ante los últimos sondeos

El independentismo catalán de centro-derecha busca un pacto contra Podemos

Han comprobado en los primeros destellos de Pablo Iglesias que en el supuesto de llegar al poder o influir en él, la operación secesión sería aún más difícil

Foto: Pablo iglesias en su discurso de Barcelona (EFE)
Pablo iglesias en su discurso de Barcelona (EFE)

La irrupción del fenómeno político y social Podemos no sólo preocupa a los guardianes de la ortodoxia del ‘sistema’ y a la denominada “casta” política y económica del Estado, sino también y muy principalmente a los rupturistas catalanes. Han comprobado en los primeros destellos de Pablo Iglesias que, en el supuesto de llegar al poder o influir decisivamente en él, la operación de secesión sería aún más difícil.

Esto lo ha visto con toda claridad el líder de ERC, Oriol Junqueras, una formación de corte burgués con alto componente ácrata, que se ha lanzado en tromba contra el posibilismo rupturista de Iglesias, afirmando, textualmente, que ningún presidente español permitirá jamás que Cataluña sea independiente. Algo obvio, por lo demás.

Tras el exitoso primer mitin del jefe de Podemos en Barcelona, todo el entramado independentista se lanzó en tromba contra el chico de la coleta que, aunque tampoco ha sido muy explícito en relación con el proceso (“yo estoy claramente en contra”, ha referido Pablo Iglesias, “aunque todo se puede hablar”), sí ha dejado claro que la consulta debería hacerse a todo el pueblo español, algo que rechazan por completo los rupturistas catalanes.

Oriol Junqueras. (Efe)
Oriol Junqueras. (Efe)

Los sondeos

Las encuestas, en efecto, indican incluso la posibilidad de que Podemos y sus fuerzas coaligadas puedan alcanzar la alcaldía de Barcelona (ahora en manos del convergente Xavier Trias) y se sitúen como la segunda fuerza en el Parlament. Esta posibilidad tiene por completo desconcertados a los líderes independentistas catalanes, que quieren hacer frente a ella bajo el apelativo de “españolistas”.

Podemos recogería votos de todos los estamentos, desde el PSC a la CUP, cuyo líder, David Fernández, mantiene un duro pulso con Iglesias tras su luna de miel inicial cuando el exprofesor de la Complutense no se había lanzado al ruedo político, pasando por la antigua Izquierda Unida (IPC/Verds) a la propia ERC.

El pacto

El líder del independentismo de derechas, Artur Mas –al que Iglesias descalificó como interlocutor en su cónclave de Barcelona ante la indignación de aquel– le planteó este asunto al lendakari vasco Iñigo Urkullu en los últimos días del pasado año durante su viaje a Vitoria. Porque también en el País Vasco el fenómeno emergente amenaza con restar protagonismos políticos históricos en ese territorio.

“Desde la izquierda no se puede combatir a Podemos”, sostiene un destacado y conocido líder independentista catalán (social civil). “Tiene que ser desde la derecha y el centro donde se tiene que dar la batalla a Iglesias y sus chicos. Desde la izquierda no se les quita un solo voto. Y es ahí donde podremos ponernos de acuerdo los independentistas liberales y de centro de Cataluña con los homólogos españoles que están en este sector ideológico.”

Reunión de Mas y Urkullu. (Efe)
Reunión de Mas y Urkullu. (Efe)

Sostienen estas fuentes catalanas que la llegada al poder de Podemos significaría la ruina económica y el fin de España, “cosa que también nos afectaría a nosotros. Por lo tanto, se trataría de buscar una alianza tácita para combatir el populismo que arruinaría a España pero dejaría a Cataluña en la estacada…”

La difícil unión de partidos

Aunque existen algunas conversaciones al respecto, ni los líderes del PSOE ni del PP se lo han tomado muy en serio porque, en el fondo, estaríamos 80 años después en la vieja historia de la ‘España roja versus la España rota’.

“Los escarceos privados y personales –en ningún caso oficiales– se han producido en un intento de apoyo mediático nacional, pero francamente lo único que pone de manifiesto es la endeblez del proyecto independentista y la escasa creencia en el mismo, incluso por parte de quienes lo han puesto en marcha desde hace ya tres años”, afirma una alta fuente del Partido Popular.

Los secesionistas entienden que Iglesias y el resto de la dirección del nuevo partido político han bebido directamente en las fuentes del leninismo y el comunismo primigenio y, por tanto, entienden en cuestiones territoriales y en su organización interna eso tradicional en los regímenes comunistas del centralismo democrático y lo practican a pies juntillas en el caso de ostentar el poder. De hecho, sus líderes en Barcelona son antisecesionistas convictos y confesos.

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