CRISIS DE LOS SOCIALISTAS

PSOE y PSC ultiman su pacto y diseñan una relación federal para salvar sus diferencias

Los dos partidos prosiguen las negociaciones y prevén cerrar cuanto antes su acuerdo. Lo que queda es concretar el mecanismo que servirá para discutir sobre las alianzas electorales

Foto: El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, el pasado 18 de enero en el Parlament, en Barcelona. (EFE)
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, el pasado 18 de enero en el Parlament, en Barcelona. (EFE)

El acuerdo está al caer. PSOE y PSC no quieren tardar mucho más en cerrar su crisis y firmar un nuevo acuerdo. Cuanto antes, mejor. Y es posible porque los flecos por rematar ya son pocos: despejada la cuestión más sensable —la participación de los militantes catalanes en las primarias para elegir secretario general de los socialistas, previo registro en el censo—, el foco de discrepancia se centraba en la política de alianzas. Ahora, tras varias conversaciones de ida y vuelta, las dos organizaciones están convencidas de que la solución pasa por el diseño de una "relación federal", que defina las áreas propias de actuación de cada partido y dibuje los espacios compartidos. Y que permita que si hay diferencias respecto a la estrategia de acuerdos del PSC con otras formaciones, exista un ámbito común en el que el PSOE pueda expresar su parecer. Lo que no está concretado es el mecanismo que se ponga en marcha, pero sí hay consenso en los principios.

La pista de que el pacto de PSOE y PSC está ya muy próximo la dio este miércoles el portavoz de la gestora, Mario Jiménez, durante una rueda de prensa en Ferraz convocada para sacar pecho por los logros de la "oposición útil". El dirigente andaluz apuntó que las dos delegaciones seguían en contacto para acabar de forma "inmediata" su trabajo y conseguir así cerrar un acuerdo "global", tanto desde el punto de vista político como orgánico.

El PSC no se siente "cómodo" siendo objeto de controversia entre los candidatos. Sánchez exigió que los afiliados del PSC no deban rogar el voto

La última reunión de la comisión bilateral de PSOE y PSC —integrada por tres miembros de cada organización (el propio Jiménez, Elena Valenciano y Paco Fuentes, elegidos por Ferraz, y Salvador Illa, Antonio Balmón y Meritxell Batet, enviados por la dirección de Miquel Iceta)— se produjo el 27 de enero. Desde entonces, los contactos, según confirmaron a este periódico fuentes de las dos formaciones, han continuado, con el objetivo de que en la siguiente cita, aún sin fecha (aunque se trabaja para que tenga lugar la próxima semana), se pueda poner fin a la crisis y se anuncie un preacuerdo que aún tendrá que ser respaldado por los máximos órganos de PSOE y PSC, el comité federal y el consell nacional. En la pretensión de cerrar un pacto cuanto antes opera no solo la presión del tiempo, ya que el cisma se abrió con la investidura de Mariano Rajoy, sino también la voluntad firme de los socialistas catalanes de no convertirse en "objeto de controversia" entre los candidatos a la secretaría general.

La "neutralidad" del PSC

Iceta proclamó hace meses la "neutralidad", y su ejecutiva reclamó esa actitud a sus federaciones, pero ha visto cómo la posición del PSC ha sido una materia más del debate interno del PSOE. Patxi López, cuando se postuló públicamente, ya advirtió de que no imaginaba un congreso socialista sin la participación de los casi 18.000 militantes catalanes. Pedro Sánchez ha ido más allá. Este martes, durante un acto en Calasparra (Murcia), demandó a la gestora que permita a los afiliados del PSC votar y sin necesidad de inscribirse con antelación. "Siempre estuvimos interesados en rematar esto cuanto antes, porque este tema no nos hace sentir cómodos. Así, las reglas estarán claras para todo el mundo", asegura un alto cargo de la ejecutiva de Iceta. Y es que desde el mismo momento en que el comité federal convoque el 39º Congreso —y eso sucederá en abril—, se cerrará el censo, por lo que para entonces deberá estar delimitado el número de militantes que podrán emitir su voto secreto y en urna para elegir al secretario general en las primarias de mayo. En Ferraz comparten las prisas de sus socios y entienden que no quieran convertirse en "moneda de cambio" de ningún aspirante, según expresa un miembro de la delegación. Aunque pesa también, lógicamente, que conforme se acerque el proceso congresual más difícil será adoptar decisiones.

Mario Jiménez, en rueda de prensa este 8 de febrero en Ferraz. (EFE)
Mario Jiménez, en rueda de prensa este 8 de febrero en Ferraz. (EFE)

La participación de los afiliados del PSC ya está despejada y quedó clara en la reunión del 27 de enero. La única condición es que tendrán que apuntarse antes de la votación y formar parte, por tanto, del censo del PSOE, que siempre se ha quejado de que nunca ha conocido quiénes son los socialistas que tienen carné en Cataluña, al ser el PSC un partido distinto y autónomo. Ferraz ha garantizado a la organización hermana que habilitará "plazos amplios" para permitir a los militantes catalanes registrarse sin problemas, y se calcula que podrán hacerlo tanto presencialmente como por Internet. No obstante, aún quedan por precisar esos detalles más técnicos del proceso.

