LE LLEVÓ A VER A ORIOL PUJOL

El chófer del pequeño Nicolás guardaba un supuesto pase de Moncloa en la cartera

El conductor que llevó al pequeño Nicolás a entrevistarse con Oriol Pujol Ferrusola, el pasado mes de septiembre, guardaba en su cartera un pase de acceso a La Moncloa

El conductor que llevó al pequeño Nicolás en automóvil a Barcelona para entrevistarse con Oriol Pujol Ferrusola, el pasado mes de septiembre, guardaba en su cartera un pase de acceso a la Moncloa. Una de esas tarjetas de plástico como las bancarias, también conocidas en el argot de la seguridad como cipol. El tercer ocupante del automóvil –un BMW 700–, un empresario catalán que acompañaba al muchacho a la Ciudad Condal, se fijó en ese detalle cuando hicieron una escala en una gasolinera de Zaragoza y el chófer abrió su billetera –tipo tarjetero–, para pagar el repostaje del combustible.

El conductor, según las fuentes de El Confidencial, era un tipo de unos 45 años, de pequeña estatura, musculoso, cabello cuidado y corto, de aspecto militar y muy eficiente. Tanto que cuando llegó a la capital aragonesa comentó a los acompañantes que iba a desconectar la radiobaliza de seguridad que el vehículo llevaba conectada.

El viaje a Barcelona para entrevistarse con Oriol Pujol le ocupó al pequeño Nicolás la mañana del 17 de septiembre, pero no le preocupaba porque ya tenía concertada una cita con él en el hotel Claris para cuando llegara a la ciudad. Para esa entrevista, como ya adelantó El Confidencial, Nicolás, que se presentaba como emisario de Manos Limpias y de Soraya Sáenz de Santamaría, algo que han desmentido categóricamente tanto el sindicato como la Vicepresidencia, había aprendido de memoria un mensaje: el ofrecimiento del Gobierno de un mejor trato en las causas judiciales de los Pujol a cambio de información contra Oriol Junqueras y su partido, ERC.

Francisco Nicolás. (EFE)
Francisco Nicolás. (EFE)

Se daba la coincidencia de que, ese mismo día, 17 de septiembre, Manos Limpias terminaba de redactar una querella contra Junqueras y su hermano Roger por los delitos de cohecho y malversación, que presentó días después en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Cataluña, al disfrutar el líder de ERC de la condición de aforado.

El pequeño Nicolás permaneció en Barcelona unas pocas horas y regresó a Madrid ese mismo día 17. Algo sorprendente porque, a la mañana siguiente, volvió a desplazarse, nuevamente en automóvil, a la Ciudad Condal. En su segundo viaje tenía concertada otra cita con Oriol Pujol en otro hotel diferente y, después, con el abogado de la familia Pujol, Cristóbal Martell, en su despacho. Para su desplazamiento, esa vez, cambió de vehículo, un Audi A8 blindado, con una sirena empotrada y un cartelón en el parabrisas en el que se podía leer: "Palacio de la Moncloa".

Esa facilidad del pequeño Nicolás a cambiar constantemente de coche provoca muchas suspicacias entre los investigadores del caso: "No podemos entender la facilidad de movimiento del Pequeño Nicolás si tras él no existía una trama que le ofreciera cobertura y medios para relacionarse con todos los sectores de la vida económica y política de este país". 

Tarjetas con el anagrama de Presidencia

Nicolás, por otra parte, era muy dado a exhibir signos externos que resaltaran su importancia como mediador. En sus entrevistas tenía la costumbre de repartir tarjetas de visita con el anagrama de la Presidencia del Gobierno y solía llevar bajo el brazo carpetas con la marca "Moncloa". El joven, un chico espigado y con la cara sonrosada, superaba con sobresaliente la tensión acumulada en todas sus reuniones y esgrimía con facilidad argumentos "que no suelen saber un chico de 20 años ni señores de 40 o 50", según destacó a El Confidencial un empresario que ha mantenido muchos encuentros con él. "Para embaucar a Arturo Fernández y convencerle de que se ponga en tus manos, con la promesa de que le vas a resolver sus problemas económicos, hay que tener mucho arte", declaró.

Fotografía de archivo de Oriol Pujol. (EFE)
Fotografía de archivo de Oriol Pujol. (EFE)

El segundo chófer era "otro armario", como el del día anterior, en plena forma física y con el mismo aspecto policial o militar. El pequeño Nicolás comentó a un empresario que lo acompañó en su estancia en Cataluña que el viaje de Madrid a Barcelona lo habían realizado en tan sólo cuatro horas.

Además, relató que se sentía muy orgulloso porque había llegado a un acuerdo con Oriol Pujol para que este "devolviera una parte del dinero al Gobierno". Según Nicolás, era una manera de demostrar que la familia Pujol actuaba de buena fe. Pero ese razonamiento sólo estaba en su cabeza, ya que ninguna de sus afirmaciones eran ciertas: ni había acordado ningún pacto con el hijo más político del expresidente catalán ni tenía la intención de devolver ninguna cantidad de dinero si la hubiera conseguido.

Dormir en una casa del CNI

El pequeño Nicolás, entre otras confidencias, también comentó que la noche del 18 al 19 de septiembre pensaba pernoctar en una vivienda del barrio de Pedralbes, refiriéndose a una de las sedes que el CNI posee en Barcelona desde hace años y que muy poca gente conoce.

No era la primera vez que hacía referencia a sus relaciones profesionales con La Casa, como se conoce al cuartel general de los servicios secretos españoles en la carretera de A Coruña. Los propios policías de Asuntos Internos, que lo interrogaron tras su detención, se quedaron boquiabiertos de los datos internos y claves que Nicolás guardaba sobre el CNI. También de la gran cantidad de nombres de directivos y agentes que conocía de los servicios de información, hasta el punto que se sintieron obligados a comunicarlo a sus enlaces en La Casa.

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