EL GRUPO CANTOBLANCO ABANDONÓ LA CAFETERÍA

Primer debate de la región con máquinas de vending ante la 'espantada' de Arturo

El Grupo Cantoblanco decidió unilateralmente rescindir el contrato de cafetería en agosto. Aún no hay ninguna empresa está interesada en reabrirla

Foto: Aguirre y González, en la cafetería de la Asamblea (EFE)
Aguirre y González, en la cafetería de la Asamblea (EFE)

Los diputados de la Asamblea de Madrid se tendrán que conformar con sacar un café o un bocadillo de las máquinas expendedoras de vending que los servicios de la Cámara regional colocarán in extremis antes del jueves. Tras la rescisión unilateral este verano del Grupo Arturo Cantoblanco, cuyo máximo mandatario es Arturo Fernández, los intentos de reabrir la cafetería provisionalmente con un contrato menor no han sido fructíferos.

El nuevo período de sesiones comienza este año con el plato fuerte del año: el debate del estado de la región que se celebra jueves y viernes, el último antes de las elecciones autonómicas a las que el presidente Ignacio González tiene intención de presentarse. La crisis de la cafetería estalló a finales de julio, cuando Arturo Fernández informó a la Cámara autonómica a través de un burofax de que el 7 de agosto sería el último día que la mantendría abierta.

El Grupo Cantoblanco solicitó hace unos meses ampliar por un año la concesión, que vencía precisamente ese día, y la Asamblea aceptó la propuesta, ya que los pliegos recogían la opción de dicha prórroga. Sin embargo, la decisión de abandonar el Parlamento autonómico este verano, al vencer la primera concesión, ha pillado a los servicios de la Cámara con el pie cambiado.

Cuatro días después de dejar el restaurante, la Mesa de la Asamblea se reunió para tratar casi en exclusiva este asunto. La solución a la que llegaron es buscar una empresa que se encargue de abrir provisionalmente el servicio hasta que se redacte el nuevo contrato. Según ha podido saber El Confidencial, se ofreció a seis empresas, dos de las cuales se presentaron, pero tuvieron que desecharlas por no cumplir los requisitos mínimos.

El presidente de CEIM, Arturo Fernández. (EFE)
El presidente de CEIM, Arturo Fernández. (EFE)

Ante la inminente llegada de sus señorías al Parlamento madrileño, la única alternativa posible es instalar máquinas de venta automática que provean de bebidas y comida a los diputados y a los trabajadores de la Asamblea que habitualmente comen en la Cámara autonómica. La previsión que manejan es que la cafetería permanecerá cerrada hasta noviembre o diciembre, ya que hay que confeccionar los pliegos de un nuevo concurso público, que estará listo en unas semanas.

El futuro de los trabajadores, en el aire

A principios de julio, fueron los 16 empleados que trabajaban a cuenta de Cantoblanco en la cafetería de la Asamblea los que dirigieron un escrito a la Secretaria General del Parlamento regional en el que daban cuenta de que el grupo de restauración del presidente de CEIM no les había abonado la nómina correspondiente al mes de junio. Tampoco han cobrado las de julio, y convocaron huelgas temporales para reclamar su dinero. De momento, los empleados tampoco saben qué va a ser de su futuro. En la misiva, los empleados de Fernández dejaban claro que en su opinión el contrato de Grupo Arturo Cantoblanco con la institución parlamentaria no se "debería renovar en la actual situación de la compañía".

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