Ninguna empresa se quiere quedar con la cafetería de la Asamblea de Madrid
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EL GRUPO CANTOBLANCO LA ABANDONÓ EN AGOSTO

Ninguna empresa se quiere quedar con la cafetería de la Asamblea de Madrid

El Grupo Cantoblanco dejó de prestar el servicio el 7 de agosto, aunque tenía concedida una prórroga de un año. Esta semana se inicia el período de sesiones.

Foto: El presidente de la Comunidad, Ignacio González, y la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, en la cafetería. (EFE)
El presidente de la Comunidad, Ignacio González, y la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, en la cafetería. (EFE)

La Mesa de la Asamblea de Madrid se reunió de urgencia el 11 de agosto para resolver la crisis de su cafetería después de que el Grupo Cantoblanco, la empresa dirigida por Arturo Fernández encargada de su gestión hasta el verano de 2015, la abandonara a su suerte el día 7 del mismo mes. Esta semana, la Cámara regional inaugura el período de sesiones con el debate del estado de la región, uno de los plenos más importantes del curso. Pero ni los diputados ni el personal de la Asamblea podrán comer ni cenar en el restaurante, salvo que se produzca un milagro.

Según han confirmado a El Confidencial fuentes internas de la Cámara regional, la Mesa acordó en la reunión que mantuvieron in extremis impulsar un “contrato menor” para cubrir el servicio de cafetería en el mes de septiembre, como medida provisional hasta que se licite el nuevo contrato. Se trataría de un convenio cuyo importe no exceda los 18.000 euros, para cubrir el servicio de cafetería en el mes de septiembre, mientras se resuelve la situación generada por la marcha del que hasta ahora era el gestor de este servicio. Sin embargo, todavía no hay ninguna empresa de restauración interesada en cubrir el hueco que deja el presidente de la CEIM en la Cámara autonómica.

Los servicios de la Cámara estudian también la posibilidad de interponer una demanda al Grupo Cantoblanco por el perjuicio que va a ocasionar su renuncia a la concesión, pero todavía no hay nada cerrado. El problema es que si deciden resolver este asunto en los tribunales, la cafetería deberá estar cerrada hasta que la Justicia ofrezca su veredicto, y su prioridad máxima es que el bar-restaurante pueda abrirse cuanto antes. Pase lo que pase, Arturo Fernández perderá los 8.000 euros que puso como fianza antes de hacerse con el concurso.

placeholder Arturo Fernández (Efe).
Arturo Fernández (Efe).

A principios de julio, fueron los 16 empleados que trabajaban a cuenta de Cantoblanco en la cafetería de la Asamblea los que dirigieron un escrito a la Secretaria General del Parlamento regional en el que daban cuenta de que el grupo de restauración del presidente de CEIM no les había abonado la nómina correspondiente al mes de junio. Tampoco han cobrado las de julio, y convocaron huelgas temporales para reclamar su dinero. De momento, los empleados tampoco saben qué va a ser de su futuro. En la misiva, los empleados de Fernández dejaban claro que en su opinión el contrato de Grupo Arturo Cantoblanco con la institución parlamentaria no se "debería renovar en la actual situación de la compañía".

Perdió la cafetería del Congreso, de Ifema y del Club de Campo

El imperio del grupo de Fernández ha ido menguando a pasos de gigante en los últimos meses. En noviembre perdió el servicio de cafetería del Congreso de los Diputados, uno de los más valiosos que prestaba. Era el responsable de la restauración de la Cámara Baja desde hacía 20 años, pero los diputados se inclinaron por otorgarle el contrato a un nuevo operador. Semanas después, también se vio obligado a salir de Ifema por las deudas que había contraído con la institución. Y hace sólo unas semanas perdió la concesión del Club de Campo de Madrid por el mismo motivo.

placeholder Pleno en la Asamblea de Madrid (Efe).

Ante esta situación, el presidente de la patronal madrileña se ha visto obligado a presentar el concurso de acreedores, un recurso que debería permitirle disponer de los ingresos ordinarios que genere Arturo Cantoblanco para abonar las nóminas de los trabajadores y proveedores. En paralelo, Fernández tiene decidido reestructurar su negocio para prescindir de las líneas menos rentables. Su plan pasa asimismo por reducir su plantilla, que se sitúa en torno a 1.800 trabajadores, que tratarán de impedirlo.

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