responsable de los seguimientos y escuchas

Zoido cesa al comisario García Castaño por las 'guerras policiales' de Fernández Díaz

El nuevo director adjunto operativo (DAO) de la Policía, Florentino Villabona, ha comunicado esta misma mañana la destitución a García Castaño, que llevaba más de una década al frente de la UCAO

Foto: El exministro de Interior Jorge Fernández Díaz. (EFE)
El exministro de Interior Jorge Fernández Díaz. (EFE)

El nuevo director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, Florentino Villabona, nombrado hace solo una semana, ha acordado este martes el cese del comisario Enrique García Castaño, hasta ahora jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), la sección del cuerpo encargada de los seguimientos y escuchas en operaciones de información. El propio Villabona ha comunicado esta mañana la decisión a García Castaño en su despacho de la Dirección General de la Policía. Sin embargo, el relevo tiene derivadas que implican a otros despachos del Ministerio del Interior.

Oficialmente, la destitución está relacionada con unos comentarios privados de García Castaño que fueron grabados y difundidos por el diario 'Público', en los que el comisario hablaba de supuestos "chantajes" de un sector de la Policía Nacional al rey Juan Carlos, y se refería en tono despectivo a un superior, el comisario general de Información, Enrique Barón. La noticia provocó la apertura de una información reservada que este martes habría terminado desembocando en su relevo como máximo responsable de la UCAO, cargo que ocupaba desde hacía más de una década, tanto con gobiernos del PP como del PSOE.

Pero las verdaderas razones del relevo tienen que ver con el intento de iniciar una nueva etapa. Según fuentes policiales de la máxima solvencia consultadas por El Confidencial, el cese de García Castaño es un movimiento expeditivo del nuevo ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, para tratar de apagar la guerra de comisarios que le explotó a su antecesor en el cargo, Jorge Fernández Díaz, durante el último tramo de su mandato y que alcanzó su cenit durante la ausencia de Gobierno por el bloqueo electoral. Zoido implicaba a García Castaño en esa batalla, que tiene como principales actores al excomisario principal de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas y al comisario y agente encubierto José Manuel Villarejo, aunque también afecta al anterior DAO, Eugenio Pino, y salpica al Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Zoido nombró DAO a Villabona precisamente con el encargo de que acabara con los conflictos en la cúpula policial, y el nuevo máximo responsable del cuerpo solo ha tardado unos días en tomar la primera medida. Según fuentes policiales, la destitución se habría terminado acelerando por las informaciones que involucraban a García Castaño en las grabaciones de los dos encuentros que Fernández Díaz mantuvo en su despacho con el exdirector de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) Daniel de Alfonso, difundidas también por 'Público' días antes de las elecciones generales del pasado junio. 'El Independiente' informó esta semana de que García Castaño proporcionó la grabadora con la que se captaron las conversaciones.

Sin embargo, Zoido tenía desde que llegó a Interior el pasado 3 de noviembre un informe de la Policía Judicial que, como ya desveló este verano El Confidencial, señalaba desde el principio que las grabaciones habían sido efectuadas por personal del propio ministerio. Según ha podido saber este diario, los audios tenían como objetivo registrar el contenido de las conversaciones para evitar filtraciones interesadas de De Alfonso, conocido precisamente por su afición a grabar a sus interlocutores. Fernández Díaz estaba al corriente de ese dispositivo y lo dejó en manos de la policía. Sin embargo, las cintas, que fueron luego entregadas a la Unidad de Asuntos Internos, desaparecieron de esta sección después de que Pino acordara el cese de su máximo responsable, Marcelino Martín Blas, por el enfrentamiento que este mantenía con el comisario Villarejo y su gestión de las pesquisas sobre el pequeño Nicolás. En ese momento, Interior perdió el control sobre los audios. El escándalo acabó estallándole a Fernández Díaz en plena campaña electoral.

En concreto, en el informe de la Policía Judicial sobre las grabaciones al ministro, desvelado por El Confidencial, los investigadores señalaron que De Alfonso recibió tratamiento vip en las dos visitas que realizó al ministerio —el 2 y el 16 de octubre de 2014— para abordar con Fernández Díaz los diferentes casos de corrupción que afectaban a políticos catalanes e intentar coordinarse para impulsarlos. Ni De Alfonso ni sus pertenencias pasaron por los controles de metales que hay en la entrada del recinto, ni tampoco fue sometido a ningún tipo de inspección visual. De hecho, su nombre ni siquiera consta en el registro de visitas de ese departamento.

La investigación policial determinó, con la colaboración de agentes encuadrados en la Jefatura de Sistemas Especiales, la sección del Cuerpo encargada de facilitar los medios técnicos para escuchas y seguimientos, que era imposible que los audios se captaran desde el exterior del ministerio. Ningún instrumento habría podido penetrar en el despacho de Fernández Díaz para conseguir un sonido tan nítido como el de las grabaciones desveladas por 'Público'.

Contemplando ya únicamente que las escuchas se realizaron desde dentro del edificio, efectivos de Policía Científica resolvieron que las voces de Fernández Díaz y De Alfonso fueron captadas mediante una grabadora convencional. A su juicio, había que desechar que se empleara un teléfono móvil porque habrían quedado marcas características en el sonido que no fueron detectadas en ninguno de los cortes analizados. Es decir, que el responsable de la filtración, necesariamente, fue capaz de colocar en la estancia del máximo responsable de Interior un dispositivo que no fuera detectado por los interlocutores. Y si uno de ellos fue el autor, que no llamara la atención del otro.

Con todo, el hallazgo que aporta más pistas sobre la autoría tiene que ver con el lugar en el que supuestamente se encontraba la grabadora. Las fuentes consultadas por El Confidencial revelaron que la policía había dictaminado que el micrófono estaba en una posición elevada, probablemente a la misma altura en la que se estaba produciendo la conversación, y además a una distancia similar de Fernández Díaz y De Alfonso. Los cortes ofrecidos por 'Público' (los únicos que han podido ser analizados por los investigadores) permiten concluir, asimismo, que el micrófono no se habría movido de sitio durante el tiempo que duraron las reuniones. Se aprecia claramente cómo la grabadora registra sonidos antes y después de que el ministro y el exjefe de la OAC entren y salgan de la habitación. Al final de una de las reuniones, se escucha a los interlocutores alejarse del punto de grabación mientras hablan. El micrófono estaba en un lugar fijo.

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