El PSOE quiere poder opinar sobre los pactos de ámbito autonómico que alcance el PSC que puedan impactar en el conjunto del Estado

El escollo más importante, y el que aún falta por perfilar por completo, es el de las alianzas. El PSOE entiende que debe poder opinar sobre los pactos pre y postelectorales que firme el PSC si impactan en el conjunto de España y afectan, en consecuencia, a su discurso. La gestora argumenta que en Cataluña es el PSC quien se presenta en elecciones, y por tanto Ferraz algo ha de decir si se llega a acuerdos con, por ejemplo, fuerzas independentistas, cuyo marco de actuación "rebasa" la política estrictamente catalana.

Los espacios de cada cual

La fórmula en la que se trabaja, según confirman a este diario fuentes conocedoras de las negociaciones de los dos partidos, es el diseño de una "relación auténticamente federal", a semejanza de la que los socialistas quieren para España y que describieron en la 'Declaración de Granada' de 2013. Eso significa que se definirán las "competencias" del PSOE, las del PSC y cuáles son los espacios "compartidos", de forma que si el PSC alcanza acuerdos previos o posteriores a unos comicios "en el ámbito autonómico" con formaciones soberanistas o que pretendan alterar la "planta política del Estado" —una expresión muy utilizada por Javier Fernández, el líder de la gestora—, el PSOE "tendrá la posibilidad de opinar". En Ferraz insisten en que es clave resolver la "asimetría actual", ya que ahora mismo el PSC sí puede exponer su parecer sobre los pactos que entable la dirección federal o incluso los territorios (porque participa y seguirá participando en el comité federal), mientras que a la inversa eso no sucede.

La comisión encargada de analizar las relaciones de PSOE y PSC, en su primera reunión, el pasado 2 de diciembre. De izqda. a dcha., Salvador Illa, Mario Jiménez, Elena Valenciano, Meritxell Batet, Antonio Balmón y Paco Fuentes. (PSOE / Inma Mesa)
La comisión encargada de analizar las relaciones de PSOE y PSC, en su primera reunión, el pasado 2 de diciembre. De izqda. a dcha., Salvador Illa, Mario Jiménez, Elena Valenciano, Meritxell Batet, Antonio Balmón y Paco Fuentes. (PSOE / Inma Mesa)

Lo que falta por concretar es cómo se articulará ese marco de diálogo, qué mecanismo se utiliza para discutir y ventilar esas diferencias. Una solución sería la creación de un comité permanente de coordinación, que de hecho ya se puso en marcha en la crisis anterior, en 2013, aunque apenas se recurrió a él y ni siquiera se activó cuando afloraron las divergencias a cuenta de la investidura de Rajoy, en la que el PSC defendió la permanencia del 'no es no' y ordenó a sus siete diputados en el Congreso desobedecer el mandato del comité federal, que aprobó la abstención.

Ferraz recalca que siempre "salvaguardará la autonomía del PSC" respetando a la vez al PSOE. La cúpula de Iceta admite la buena marcha del diálogo

Desde el PSOE se insiste en que "siempre se respetará el carácter autónomo del PSC, su soberanía a la hora de tomar decisiones" sobre la política de alianzas. Es decir, que se trata de "dibujar una relación federal de verdad, salvaguardando la autonomía del PSC pero respetando al mismo tiempo el espacio del PSOE". Fuentes muy próximas a Iceta reconocen que las conversaciones giran en torno a esta cuestión y aunque rehúsan entran en concreciones, sí admiten que las negociaciones están ya "bien encarriladas y bien orientadas", y que el diseño de una "relación federal" les convence. "Que haya un comité de coordinación, donde se hable no solo de alianzas, sino de otras materias incluso, nos parece perfecto. Eso no lo vemos mal, siempre que el PSOE tenga claro que la raya de la soberanía en los acuerdos no la vamos a traspasar", advierte otro alto cargo de la cúpula de Iceta.

Por perfilar fórmula jurídica

En el recuerdo de todos, en Madrid y Barcelona, permanece lo que ocurrió en 2006: el PSC alcanzó un segundo acuerdo con ERC e ICV-EUiA por sorpresa, y contra el criterio de Ferraz, que apostaba por un entendimiento de los socialistas catalanes con la ya difunta Convergència i Unió. "Es decir, queda por saber qué camino andamos si no hay acuerdo. Pero está claro que si tras reuniones de todo tipo que se puedan prever no hay acuerdo, es que la relación se rompe. Pero es lo que ocurre con los sistemas federales, que siempre hay que encontrar el punto de consenso", ilustra un miembro de la delegación elegida por la gestora.

La dirección actual del PSC ha garantizado a Ferraz que no pretende concurrir a elecciones con otras siglas que no sean las suyas, ha sincronizado su discurso político con el del PSOE y suele advertir de que los sectores más soberanistas ya se han marchado del partido. Es decir, que no hay riesgos de alianzas con formaciones secesionistas porque los que se han quedado bajo el paraguas del PSC son los más federalistas y los más convencidos de mantener los lazos de fraternidad con el PSOE. Ferraz acusa el recibo, aunque avisa de que el nuevo marco debe ser duradero y prever complicaciones que hoy no estén ni sobre la mesa.

En estos últimos meses, la temperatura interna entre las dos organizaciones ha descendido y se han rehabilitado los canales de confianza. De ahí que las dos partes estén seguras de que deben reafirmar sus vínculos y cerrar su crisis, porque juntas son más fuertes. ¿Cómo se plasmará el acuerdo final? Aún no está claro cómo se traducirá jurídicamente el pacto. Puede que incluso no se toque el protocolo de relaciones de 1978, y que simplemente se actualice. La previsión es que la solución consensuada pase por los máximos órganos de cada formación, y no se tenga que respaldar en los respectivos congresos.

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