cree que el comité federal ratificará el acuerdo

Díaz 'cuela' una defensa de las diputaciones en el discurso del Día de Andalucía

La dirigente socialista da por seguro el aval del PSOE al acuerdo con Ciudadanos en una jornada de discursos marcados por la reforma de la Constitución y la unidad de España

Foto: Sabina recibe el título de Hijo Predilecto de manos de Susana Díaz. (EFE)
Sabina recibe el título de Hijo Predilecto de manos de Susana Díaz. (EFE)

Cuenta la leyenda que el padre de Joaquín Sabina, que recogió su distinción como Hijo Predilecto de Andalucía al son de verso canalla cargado de humor con brochazos de crítica, era un policía de Úbeda (Jaén), un andaluz inteligente que en el último día de su vida, a punto ya de expirar, congregó a sus hijos alrededor de su cama para decir sus últimas palabras. Entonces soltó: “Quisiera yo saber de dónde sacan tanto dinero las diputaciones provinciales”. Habría que saber si Sabina, que escuchaba atento junto al resto de galardonados, se le vino su padre a la cabeza cuando oyó a Susana Díaz, en pie ante en el atril y en un largo discurso institucional en el sevillano Teatro de la Maestranza, defender estas instituciones provinciales que han provocado el último, penúltimo posiblemente, roce con el PSOE de Pedro Sánchez. Que aprovechara este discurso institucional para un asunto de partido fue llamativo para muchos. Aunque en Andalucía hace ya mucho tiempo que la raya entre lo institucional y lo partidario quedó demasiado difuminada.

Fue en Canal Sur, en una entrevista con la televisión autonómica, donde Susana Díaz se mostró convencida de que el Comité Federal de mañana lunes ratificará sin discusiones el pacto con Ciudadanos, donde clamó porque hubiera gobierno del PSOE “cuanto antes” y donde admitió que unas nuevas elecciones no son deseables pero sí “un escenario que está ahí y es imposible negarlo”.

Susana Díaz destaca "la gran tarea que hacen cada día las diputaciones provinciales para dar oportunidades a pequeños municipios que de otra forma no tendrían"

Sobre las tablas del Teatro de la Maestranza la presidenta de la Junta aprovechó su turno, alargándose por encima de la media habitual, para hablar de la reforma de la Constitución. Sobre las diputaciones señaló: “Oímos hablar ahora de la reforma de las diputaciones. No puedo estar nada más que a favor de que reformemos instituciones como estas, que son casi bicentenarias y que requieren mejoras. Pero sólo pido que cuando se aborde este asunto se haga teniendo en cuenta la gran tarea que hacen cada día las diputaciones provinciales para dar oportunidades a esos pequeños municipios que, de otra manera, no las tendrían”. Ahí quedaba su recado para el secretario general de su partido. Y el aplauso de muchos dirigentes del PSOE andaluz.

Momentos antes la dirigente socialista había proclamado que España necesita “diálogo y acuerdo” y había reclamado a los políticos “una actitud sensata que evite el adanismo”. Ante una reforma de la Constitución, de nuevo Andalucía como garantía de unidad de España y de igualdad entre los territorios y un aviso para que nadie "juegue" con estos principios. Las Medallas de Andalucía de este 2016, una de las distinciones más emotivas que se pueden recibir, según coinciden siempre los premiados, han reconocido a Joaquín Sabina y el doctor Ángel Salvatierra como Hijos Predilectos.

El doctor Ángel Salvatierra recibe su medalla. (EFE)
El doctor Ángel Salvatierra recibe su medalla. (EFE)

Corazón andaluz "en el pecho de un madrileño"

Los “hermanos predilectos”, como ha ironizado después Sabina, han tomado la palabra en dos discursos de manufactura y puesta en escena casi opuesta pero ambos lúcidos. Salvatierra solo aceptó el galardón como reconocimiento a todo el equipo de la unidad de cirugía torácica y transplante de pulmón del Hospital Reina Sofía de Córdoba. Sus palabras han sido el mejor homenaje posible a los profesionales de la sanidad pública, que ha puesto en valor como “la joya de la corona”. Lejos de palabras grandilocuentes a las que se aferran los políticos cuando toca hablar de la sanidad andaluza, Salvatierra, cuya labor esta reconocida por la comunidad científica internacional, hizo una defensa de esas de poner en un marco. 

