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Luis Iglesias, la mejor agenda de un español educado en Winchester

Luis Iglesias irrumpió a lo grande en el mercado español, cuando protagonizó la compra de la red de oficinas del Banco Santander por la friolera de 2.000 millones

Foto: Dos hombres caminan junto a una oficina del banco Santander en Londres. (EFE)
Dos hombres caminan junto a una oficina del banco Santander en Londres. (EFE)

Aunque resulta anónimo para una mayoría, forma parte de la nueva hornada de inversores estrella del mercado español. Luis Iglesias irrumpió a lo grande, como todo ejecutivo ambicioso aspira, a finales de 2007, cuando protagonizó la compra de la red de oficinas del Banco Santander por la friolera de 2.000 millones de euros. Entonces era todavía un treintañero desconocido para los viejos inmobiliarios de la capital, pero con una intensa carrera londinense a sus espaldas en banca de inversión bajo la enseña de Morgan Stanley.

Durante su etapa como ejecutivo, Iglesias se inició en el mundo de los fondos de inversión y el sector inmobiliario, aunque con un ángulo financiero y siempre de la mano de grandes inversores institucionales. Durante esa etapa en Londres, el fundador de la gestora Drago Capital trabó amistad con parte de la comunidad de expatriados españoles, entre los que se encontraba Oleguer Pujol, que también pasó por el corazón de la City para probar fortuna como banquero de negocios en las filas de Morgan Stanley y JP Morgan.

Antes de abrirse paso en el sector financiero, Luis Iglesias comenzó a sembrar su futuro profesional como alumno en las exclusivas aulas de Winchester, el colegio privado ubicado en el condado de Hampshire donde se forman las élites del Reino Unido. El entonces joven español tejió allí importantes amistades que le abrirían luego el camino en su camino como gestor de grandes operaciones, como la que dio lugar a la compra de las oficinas del Banco Santander, convertida ahora en centro de las investigaciones de la Policía y la Fiscalía.

Gracias al nivel de contactos y relaciones, Drago Capital ha conseguido tener acceso a inversores para realizar operaciones en el deprimido mercado inmobiliario español cuando muy pocos podían hacerlo. Como muchos aspiran, Iglesias creó su propia firma para trabajar por cuenta propia y en esa aventura se enroló junto a Oleguer Pujol, un par de años más joven, sobre quien formalmente recaían las labores internas, mientras que la otra mitad se encargaba de generar y financiar las oportunidades de inversión.

El exministro Eduardo Zaplana. (Foto: E. Villarino)
El exministro Eduardo Zaplana. (Foto: E. Villarino)

Hasta que este escándalo irrumpió en sus vidas, Luis Iglesias disfrutaba de un feliz anonimato, sin que nada de lo ocurrido posteriormente trascendiera a sus exclusivas citas sociales, bien sea en alguna cita ecuestre o en alguna estación de esquí de los Alpes o Colorado. Recientemente, otros episodios no profesionales han hecho que su figura trascendiera por su matrimonio en segundas nupcias con María Zaplana, hija del exministro Eduardo Zaplana.

A pesar de todo, el celo y la discreción rodean su día a día. Sólo las investigaciones sobre la familia Pujol provocaron, ante el clima de sospecha sobre la responsabilidad de Drago Capital, provocaron que hace un par de años Luis Iglesias rompiera con su socio y amigo, de forma que la gestora quedara al margen de las posibles cuestiones legales que afecten al clan familiar de Oleguer. Mientras tanto, las investigaciones siguen girando en torno a la época en común para dar con la pista del dinero oculto de los Pujol.

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