José bretón: Cinco años del infanticidio

José Bretón: "Cada día pienso dónde estarán mis hijos y, en vez de buscarlos, estoy preso"

Se cortó el cuello "para llamar la atención", en la víspera de que se cumplan cinco años de que asesinara y quemara a sus hijos para hacer daño a su mujer

Foto: José Bretón, durante el juicio. (EFE)
José Bretón, durante el juicio. (EFE)

"Yo, cada día que pasa, sigo pensando dónde estarán mis hijos y en vez de buscarlos, estoy preso”. De esta manera se expresa a los funcionarios de la cárcel de máxima seguridad de Herrera de la Mancha José Bretón, el monstruo de Las Quemadillas”, que, según sentencia firme, asesinó a sus dos pequeños Ruth y José, quemándoles en una hoguera a 1.200 grados de temperatura el 8 de octubre de 2011 en su finca cordobesa. De eso hace mañana un lustro. Pero nadie ha olvidado el brutal infanticidio. Ayer se cortó en el cuello "de manera superficial" y fue ingresado en el hospital de Ciudad Real. Nadie duda que solo ha querido "llamar la atención".

Uno de los investigadores de la Comisaría General de Policía Judicial de Madrid, que llevó muy de cerca este caso, subraya a El Confidencial que “después de cinco años, a mí no se me puede borrar la imagen de las tres horas que estuvo ese psicópata delante de la hoguera viendo arder los cuerpos y oliendo la carne quemada de sus propios hijos mientras se consumían. Primero los durmió con orfidales, luego los quemó hasta que los huesos se pulverizaron. Posiblemente quería esparcirlos por la finca, un lugar considerado por él como un santuario. He llevado muchos casos, pero ninguno tan atroz como este”. Esta misma fuente señala que sus compañeros llamaron a este caso “operación resplandor” porque mientras se investigaban los restos de la hoguera, “Bretón, con una sangre fría impresionante, le comentaba a uno de los 'policías sombra' que una de sus películas favoritas era 'El resplandor', donde el protagonista Jack Nicholson sufre trastornos de personalidad y, poseído, tiene sed de sangre, cebándose en su propia familia”.

José Bretón: "Cada día pienso dónde estarán mis hijos y, en vez de buscarlos, estoy preso"

Ahora, cinco años después, José Bretón –al que le cayeron 40 años de prisión– sigue manteniendo tajantemente que él no mató a sus hijos, que no quemó sus diminutos cuerpos y que, si él es culpable de algo, es solo de un descuido: de perderlos una tarde de otoño en un parque. La providencia que reza que quemó a sus hijos en una pira funeraria, tras obligarles a ingerir altas dosis de tranquilizantes, utilizando 250 kilos de leña y 80 litros de gasoil para avivar la hoguera, es solo, según Bretón “una pantomima mediática, para condenarle sin pruebas”. Desde prisión, no para de repetir a los funcionarios: “Yo no tengo nada que tapar, quiero dar entrevistas para que se sepa mi verdad, lo mas bonito que yo tenia eran mis hijos”.

Trasladado a Herrera de la Mancha

Un lustro después de que desaparecieran Ruth y José, su padre permanece ingresado en la cárcel de Herrera de la Mancha en Ciudad Real. Allá fueron a parar sus huesos tras un expediente penitenciario. En su nuevo destino carcelario, cohabita con presos de su misma ralea, como Antonio Ortiz, el presunto pederasta del distrito madrileño de Ciudad LinealTony King, condenado por los asesinatos de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkof; Santiago del Valle, que abusó y asesinó de la niña Mari Luz Cortés; el 'violador de Pozuelo', el brasileño Días da Silva, o Miguel Carcaño, encarcelado por la desaparición de Marta del Castillo. El centro penitenciario de Herrera de la Mancha se construyó a finales de los años setenta como prisión de máxima seguridad para presos muy peligrosos y de ETA, condición que mantuvo hasta que se implantó la política de dispersión.

Bretón no quiere estar ahí. Pretende que le trasladen a Córdoba. Al penal manchego solo va a verle la buena de Antonia, su madre, una anciana de 85 años a quien se le partió la vida un 8 de octubre cuando desaparecieron sus dos nietos. Nadie quiere visitar a Bretón. Su abogada, Bárbara Royo, confirma este extremo a este periódico: "Es verdad, nadie va a verle desde hace meses". Sus hermanos no están por la labor y su padre falleció hace un año. Después de recorrer las cárceles de Córdoba, Villena, Valdemoro, Huelva y Jaén, la adaptación de Bretón en los penales no ha sido fácil. En Herrera de la Mancha, lugar donde residen presos conocidos por sus delitos de sangre, es más 'llevadera' la vida presidiaria. Ser asesino de niños es uno de los delitos más penados en la ley de la cárcel, y en las anteriores prisiones en que residió, sufrió reiteradamente vejaciones por su crimen.

