había cancelado el viaje en varias ocasiones

Dos semanas de tormento, el calendario mortal de Blesa

Reconstrucción del último viaje del expresidente de Caja Madrid a la finca de caza cordobesa de Villanueva del Rey, donde perdió la vida el pasado miércoles por un disparo de rifle

Foto: Muere Miguel Blesa de un tiro en el pecho. (E. V.)
Muere Miguel Blesa de un tiro en el pecho. (E. V.)

“Siempre llamaba con bastante antelación para avisar de que quería disponer de la finca para cazar”. Esta vez, sin embargo, Miguel Blesa telefoneó para informar de su llegada cuando estaba a solo 80 kilómetros de Córdoba. Estos son algunos de los pocos detalles confirmados que relatan desde su entorno familiar cuando reconstruyen el último viaje del financiero jienense (Linares, 1947). Al otro lado del móvil le contestó Rafael Alcaide, uno de los gestores de la finca, que atendió sin problemas su petición. Él también estaba en Puerto del Toro, un entorno de 200 hectáreas dedicado a la explotación cinegética, organizando un descaste de ciervas.

Dos semanas de tormento, el calendario mortal de Blesa

Miguel Blesa solía agendar sus escapadas a Villanueva del Rey (Córdoba) con Fermín Gallardo, otro de los responsables de la explotación que tiene en propiedad desde 2005 la familia Romero, fundadora del grupo inmobiliario Prasa, con quienes estrechó relaciones en su época al frente de Caja Madrid. Esta vez no fue así. Desde hace dos semanas, el financiero barruntaba el viaje, pero avisaba con un día de antelación y lo cancelaba en el último momento, sin más explicación, según ha detallado uno de sus anfitriones a la familia. El fatal desenlace, descubierto a las 7:50 del miércoles, ha cargado de sentido ese cúmulo de incertidumbres arrastrado en los días previos.

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A partir de este punto, todo parece formar parte del plan de Blesa para acabar con su vida. Tras llegar a la finca de madrugada (2:00), hizo noche en las instalaciones del complejo y por la mañana desayunó con los presentes: su amigo, dos guardas y la mujer de uno de ellos, encargada del servicio. El expresidente de Caja Madrid interrumpió el café para dirigirse al coche y aparcarlo a la sombra. Antes de abandonar las dependencias, preguntó a Alcaide si tenía el teléfono de su mujer (Gema Gámez) “por si pasaba algo”. Era una pregunta trampa, una excusa para facilitárselo antes de salir. “Momentos después, el personal escuchó un disparo y se lo encontraron sin vida y con un tiro causado por su rifle”.

Menos de una hora después (8:40), la muerte de Miguel Blesa fue certificada por facultativos de la UVI móvil que se desplazaron a la finca tras la primera llamada al 112. Un disparo en el pecho, probablemente después de que el banquero apoyara la culata en el suelo y apretara su pecho contra la boca del cañón, acabó con su vida, según la versión ofrecida a El Confidencial por fuentes oficiales. A primera hora de este miércoles, una nota del Juzgado número 2 de Peñarroya-Pueblo Nuevo, responsable de la investigación, informó de que el cuerpo del banquero apareció en el interior del vehículo, extremo luego desmentido al confirmarse que fue encontrado fuera del coche.

La investigación de la Guardia Civil de Córdoba y el resultado de la autopsia deberán determinar las causas del fallecimiento. Con todo, desde el primer momento, los funcionarios del Instituto Armado del puesto de Villanueva del Rey que acudieron al lugar apreciaron claros indicios que hacían pensar en el suicidio como principal y casi única hipótesis de la muerte. La posición del cuerpo y también la del rifle que acabó con su vida fueron los elementos que llevaron a los agentes a deducir de modo indiciario (tras la inspección ocular de la escena) que fue el propio exbanquero quien se quitó la vida, al resultar mortal la "perforación en el tórax de una bala de rifle".

Aun así, en un primer momento, la familia quiso aferrarse a la posibilidad de que Blesa hubiera sido víctima de algún tipo de maniobra accidental para aliviar el dolor de un final tan violento. El féretro con el cadaver llegó al Instituto de Medicina Legal de Córdoba poco antes del mediodía del miércoles, donde le esperaban algunos familiares. Allí reunidos, y a falta de la confirmación que tendrá lugar este jueves tras la autopsia, el goteo de información oficiosa (viajó solo, sin equipaje y a diferencia del resto de ocasiones trasladó su propio rifle) terminó de apuntalar la hipótesis del suicidio.

Dos semanas de tormento, el calendario mortal de Blesa

Este desenlace ha desconcertado a su entorno más cercano. Ayer, uno de los pocos que atendió al otro lado del teléfono, su abogado Carlos Aguilar (socio de CMS Albiñana & Suárez de Lezo), recordaba la entereza con la que había afrontado el reciente proceso judicial (tarjetas black) por el que fue condenado en febrero a seis años de prisión por la Audiencia Nacional (recurrido al Supremo). En cualquier caso, él se sentía condenado desde mucho antes, cuando el juez Elpidio Silva, tras la actuación de Manos Limpias-Ausbanc, le hizo dormir una noche en Soto del Real.

A las puertas de los 70 años, Blesa ha sido incapaz de soportar la carga de fatalidad que arrastraba. Ni siquiera la energía de una nueva vida junto a su segunda esposa Gema Gámez, con quien se casó en octubre de 2013, o su estrenada condición de abuelo por su hija Cus Blesa han sido palancas suficientes para agarrarse a la vida. Quienes le trataron durante décadas reconocen que su día a día quedó muy reducida en lo social, acentuado con el traslado a las afueras de Madrid (El Plantío), después de que hasta su papel de vecino en el exclusivo barrio de Conde Orgaz fuera insoportable.

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