Islam en España

"El mayor enemigo de los musulmanes no es Occidente… el peligro lo tenemos dentro"

Cuatro musulmanes que rompen con los clichés nos hablan abiertamente sobre cómo es vivir hoy como musulmán en España

En España viven casi dos millones de musulmanes, de los que más del 40% ha nacido aquí. Y aunque no es ninguna sorpresa compartir equipo de fútbol, pupitre, vecindario o grupo de amigos con algún musulmán, los prejuicios generales sobre los seguidores del islam se acrecientan con cada ataque terrorista. De hecho, en 2015 crecieron los delitos de odio con justificación islamófoba en España, según la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia.

Decir musulmán es provocar en el oyente una catarata de imágenes e ideas recurrentes: mujeres oprimidas vestidas con 'hiyabs', o burkas en el peor de los casos; hombres barbudos de aviesa mirada que deambulan tramando quién sabe qué; jóvenes radicalizándose a base de rezos, ayuno y mucho Corán; y pobreza, y edificios derruidos, y guerra.

En el vídeo que encabeza este texto hablamos con cuatro musulmanes que rompen totalmente con esta imaginería asociada al creyente islámico. Suzanne, Asma, Hamid y Alí viven la experiencia de tener que justificar la religión que comparten con un montón de asesinos, para que estos no terminen de fagocitarla hasta el punto de transformarla en lo opuesto de lo que significa para ellos.

"La ideología es el arma más potente que tienen los radicales... esta gente sobrevive en ambientes donde hay miseria, donde hay conflictos, y lo que hacen es islamizar estos conflictos", explica Hamid. "Intentan hacer que el problema sea entre 'nosotros (europeos) y ellos (musulmanes)".

"Luchamos cada día por demostrar lo que somos", por demostrar que "el terrorismo no tiene religión"

Alí, musulmán converso, pide diferenciar entre islam y pobreza porque "los problemas del subdesarrollo no son por causa del islam". Aunque avisa con dureza de que precisamente "el mayor enemigo del islam son los musulmanes ignorantes".

Para Suzanne, la ignorancia es un problema compartido porque "la islamofobia y el extremismo son dos caras de una misma moneda, un pez que se muerde la cola". Dice que le fastidia que el fundamentalismo descontextualice las aleyas coránicas y pervierta el mensaje. "Es que el hecho del fundamentalismo en el islam no tiene sentido, porque el islam es moderación y el propio Corán explica que el extremismo es 'haram', es pecado".

Asma opina que la gente no es muy prejuiciosa, "pero se deja manipular por los medios de comunicación". Le molesta profundamente que se asocie el islam con terrorismo tan frecuentemente, "porque nosotros luchamos cada día por demostrar lo que somos", por demostrar que "el terrorismo no tiene religión". Y se termina preguntando, "¿por qué un terrorista con nombre árabe tiene que ser musulmán?".

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