rajoy colocó a casi todos los 'ratistas'

En el PP ya nadie conoce a 'Rodrigo'

Apenas dos diputados y una diputada del Grupo Popular se declaran aún amigos de “Rodrigo”, aunque haga meses que no hablan con él. “Nadie mantiene relaciones con Rato”, insisten en el PP

Foto: De izq a der: Luis de Guindos, Estanislao Rodríguez Ponga, José Folgado, Cristóbal Montoro, Elvira Rodríguez, Vicente Martínez-Pujalte, Alberto Nadal y Álvaro Nadal (EC)
De izq a der: Luis de Guindos, Estanislao Rodríguez Ponga, José Folgado, Cristóbal Montoro, Elvira Rodríguez, Vicente Martínez-Pujalte, Alberto Nadal y Álvaro Nadal (EC)

Rodrigo Rato dejó de ser militante del PP en octubre por el escándalo de las tarjetas opacas, pero su amplio clan de fieles partidarios empezó a disolverse en diciembre de 2011 con la victoria electoral del partido. El caso Bankia propició después el progresivo distanciamiento de sus antiguos colaboradores o subordinados. Apenas dos diputados y una diputada del Grupo Popular se declaran aún amigos de “Rodrigo” pese a todo y aunque haga meses que no hablan con él. “Nadie mantiene relaciones con Rato”, insisten en el PP en medio del desconcierto por la acumulación de escándalos sobre la figura del exvicepresidente del Gobierno.

Los exministros, exsecretarios de Estado y demás ex altos cargos políticos y de empresas públicas de los equipos económicos de Rato en la etapa 1996-2004 que en 2011 volvieron al poder aseguran que rompieron relaciones con su jefe hace años. El caso del ministro de Economía, Luis de Guindos, es el primero y el más notorio desde que tuvo que impulsar la nacionalización de Bankia. Vicente Martínez-Pujalte, actual portavoz parlamentario de Economía y fiel ratista de primera hora, hizo de hombre puente entre uno y otro en la primera fase de la legislatura, pero los acontecimientos posteriores en la entidad terminaron por hacer imposible el desempeño de su papel.

Ahora le ha tocado el turno al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que fue secretario de Estado y ministro con José María Aznar y mantuvo buenas relaciones con su exjefe del área económica en la etapa de la oposición, entre 2004 y 2011. Ha dejado claro que no le tiembla el pulso a la hora de perseguir el fraude aunque afecte a su antiguo compañero de partido y superior en el Ejecutivo.

Montoro sobre Rato: Cada cual que responda de sus actos

Rato, con Pujalte de principal organizador, reunió por última vez a sus excolaboradores en diciembre de 2011, un mes después de la victoria electoral del PP. Ya no había “espíritu de equipo”, según uno de sus entonces fieles porque varios ex altos cargos estaban molestos con que no los hubiera llevado a Caja Madrid, y otros se habían apuntado ya a los nuevos clanes del Partido Popular: el de María Dolores de Cospedal y el de Soraya Sáenz de Santamaría. El exvicepresidente sólo se había llevado a la caja a su fiel exsecretario de EstadoJosé Manuel Fernández Norniella.

La principal ausencia en aquel cocido en Lhardy fue la de Montoro, ya señalado como principal responsable de la política económica de Mariano Rajoy. Pero estuvieron casi todos los ratistas originales como Luis de Guindos, Elvira Rodríguez (hoy al frente de la CNMV), Juan José Güemes, Manuel Lamela, José Folgado (hoy en Red Eléctrica), Ana Isabel Mariño (consejera de Empleo de la Comunidad de Madrid), Ricardo Martínez Rico, Estanislao Rodríguez Ponga, Elena Pisonero (Hispasat), Álvaro Nadal (Presidencia del Gobierno), Ramón Aguirre (SEPI), Beatriz Rodríguez-Salmones o Teófilo de Luis.

Los cargos que desempeñaban o pasaron a estrenar después confirman el amplio recorrido que tienen casi todos los colaboradores o subordinados de Rato. En las navidades del siguiente año, 2012, se interrumpió el hábito de las cumbres ratistas. Bankia se había convertido en el principal problema del Gobierno, que intentaba sostener el sistema financiero tocado por la crisis en el conglomerado de las antiguas cajas. No hubo más reuniones de grupo y sólo siguieron los contactos personales con unos pocos. Sólo los diputados (Pujalte, De Luis, Celia Villalobos y Rodríguez-Salmones) lo reconocen. El escándalo de las tarjetas opacas terminó hasta con las llamadas, y no se sabe si con las amistades. Ninguno de ellos acaba de encajar que su exjefe haya podido ser un defraudador.

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