a la espera de la apertura de juicio oral

James deja 'deberes' en Madrid: se prepara para el banquillo por circular a 200 km/h

El Juzgado número 8 de Madrid concluye la instrucción tras recibir la prueba pericial que ha calculado la velocidad a la que iba el futbolista por la M-40 el pasado 1 de enero de 2016

Foto: James Rodríguez. (EFE)
James Rodríguez. (EFE)

El exjugador del Real Madrid James Rodríguez, cedido por dos años al Bayern de Múnich, ya trabaja en Baviera a las órdenes de su nuevo entrenador, Carlo Ancelotti. Sin embargo, no tardará en regresar a la capital de España, donde aún tiene 'deberes' por acabar. En concreto, un asunto con la Justicia que el futbolista no ha terminado de resolver y que se alarga ya más de año y medio, desde que el 1 de enero de 2016 fuera cazado por un coche camuflado de la Policía Nacional circulando a más de 200 km/h por la M-40 madrileña.

El Juzgado número 8 ha concluido recientemente la instrucción relativa a este procedimiento penal, después de recibir el informe pericial reclamado por la Fiscalía de Madrid con el fin de determinar la velocidad exacta a la que iba el jugador, cuando aquel día primero del año se dirigía desde su casa a la ciudad deportiva del Real Madrid en Valdebebas, donde terminó la persecución del vehículo policial. El futbolista declaró el pasado octubre en el marco de esta causa que él no iba a 200 km/h y que ni siquiera superó el límite de los 100 km/h establecido en todo el recorrido de la M-40, testimonio que contradijo el atestado firmado por los agentes que le persiguieron, quienes indicaron que su velocímetro superó en ocasiones el doble de la velocidad permitida en la citada vía.

Ante la negativa del jugador a admitir los hechos, la Fiscalía reclamó la elaboración de una pericial que permitiera fijar científicamente la velocidad a la que circulaba, una iniciativa que se ha reflejado en el mencionado informe, que ya está en manos del Juzgado número 8. Su titular, Rosario Espinosa, se ha basado en este trabajo técnico para poner fin a la instrucción, que tan solo está pendiente ahora de que la jueza emita el auto de apertura de juicio oral y el ministerio público presente su escrito de acusación.

Según el atestado policial, el futbolista adelantó con su Audi R8 al vehículo policial camuflado, que inició una persecución durante varios kilómetros hasta terminar en la ciudad deportiva del Real Madrid. Mientras seguían al exmadridista, los agentes activaron los dispositivos acústicos con el fin de que el imputado se percatara de que estaba siendo seguido por la policía y de que debía parar, cosa que no pasó en ningún momento, ya que James incluso llegó a su destino y accedió a Valdebebas. Los vigilantes de seguridad del recinto, sin embargo, impidieron la entrada a los agentes, que finalmente pudieron hablar con el jugador para identificarle. El futbolista aseguró entonces que no se había dado cuenta de que le perseguían porque tenía la música muy alta y llegaba tarde al entrenamiento.

La excusa de que no advirtió la presencia policial la repitió el colombiano también en el juzgado, para argumentar que, si no era consciente de estar siendo seguido, no pudo cometer delito alguno de desobediencia, como alegaba la policía, que emprendió la persecución alrededor de las 17:45 de aquel 1 de enero a la altura del kilómetro 1 de la M-40, junto a la carretera de Burgos (A-1). Tras conseguir que saliera del recinto de Valdebebas para hablar con ellos, los agentes consideraron que no era necesario detenerle, dado que no existía riesgo de fuga, y por eso se limitaron a tramitar una denuncia ante el juzgado de guardia tanto por el delito de desobediencia como por un ilícito penal contra la seguridad vial.

En paralelo, los funcionarios dieron cuenta de los hechos a la Delegación del Gobierno en Madrid, que impuso una sanción de 10.400 euros al futbolista por considerar que incurrió en desobediencia a la autoridad, una infracción administrativa considerada muy grave por la legislación española. La sanción fue notificada al jugador del Bayern el 19 de febrero de 2016, apenas mes y medio después de tener lugar los hechos, un tiempo considerablemente menor al que lleva el Juzgado número 8 con unas diligencias de investigación marcadas por los episodios grotescos.

Al margen de las inverosímiles excusas esgrimidas por el imputado y su negativa a reconocer los hechos, el procedimiento estuvo más de dos meses a la espera de ser repartido al juzgado competente debido al cuello de botella que se formó en los tribunales con la implantación de LexNet, el nuevo sistema electrónico de comunicación entre abogados y judicatura que implementó el Gobierno y que ha provocado enormes problemas —el último, la pasada semana—. Además, la jueza decidió aplazar la comparecencia de James después de que inicialmente esta coincidiera con la final de Champions League y ni siquiera amonestó al jugador cuando este prefirió celebrar su cumpleaños en Colombia que acudir a la citación judicial que la magistrada había impuesto para el 12 de julio de 2016.

La decisión del futbolista de negar los hechos situó la causa en un plano procesal casi imprevisible, ya que estos procedimientos suelen resolverse con el reconocimiento de los hechos por parte del acusado y la imposición de una multa reducida que, en cualquier caso, la Fiscalía establece en función del poder adquisitivo del imputado. En este caso, James es uno de los futbolistas mejor pagados del mundo, con un sueldo de 7,7 millones de euros anuales, según reveló Football Leaks.

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