. “Es necesario alcanzar grandes compromisos, consensos de mínimos sostenibles a lo largo del tiempo, tanto por parte de la ciudadanía como de las diferentes administraciones”, clama Veiras. Una suerte de pacto de Estado para reorientar la política forestal, que deje de lado los intereses partidistas, “aunque en esta crisis está claro que también ha habido responsabilidades políticas”, reconocen desde Ecologistas en Acción.

Políticas públicas a largo plazo para el monte, argumenta este biólogo, que tengan en cuenta proyectos sociales y ambientales. “El monte no solo es para producir madera, sino también para generar diversidad de servicios ambientales, muchos de los cuales no tienen un valor monetario, pero que por eso no son menos importantes para nuestro bienestar, pues ayudan a luchar contra las sequías, conservar el agua, evitar la erosión, actuar como sumidero de carbono, etc.”, explica. Un cambio de modelo que si bien “no solucionaría de un día para otro el problema, sí contribuiría a minimizar los efectos forestales de los incendios”. El primer paso, el de la sensibilización, ya se ha dado: ahora, como reclamaban varios de los alcaldes de las poblaciones afectadas, son necesarias las medidas de choque.

Una catástrofe sin precedentes en las últimas décadas, al menos tierra adentro, porque la única destrucción ambiental comparable que acude al imaginario colectivo de los gallegos es la del 'Prestige'. La oleada de virulentos incendios que han arrasado estos días Galicia ya ha sido apodada desde diferentes sectores como "el 'Prestige' de los montes", dejando detrás de sí una superficie calcinada que desde la Consellería de Medio Ambiente ni siquiera han podido determinar con exactitud. La única confirmación oficial es que supera las hectáreas quemadas durante el resto del año. La reserva de la biosfera de O Xurés, el parque natural de Os Ancares o la Ribeira Sacra son algunas de las joyas con alto valor ecológico ferozmente atacadas por las llamas. Mientras el Parlamento gallego debatía sobre esta crisis, en Abelanda era enterrado uno de los cuatro fallecidos por los incendios. Un hombre de 78 años que intentaba salvar de las llamas su parroquia en Carballeda de Avia (Ourense).

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