Bretón entra en la Audiencia Provincial de Huelva para asistir al juicio por un delito de malos tratos psíquicos.
Bretón entra en la Audiencia Provincial de Huelva para asistir al juicio por un delito de malos tratos psíquicos.

Su obsesión por la limpieza es otro de sus hándicaps: esa manía que tenía desde niño le desespera. Según retrata un funcionario del penal manchego a El Confidencial, “es tan escrupuloso que no toca nada si no es con papel de celulosa. Gasta hasta tres rollos de papel higiénico a la semana y no toca nada si no lo ha limpiado antes". Otra de las cosas que no soporta el 'monstruo de las Quemadillas' es que retiren de su celda las fotos "de sus niños”.

Permiso carcelario en 2017

Bretón de joven quería ser abogado. Se matriculó en Derecho, aunque a los pocos meses declinó cursar la carrera y se alistó en el ejército con otros amigos. De haber sabido su futuro, hubiera continuado su licenciatura. De esa manera podría haberse defendido a sí mismo y así ahorrarse los casi 200.000 euros que la familia ha pagado en letrados. Pero nunca es tarde para José Bretón. Hace unos meses, se matriculó de nuevo en Derecho por la UNED y lleva aprobadas varias asignaturas: Teoría del Derecho y Derecho Romano. Su coeficiente intelectual de 121 se lo pone fácil y así intenta ganarse a otros reclusos, intentando ayudarles en sus recursos penitenciarios.

Su actual abogada, que retomó el caso tras la sentencia condenatoria de la Audiencia de Córdoba, planteó recurso de casación en el Supremo basándose en que “se rompió la cadena de custodia de las pruebas judiciales”, pero fue desestimado. Lo único que consiguió es que la Audiencia Provincial de Córdoba acordase que su estancia en prisión no exceda los 25 años. De esta manera, Bretón podría pedir su primer permiso carcelario dentro de unos meses. En 2017 se podría acoger a este derecho, aunque, según fuentes jurídicas consultadas por El Confidencial, “es totalmente improbable que se lo concedan tratándose del caso que se trata”.

Su exesposa, Ruth Ortiz, no oculta su temor a que algún día salga de la cárcel. "Según mi teoría, soy lo que quedaría pendiente", ha alegado el mes pasado. Por eso reclama que le apliquen la condena permanente revisable que aprobó el Gobierno en marzo de 2015.

Los 'efectos colaterales' del caso Bretón

Uno de los investigadores del caso, que mas horas de televisión ha consumido en los últimos tiempos, refleja a El Confidencial: “Pensé que después del circo mediático que se formó en Córdoba con el caso de los niños, habría un antes y un después en el tratamiento de estos sucesos en los medios de comunicación. Pero me equivocaba, y prueba de ello es cómo se está tratando ahora el caso de Diana Quer. Es inaudito, hasta han contratado en una cadena de televisión al exabogado de Bretón, Sánchez de Puerta, para que hable de ese suceso. Ver para creer”.

José Bretón, junto a su abogado José María Sánchez de Puerta, durante el juicio. (EFE)
José Bretón, junto a su abogado José María Sánchez de Puerta, durante el juicio. (EFE)

Pero no solo este abogado se ha beneficiado del rédito televisivo. El comisario que llevó el grueso de la investigación del caso Bretón, Serafín Castro, también se ha convertido en todo un experto de las tertulias, dando su punto de vista en un conocido magacín de la mañana. Tal vez la mas afectada en este caso fue Josefina Lamas, la perito antropóloga de la Policía Científica que elaboró el polémico informe del caso Bretón y que confundió los huesos de los niños, que fue destituida del cargo y que ahora desempeña labores de “medico de riesgos laborales” en el cuerpo policial.

En Córdoba, cinco años después, nadie quiere mirar hacia Las Quemadillas, mas conocida como “la finca de los horrores”. En su fachada, aún sigue el cartel colgado de 'Se vende', pero nadie quiere comprar un lugar así. En el cementerio onubense de San Bartolomé de la Torre enterraron los huesos de los pequeños. Una madre aún les llora y el padre que les segó la vida clama, a los cinco años de su asesinato, que sus "niños no están ahí”. 

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