UP, ERC, PNV, Compromís, Bildu y PDEcat se oponen

La 'triple alianza constitucional' lleva a Homs ante la Justicia por la consulta del 9-N

Los frágiles puentes para el diálogo entre Madrid y Barcelona que todavía permanecían en pie acabaron por dinamitarse anoche. Para los independentistas, ya solo cabe la vía unilateral

Foto: El portavoz del PDECat en el Congreso de los Diputados, Francesc Homs, a su salida del pleno tras aceptarse su suplicatorio. (EFE)
El portavoz del PDECat en el Congreso de los Diputados, Francesc Homs, a su salida del pleno tras aceptarse su suplicatorio. (EFE)

Pleno sin precedentes en el Congreso de los Diputados. Por primera vez, un suplicatorio se ha topado con la oposición de una parte considerable de la Cámara y se ha debatido y votado a puerta cerrada, pero finalmente el Tribunal Supremo podrá juzgar a Francesc Homs. El portavoz parlamentario del PDECat —la antigua Convergència— deberá responder ante el Supremo por los delitos de desobediencia y prevaricación debido a su papel en la consulta soberanista del 9-N, cuando era 'conseller' de Presidencia. La 'triple alianza' de PP, PSOE y Ciudadanos aprobó con 248 votos a favor el suplicatorio para llevar al diputado catalán ante la Justicia, frente a los 91 de Unidos Podemos, sus confluencias y los nacionalistas catalanes y vascos.

La 'triple alianza constitucional' lleva a Homs ante la Justicia por la consulta del 9-N

Los frágiles puentes para el diálogo entre Madrid y Barcelona que todavía permanecían en pie acabaron por desmoronarse anoche. Como ya anticipó, en forma de advertencia unas horas antes de la votación el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, "hoy los partidos de la coalición gubernamental, PP, PSOE, Ciudadanos y el PSC, llenarán de más piedras la maleta del diálogo y lo harán más difícil”. En un acto de solidaridad celebrado horas antes en el lujoso hotel Villa Magna de la capital, situado frente al Congreso, Puigdemont escenificó, junto a la cúpula independentista, Unidos Podemos, En Comú, PNV, En Marea, Compromís y EH Bildu, la brecha entre los partidarios del derecho a decidir y sus detractores. En clave dicotómica e irreconciliable, subrayó su reproche a los socialistas, después de que el PSE aceptase abrir este debate con los nacionalistas vascos para entrar en el Gobierno autonómico.

El circuito de televisión de la Cámara Baja se fundió a negro y los periodistas fueron expulsados de la tribuna del hemiciclo pasadas las ocho de la tarde. Una hora y media después, los diputados abandonaban sus escaños consumada la votación. Afuera solo llegaron el ruido de los aplausos y algún tuit perdido en las redes, a pesar de la advertencia lanzada previamente por la presidenta del Congreso, Ana Pastor, sobre la prohibición de grabar o trasmitir lo que ocurría dentro, atendiendo al reglamento para estos casos. Por el estrado pasaron el propio Homs —que según fuentes de distintos grupos recibió un cálido aplauso de los representantes que votaron en contra—, el portavoz de los comunes, Xavier Domènech, el del PNV, Aitor Esteban, la de EH Bildu, Marian Beitialarrangoitia, y los diputados Leopoldo Barrera (PP), Luis Carlos Sahuquillo (PSOE), Juan Carlos Girauta (Ciudadanos) y Joan Capdevila (ERC).

La 'triple alianza constitucional' lleva a Homs ante la Justicia por la consulta del 9-N

La comparecencia de Homs después de que la Cámara aceptase el suplicatorio del TS, arropado por el resto de su grupo, ahondó en la ruptura del diálogo y anticipó que las próximas semanas y meses estarán marcados por decisiones similares con el objetivo de someter a Cataluña, entendida “como un súbdito que tiene que obedecer; no proponer ni mucho menos poder votar”. La decisión, que salió adelante con el apoyo de las denominadas fuerzas constitucionalistas, fue calificada por el todavía diputado catalán como “un jarro de agua fría para los de la tercera vía", en referencia a Unidos Podemos, En Comú, En Marea y Compromís, que apoyan el derecho a decidir pero se oponen a la ruptura unilaterial con el Estado.

Homs califica el suplicatorio de "jarro de agua fría para los de la tercera vía", en referencia a En Comú Podem

Frente a la postura de los comunes catalanes, que en las elecciones generales desbancaron como primera fuerza a los partidos que defienden la declaración unilateral de independencia, el suplicatorio vendría a demostrar para Homs que “ni diálogo ni puñetas”. Precisamente, y siempre según fuentes presenciales en la Cámara durante la celebración del debate secreto, Domènech apeló en su intervención al diálogo. Con el objetivo de reconducir la situación, apostó por poner sobre una mesa de diálogo las propuestas de cada partido para resolver el conflicto territorial y dar así una nueva oportunidad al debate.

La 'triple alianza constitucional' lleva a Homs ante la Justicia por la consulta del 9-N

La propuesta de los comunes, primera fuerza el pasado 26-J, llega tarde para los independentistas, a juzgar por las declaraciones del portavoz de la antigua Convergència tras el pleno. Homs se ciñó al guion marcado unas horas antes por el 'president', el 'vicepresident', Oriol Junqueras, y el 'expresident' Artur Mas, remarcando que el Gobierno solo busca “criminalizar a sus adversarios políticos” y que, frente a la voluntad de poner las urnas, “interpone querellas o abre procesos judiciales”.

"Desde luego, lo volveremos a hacer"

Para los independentistas, no hay vuelta atrás. El suplicatario ha hecho estallar cualquier atisbo de diálogo, y así lo dejó claro ante la Cámara su máximo responsable en Madrid, al asegurar que volvería a organizar una consulta soberanista como la del 9-N, “y desde luego lo volveremos a hacer”. En su discurso a puerta cerrada, según fuentes de su propio grupo parlamentario, Homs citó el “venceréis pero no convenceréis” de Unamuno para afear su postura a las formaciones favorables al suplicatorio, y aseguró que llevarlo ante la Justicia era “un acto de debilidad”.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no escuchó el debate a puerta cerrada, al encontrarse con el resto de su Ejecutivo en la sesión de control del Senado, pero sí llegó a tiempo para la votación. La Cámara Alta, además, no fue ajena al suplicatorio, adonde se trasladó la tensión. Los senadores independentistas enarbolaron carteles en los que se podía leer 'La libertad no se juzga', y aprovecharon sus intervenciones para poner en cuestión la independencia del poder judicial, a lo que Rajoy contestó que “sin ley, no hay democracia”.

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