sale en libertad también el vicepresidente

El expresidente de Vitaldent sale de prisión tras pagar 100.000 euros de fianza

Ernesto Colman y Bartolomé Conte llevaban encerrados desde que el Juzgado número 2 de Majadahonda, que inició las diligencias, así lo acordara en febrero del año pasado

Foto: La Policía entró en las oficinas de Vitaldent en febrero de 2016. (EFE)
La Policía entró en las oficinas de Vitaldent en febrero de 2016. (EFE)

El expresidente de Vitaldent, Ernesto Colman, acaba de salir en libertad después de abonar los 100.000 euros que le impuso de fianza la semana pasada el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, que instruye el caso Vitaldent desde el pasado julio, cuando el Juzgado de Instrucción número 2 de Majadahonda, que comenzó a investigar el asunto, se inhibió a favor del alto tribunal.

El magistrado de la Audiencia Nacional dictó la semana pasada un auto por el que revisaba la situación penitenciaria del recluso y ordenaba ponerlo en libertad siempre que desembolsara la mencionada cantidad en concepto de fianza. El imputado abonó 100.000 euros el pasado viernes e inmediatamente salió de prisión el presidente de la mercantil, investigado por los delitos de blanqueo de capitales, falsedad en documento oficial y mercantil, pertenencia a organización criminal, estafa e ilícito penal contra la hacienda pública.

En el mismo auto, Velasco acordó también dejar en libertad eludible bajo el pago de la misma cantidad a Bartolomé Conte, vicepresidente de la compañía, que igual que su jefe abonó de forma inmediata los 100.000 euros y salió del centro penitenciario en el que estaba encerrado desde febrero de 2016, cuando el Juzgado de Majadahonda y la Policía Nacional pusieron en marcha la operación Topolino.

La causa fue abierta después de que los dueños de las clínicas, que las poseen en condición de franquiciados, denunciaran ante la Policía Nacional que Colman les exigía abonar en metálico un porcentaje de sus beneficios además del canon acordado, lo que permitía que el presidente de Vitaldent manejara el dinero al margen del curso legal.

Colman es dueño de un entramado empresarial con más de cien sociedades, no solo relacionadas con el negocio dental. Sus mercantiles, distribuidas por todo el territorio nacional, tenían como objeto social los servicios públicos y financieros, los negocios inmobiliarios, la construcción, el transporte, la publicidad o las telecomunicación, además de las mencionadas clínicas de Vitaldent. Además, en el momento de su detención, poseía una sicav que a finales de 2015 contaba con cerca de 15 millones de euros de patrimonio. Sus intereses llegaban incluso al mundo de los caballos.

Tras su detención, el Juzgado número 2 de Majadahonda acordó el bloqueo de cuentas corrientes, activos financieros de la sicav y diversas fincas que eran propiedad de Colman, quien también poseía algunos de los 36 vehículos de lujo de los que se ha incautado la Policía y un avión que prestaba servicios de jet privado al prohibitivo precio de 3.500 euros la hora.

Desde que Colman abrió su primera clínica Vitaldent en Madrid en 1990, basada en un modelo 'low cost', el empresario no ha dejado de crecer, y no solo en el sector dental, sino en todos los planos mencionados. Casi 20 años después de esa inauguración, el presidente del conglomerado llegó a acumular una fortuna de 600 millones de euros, según contó entonces la revista 'Forbes'. Un centenar de fincas, viviendas de lujo en las mejores urbanizaciones de Madrid, Málaga, Baqueira, Asturias o Nueva York.

La investigación de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de la Policía Nacional apuntó a que Colman habría obligado a sus franquiciados (247 entre España e Italia) a abonar el 10% del canon que están obligados a pagar por el uso de la marca en metálico, como denunciaron éstos en los escritos que dieron origen a la causa. El montante acumulado habría sido derivado a cuentas en Suiza y Luxemburgo por el presidente de la firma, que también habría destinado los fondos a la compra de parte de los bienes mencionados y a la inversión en nuevos negocios como los también citados.

A pesar del daño reputacional que la detención de la cúpula de Vitaldent provocó en las clínicas franquiciadas, la marca logró resistir el terremoto y evitar que éste afectara al núcleo del modelo de negocio. Las cuentas de la compañía fueron bloqueadas y el nerviosismo se apoderó de proveedores, inversores, profesionales y franquiciados, pero la aparición de un nuevo inversor y el esfuerzo de trabajadores y propietarios de los locales facilitó que la sociedad continuara funcionando y atendiendo a los pacientes.

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