El Rey (con normalidad) no vende
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el discurso real pincha en audiencia

El Rey (con normalidad) no vende

El discurso navideño de Felipe VI ha sido el menos seguido de los últimos 18 años. Expertos creen que la situación de normalidad que atraviesa el país ha podido afectar a la audiencia

Foto: El rey Felipe VI durante el discurso de Navidad emitido este año. (Reuters)
El rey Felipe VI durante el discurso de Navidad emitido este año. (Reuters)

El discurso de Navidad del Rey ha perforado su suelo mediático. El mensaje real de Felipe VI ha sido el menos seguido de los últimos 18 años con 5.822.000 espectadores y un 57,6% de cuota de pantalla, según el estudio publicado por Barlovento Comunicación con datos de Kantar Media. Una caída de 844.000 espectadores respecto al año pasado que los expertos consultados por este diario achacan a diferentes causas.

"Por un lado, hay que tener en cuenta que TV3 decidió no emitir el discurso y ahí se pierde una pequeña parte de la audiencia", explica el politólogo Pablo Simón. "Por otro, en el discurso de este año no había tanta expectación como en los anteriores". Este año el monarca ha pronunciado el que ha sido su tercer mensaje navideño desde que llegó al trono hace ahora dos años. Por entonces, el monarca cosechó unas destacadas cifras (73,3% de cuota de pantalla y 8 millones de espectadores) que contrastaban con las del último discurso de Juan Carlos I, quien decía adiós a la pequeña pantalla por la puerta de atrás. "Cuando Felipe VI llegó al trono era la novedad, es lógico que la audiencia descienda de forma progresiva hasta estabilizarse".

Foto: Menos pasado y más futuro: así ha cambiado el mensaje de Navidad del Rey en un año

Una tesis similar a la de Simón es la que mantiene César Calderón, director de la consultora RedLines. "La normalidad no vende", señala a este diario. "Ahora mismo el país está razonablemente tranquilo, no había grandes expectativas en el discurso". Mientras que algunos hacen una lectura negativa de los datos de audiencia, para Calderón son algo positivo: "Es sano para el país. Implica normalidad".

Yolanda Román, directora de asuntos públicos de Atrevia, admite que este año "había menos expectativas" y que el "cansancio de políticos e instituciones" es una realidad palpable, pero subraya que el discurso real sigue siendo "un clásico" que llega a todos los hogares: "Algunos lo siguen por los comentarios de Twitter, por los memes que llegan por WhatsApp o gracias a los resúmenes en Facebook o YouTube". En conversación con este diario, Román insiste en poner el acento sobre la tecnología para ofrecer un diagnóstico que va más allá que las meras cifras: "Tal vez la audiencia televisiva es un dato incompleto para sacar conclusiones".

Cabe recordar que en 2014, año de su 'debut' al frente de las cámaras, el discurso del Rey fue emitido después de que el juez José Castro mandase al banquillo a la infanta Cristina como presunta cooperadora de su marido en el fraude del caso Nóos. La expectación era máxima y muchos esperaban un comentario sobre la situación procesal de su hermana -"La justicia es igual para todos", había dicho Juan Carlos I en referencia a su yerno años antes-, algo que finalmente quedó en un alegato genérico contra la corrupción.

El siguiente año, el incierto resultado de las elecciones del 20-D -sin mayorías absolutas ni alianzas claras- llevaron a Felipe VI a abogar por el diálogo tras la "pluralidad política" salida de las urnas. Seis meses más tarde y tras varias rondas de contactos con el Rey, las elecciones se repitieron por primera vez en la historia de España.

Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey 2016

Precisamente, esa saturación política ha podido jugar un papel clave en el seguimiento del mensaje real. "Hay un cansancio extremo con los discursos políticos", opina el periodista José Antonio Zarzalejos. "La gente necesita una tregua".

Además del cansancio con la clase política, cree que la cercanía temporal entre el discurso de apertura de las Cortes Generales y el navideño ha sido perjudicial: "El Rey es previsible. El discurso anterior fue relevante y el monarca ya dijo ahí lo importante".

Para el periodista, "la monarquía ha perdido centralidad" desde las elecciones del 20-D y durante estos meses su papel "se ha debilitado". Y añade una razón más subjetiva: "El Rey es un gran desconocido. Lo que transmite es que cumple con su deber. Juan Carlos se dejó conocer, Felipe VI no".

La demoscopia aprueba a Felipe VI

El menguante seguimiento del discurso real contrasta con la fotografía que arrojan los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de los últimos años, donde Felipe VI ha conseguido recuperar parte de la confianza de los españoles en la institución.

En abril de 2015 fue la última vez que la empresa demoscópica preguntó sobre este tema. Por entonces, la confianza en la monarquía obtenía un 4,32, casi un punto más que los dos años anteriores (3,68 y 3,72, respectivamente). Fue en 2010 cuando los ciudadanos suspendieron por primera vez a una institución que siempre había gozado de una gran popularidad -en 1994 llegó a obtener un 7,48- y que desde entonces entró en una caída libre en las encuestas que no se frenó hasta que el rey emérito abandonó la Jefatura de Estado para dar paso a Felipe VI.

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