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El caso de Diana Quer: huida voluntaria o desaparición forzosa

La familia de la desaparecida ha confirmado que en la vivienda de veraneo han localizado el DNI de la joven, que, en el momento de su desaparición, no portaba tarjetas de crédito

Foto: Dispositivo de búsqueda. (EFE)
Dispositivo de búsqueda. (EFE)

Siete días después de que la familia de Diana Quer López-Pinel denunciara su desaparición, la Guardia Civil continúa su búsqueda. Los agentes de la Policía Judicial del instituto armado que tratan de localizarla tanto sobre el terreno (en A Pobra do Caramiñal, A Coruña) como en Madrid, donde vive la chica durante el curso, mantienen dos vías de investigación abiertas. Ambas líneas, explican desde la benemérita, se están trabajando con la misma intensidad.

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Por un lado, la Guardia Civil valora la posibilidad de que la chica haya abandonado voluntariamente la casa donde pasaba los veranos con su familia. Varios indicios apuntan en esa dirección. Por un lado, las peleas que mantuvo con su hermana y con su madre las semanas previas a la desaparición, que se incrementaron tras la separación de sus progenitores. En el transcurso de estos desencuentros, la joven habría comentado abiertamente que quería irse de allí.

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Los investigadores dan a estas amenazas la credibilidad que merecen, ya que no son raras en una chica de su edad, que en plena adolescencia discute con sus padres y les desafía de diferentes formas. Algunas fuentes señalan también que no es lo más normal que alguien que se siente intimidado envíe un mensaje a un amigo que está a más de 500 kilómetros de distancia, en referencia al wasap que la chica mandó a un conocido suyo que vivía en Madrid justo después de que un hombre supuestamente la siguiera y le dijera "morena, ven aquí", como ella le confiesa a su interlocutor.

La otra vía de investigación que siguen los responsables del instituto armado es que efectivamente alguien se haya llevado a la joven contra su voluntad. En esa dirección apuntan los padres, que desde el principio han reclamado la colaboración ciudadana seguros de que su hija ha sido retenida de forma ilegal. También el hecho de que Diana no se llevara el DNI ni tarjetas de crédito ni ropa del domicilio familiar, como ha revelado el padre de Diana. 

Por supuesto, esta línea estaría basada sobre todo en el mencionado mensaje de WhatsApp que la chica mandó a las 2:40 a su amigo madrileño confesándole que estaba "acojonada" porque "un gitano" la estaba siguiendo. Esa conversación fue la última que la Guardia Civil tiene acreditada entre la desaparecida y otra persona. Desde aquella madrugada, no hay rastro de la joven. La madre fue a denunciar al día siguiente, después de ir a la habitación de su hija a primera hora y comprobar que no había dormido allí, siempre según el testimonio de la denunciante.

Desde entonces, la Guardia Civil ha realizado batidas por el entorno del domicilio de la joven y de la población coruñesa junto a efectivos de Protección Civil, utilizando en ocasiones incluso medios aéreos. En todo este tiempo, ni los agentes ni los vecinos que han colaborado en esta tarea han encontrado rastro alguno de la chica. No se ha hallado su teléfono móvil ni vestigios de su ropa o señal alguna de forcejeo o violencia de algún tipo en el camino que Diana habría seguido aquella madrugada del 22 de agosto para ir desde las fiestas donde fue con sus amigas hasta su domicilio, recorrido por el que la vieron algunos testigos.

Fotografía de la joven desaparecida. (EFE)
Fotografía de la joven desaparecida. (EFE)

Pero la investigación no se centra únicamente en Galicia. La Guardia Civil ha extendido la búsqueda de la chica a todo el territorio nacional. Tanto la Unidad Técnica de Policía Judicial como la Unidad Central Operativa (UCO) -servicios centrales del instituto armado- han ampliado sus rastreos a la Comunidad de Madrid, donde la familia reside durante el curso. En concreto, al entorno de la chica, tanto en su domicilio, situado en una lujosa urbanización de Pozuelo de Alarcón, como en su círculo de amigos.

Al mismo tiempo, los agentes han estado analizando las cámaras de vigilancia de puertos, aeropuertos y estaciones de tren y autobús con el fin de tratar de localizar alguna pista que pueda ayudar a conocer dónde se encuentra la joven. Diana tiene 18 años, mide 1,75 metros, lleva el pelo largo liso y moreno, tiene ojos oscuros y pesa unos 55 kilos. La noche de su desaparición vestía pantalón corto rosa, camiseta blanca y sudadera, y calzaba zapatillas negras con cordones.

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