La presidenta de Andalucía hizo después una metáfora política apelando a la igualdad y echando mano de los transplantes, muy comentada en la tribuna de prensa: “No creo que haya forma más hermosa de expresar ese valor como cuando sabemos que el corazón de un andaluz donante late ahora en el pecho de un catalán o un madrileño. Da igual lo que piense, a quien vote o el color de su piel, da igual que tal vez no sepa nunca que ese corazón era de un andaluz. Pero es así, y debemos estar también muy orgullosos de ello”. Y también habló de “los desvelos de los maestros” y de la vanguardia de la sanidad... pero ya el acto había entrado en ese momento del mitin político interminable que hace que mucho de los invitados desconecten.

 

Sabina no defraudó y lo hizo a golpe de verso canalla. Porque con humor y con poesía también se dicen verdades como puños. A Sabina lo llamó Susana, como se refirió a la presidenta, el mismo día que cumplía 67 años. “En estos tiempos de tribales identidades anti solidarias uno acepta encomiendas federales si no son desiguales y gregarias”, dijo y arrancó el primer aplauso. Ya antes le había pedido un buen precio a su compañero de distinción para cuando le tuviera que poner un nuevo pulmón. Sabina llamó a “construir puentes, destruir barreras, que sea la verdiblanca la bandera de la cultura, el pan y la alegría”. Y no dejo poeta, músico, escritor o flamenco sin nombrar con el don de no caer en el tópico y dejando claro que “ ‘pa’ ser buen andaluz no es necesario tocarle tantas palmas al ombligo”. “En román vulgar y paladino” el cantautor jiennense, que salió pitando al terminar el acto porque tenía AVE de vuelta a  Madrid, pidió a los políticos “una patria decente, audaz, moderna humana, justa, libre y progresista”.

Sabina pide a los políticos “una patria decente, audaz, moderna humana, justa, libre y progresista”

Aunque hubo muchos comentarios posteriores entre quienes abandonaban la celebración institucional sobre los peligros del “socialismo folclórico”, lo cierto es que la Andalucía que subió al escenario a recoger sus distinciones tiene poco de charanga y pandereta. Opera marcando hitos mundiales a ritmo de saxofón (Equipo de Neurocirgía de Málaga), hace crónica política de altura (Juan de Dios Mellado), lucha sin descanso dándole con la ley a los maltratadores (Gracia Rodríguez), baila flamenco con tintes de vanguardia (Israel Galván), luchó por el feminismo en la Transición (Pilar del Río), sabe lo que es la lucha política del comunismo desde la clandestinidad (Josefina Samper), funda empresas que son referencia nacional (Migasa), lucha por la salud como ONG (Medicus Mundi), canta y compone con éxito (Manuel Carrasco), defiende a los menores con discapacidad sin descanso (María Luisa Escribano) y funda universidades sin olvidar la austeridad jesuita (Jaime Loring). Andalucía es esto y el 35% de paro que lo recordaba a las puertas.

Esta Andalucía que no suele pisar la mullida alfombra institucional sirvió de nexo con esa otra que aprovechó el domingo para clamar desde la calle. Una marcha sindical llevó a más de 5.000 personas, según los organizadores, a clamar contra la precariedad laboral en la comunidad andaluza. Izquierda Unida ondeó las banderas en Córdoba, en una gran manifestación reivindicativa, y Podemos eligió Granada para sus actos con Iñigo Errejón recién aterrizado desde Madrid.

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