cuatro traslados de efectivo en sOlo seis días

El Gobierno fleta convoyes a Cataluña con dinero por temor a retiradas masivas el 28-S

El BdE ha ordenado cuatro traslados de billetes y monedas a su delegación de Cataluña hasta el próximo martes para garantizar que no se desatará un corralito si ganan los partidos independentistas

Foto: Central logística del BdE situada en el número 522 de la calle Alcalá de Madrid. (Google Maps)
Central logística del BdE situada en el número 522 de la calle Alcalá de Madrid. (Google Maps)

El Gobierno ha puesto en marcha un plan de emergencia para evitar que Cataluña se quede sin efectivo después del 27-S. El Banco de España (BdE) envió este jueves a Barcelona el primero de los cuatro convoyes especiales que ha fletado hasta este próximo martes para aumentar las reservas de billetes y monedas que guarda habitualmente en su delegación de la Ciudad Condal, según han confirmado a este diario fuentes cercanas a la máxima autoridad bancaria. La medida es excepcional pero tiene carácter preventivo. El objetivo es impedir que una victoria de los partidos independentistas genere una hipotética retirada masiva de fondos que seque las entidades y desate el pánico financiero en Cataluña y el resto de España.

El plan se está ejecutando con la máxima discreción. El primer traslado se produjo este jueves. Un furgón salió de la central logística del BdE situada en el número 522 de la calle Alcalá de Madrid, conocida antiguamente como el almacén de la avenida de Aragón. El destino es la sede del BdE en la plaza de Catalunya de Barcelona. Este diario conoce las fechas y horas exactas de los otros tres traslados pero omite esa información por motivos de seguridad.

La escolta de los furgones corresponde a la Unidad de Protección y Seguridad (Uprose) de la Guardia Civil, la sección del Instituto Armado encargada de la custodia de caudales del BdE y también de realizar otros traslados de máxima seguridad. Los vehículos que se utilizan para los movimientos de dinero también pertenecen a la Guardia Civil, aunque suelen carecer de distintivos para no llamar la atención.

El gobernador del BdE, Luis María Linde. (EFE)
El gobernador del BdE, Luis María Linde. (EFE)

Los agentes fueron avisados solo unas horas antes del primer transporte para evitar que trascendieran los planes. Los movimientos de fondos entre la capital y Barcelona son habituales pero, según han confirmado fuentes próximas al BdE, suelen tener una periodicidad de dos semanas. La situación política que atraviesa en estos momentos Cataluña ha llevado al Gobierno a realizar cuatro traslados en solo seis días para multiplicar las reservas de efectivo en la comunidad.

La inquietud se centra en las horas siguientes al 27-S. El Ejecutivo teme que se desate una retirada descontrolada de fondos si este domingo se produce una clara victoria de las formaciones que propugnan la declaración unilateral de independencia de Cataluña. El pánico no tiene por qué desatarse pero, por el funcionamiento ordinario del negocio bancario, hasta un inocente bulo podría provocar una onda expansiva de consecuencias incalculables para el conjunto de la economía nacional.

Las entidades suelen disponer de entre 30.000 y 100.000 euros en efectivo para dar servicio a sus clientes. Por su parte, un cajero tiene entre semana en torno a 50.000 euros de media, dependiendo de donde se encuentre. Las cantidades no son demasiado elevadas pero bastan para atender una demanda normal sin poner en riesgo la seguridad de los empleados. Sin embargo, una retirada de fondos incontrolada por motivos ajenos al funcionamiento habitual del sistema podría vaciar los bancos en cuestión de horas. El Gobierno ha movido ficha para minimizar las posibilidades de que se desencadene ese escenario.

Estrictamente, la decisión ha correspondido al Servicio de Emisión de Caja del BdE, aunque ha tenido evidentes connotaciones políticas. Para dar una orientación sobre el alcance de la medida, los traslados de cantidades inferiores a 300.000 euros se encargan a empresas privadas de seguridad, pero los cuatro traslados que se realizarán a la Ciudad Condal hasta el martes van a ser escoltados por agentes armados de la Uprose. La cantidad de dinero que se desplazará en total se omite por precaución.

El Ejecutivo teme una retirada descontrolada de fondos con una clara victoria de las formaciones que propugnan la declaración unilateral de independencia

Las elecciones coinciden además con un momento especialmente crítico para el sistema. La próxima semana se producirá el pago de pensiones y salarios públicos y el abono del 25% del sueldo extraordinario que el Ejecutivo ha decidido devolver a los funcionarios. Las fuentes contactadas confirman que los traslados no son para cubrir esa acumulación de pagos (que se efectúan mediante transferencia bancaria), pero se quiere impedir que escasee el dinero si los perceptores de esos fondos deciden sacarlos de su banco al mismo tiempo.

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, advirtió precisamente el pasado lunes de que “situaciones de tensión grave” como la declaración de independencia de Cataluña “pueden dar lugar a corralitos, como se ha visto en experiencias latinoamericanas o en Grecia”. “Es un riego que existe, evidentemente”, aseguró. Dos días después matizó ligeramente esas palabras pero, en esencia, el máximo responsable de la regulación bancaria insistió en que la independencia podría conllevar efectos indeseados en la economía catalana como la ausencia total de efectivo. Solo 24 horas después de su segundo mensaje, salió el primer furgón del BdE hacia Barcelona.

Celebración de la Diada. (Reuters)
Celebración de la Diada. (Reuters)

La campaña electoral del 27-S ha contribuido a enrarecer el ambiente financiero de Cataluña. La célebre nota emitida conjuntamente el pasado viernes por la Asociación España de Banca (AEB) y la Asociación Nacional y Ente Financiero de las Cajas de Ahorros (CECA) abogando por el respeto al marco constitucional desató una oleada de críticas en las redes sociales contra las entidades catalanas que habían firmado el manifiesto. El foco se centró pronto en CaixaBank, a la que los sectores independentistas acusaron de traición, y rápidamente se improvisó una campaña llamada #BuidemLaCaixa (vaciemos La Caixa) que pidió a los clientes de esa entidad que retiraran todos los fondos de sus cuentas. Supuestamente, la campaña concluyó el pasado lunes, pero el episodio puede repetirse a mayor escala y por otros motivos.

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