CINCO AÑOS DEL CASO GURTEL/BÁRCENAS (II)

'Tío Pepe' y los "mil millones de pesetas” para Luis 'el Cabrón'

La investigación policial contra la trama Gürtel se inicia cuando el exconcejal de Majadahonda José Luis Peñas se presenta en la sede de la UDEF

Foto: El exconcejal de Hacienda de Majadahonda José Luis Peñas. (EFE)
El exconcejal de Hacienda de Majadahonda José Luis Peñas. (EFE)

La investigación policial contra la trama Gürtel se inicia el 6 de noviembre de 2007 cuando el exconcejal de Majadahonda José Luis Peñas se presenta en la sede de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF), perteneciente a la Comisaría de Policía Judicial, ubicada en un viejo edificio del complejo policial de Canillas. El exconcejal de Urbanismo del PP en Majadahonda y hombre de confianza de Francisco Correa en esa población del norte de Madrid entrega una denuncia contra el cerebro de la Gürtel, según él, por una serie de delitos que Correa viene cometiendo desde 2003 a través de un "entramado societario". El 21 del mismo mes regresa a las mismas instalaciones para ampliar su denuncia.

En esa época el jefe de la Policía Judicial era un histórico de la pasma, como él mismo denomina a su Cuerpo, el comisario Juan Antonio González. Con Juan Alberto Belloch como ministro del Interior en la última legislatura de Felipe González había participado en la gran opereta de la entrega de Luis Roldán en Bangkok, manipulados por el espía Francisco Paesa, y durante la etapa de José María Aznar había sido castigado con la Jefatura Superior de Policía en Murcia.

Con la llegada de Zapatero, el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que conocía a González de su etapa al frente de la Fiscalía de Madrid, logró colocarlo en uno de los puestos claves de la Policía, el que se encarga de investigar la corrupción política. El supercomisario González, desde el primer momento, tiene hilo directo con Fernández Bermejo, con Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces ministro del Interior, y con Antonio Camacho, secretario de Estado para la Seguridad.

Peñas entrega a la Policía una denuncia de siete folios y un CD con la grabación sonora de conversaciones que ha mantenido con Francisco Correa y otros integrantes de la Gürtel, entre el 7 de febrero de 2006 y 10 de octubre de 2007. Cuando González y su gente escuchan su contenido advierten pronto que están frente a un gran escándalo de corrupción política que afecta a la mismísima cúpula del Partido Popular. Así se lo hacen saber a Rubalcaba y así le llega el mensaje al juez Baltasar Garzón.

En una de las últimas reuniones grabadas al cerebro de la Gürtel por Peñas, en el hotel Fénix de Madrid, aparece por primera vez mencionado el nombre de Bárcenas, en medio del sonido de fondo de un piano. El contenido de las palabras y el tono de la frase denota que Correa no se lleva bien con el todavía gerente del PP: "A Bárcenas yo le he llevado 1.000 millones de pesetas. Yo, Paco Correa, a Génova y a su casa".

El cerebro de la Gürtel afirma que todo ese dinero procede de obras del Ministerio de Fomento de la época de Álvarez Cascos y que sabe cómo saca Bárcenas el dinero de España y el paraíso fiscal donde lo tiene, aunque aclara que él no piensa "cantar".

Correa, que sigue desenfrenado, dice que en una ocasión le recriminó a Bárcenas que su amigo Sepúlveda, el exesposo de Ana Mato, no le pagaba los 14 millones de pesetas que le había costado el Range Rover que le entregó.

La incontinencia verbal de Correa y el nivel de sus acusaciones sobre Bárcenas hay que contextualizarlas y relativizarlas en función de las relaciones que mantenía en aquella época con Peñas. Correa y el exconcejal mantienen un vínculo muy estrecho hasta el punto de que la hija de Correa llama a Peñas "Tío Pepe". La persona que entregaba las cintas a la Policía, que colocaba la soga en el cuello de Correa, era uno de los asiduos visitantes en el domicilio familiar del jefe de la Gürtel. Comía y cenaba allí muy a menudo.

Una de las personas del círculo de Correa, que también acudía a aquellas reuniones, califica las relaciones entre ambos como de "íntimas". Hasta el punto de que Correa facilitó a Peñas mucho dinero para su proyecto político contrario al sector oficialista del PP de Majadahonda.

Los implicados de la Gürtel ya sabían a finales de diciembre de 2008, antes de que se produjera la gran redada dos meses después, que Peñas les había grabado repetidas veces y que les había traicionado. Se lo confesó a un colaborador de Correa un concejal del partido independiente de Peñas, el también expopular Juan José Moreno, en una reunión mantenida en una cafetería del centro comercial Sexta Avenida, en la carretera de La Coruña de Madrid.

El CD facilitado por Peñas tiene una duración de 17 horas, 53 minutos y 8 segundos. El exconcejal popular declara ante los agentes de la UDEF que, durante todo ese tiempo, ha podido registrar quince conversaciones con una grabadora cuyo contenido ha volcado después en un ordenador, desde donde ha obtenido el disco. La cinta presenta cortes y, previamente ha sido editada por el denunciante, pero posee un gran valor policial y judicial. Tanto es así que se convierte en la primera piedra del mayor caso de corrupción política investigado en España.

Para hacerles más llevadero el trabajo, el exconcejal de Majadahonda entrega a los policías seis folios con la identificación de las personas que aparecen en la grabaciones; 20 folios con un índice de grabaciones, en los que se transcriben el contenido de las quince reuniones y 4 folios con un índice de las empresas de Correa y sus socios.

Las conversaciones que graba Peñas son muy significativas, en especial sus encuentros con Correa o con la colaboradora de éste, Isabel Jordán. Las grabaciones pertenecen a una época en la que Correa ha roto sus relaciones con Bárcenas (ver edición de ayer) y ve cómo sus negocios con el PP y algunos de sus dirigentes pueden diluirse.

Peñas se vació ante los agentes de la UDEF y, más tarde, se aprendió de memoria el camino que lo conducía hasta el despacho del juez Garzón en la Audiencia Nacional. Allí lo visitó, en secreto, los días 28 de mayo y 20 de noviembre de 2008, cuando las pesquisas se llevaban con total confidencialidad. Nadie dudaba de que las cintas de Peñas eran la pieza clave para meter entre rejas a Correa por la compra de políticos de Madrid, según las confesiones de su excolaborador.

En su segunda comparecencia, el magistrado preguntó a Peñas, tras un largo interrogatorio, si actuaba contra Correa por venganza, pero éste había preparado la respuesta de memoria:

-Mire usted, señoría, sinceramente, creo que no. Una vendetta contra Paco Correa habría sido llevarle las cintas y pedirle a cambio tres millones de euros.

Pero mucho antes de sentarse ante el superjuez Garzón, José Luis Peñas sí había pretendido obtener un beneficio personal con aquellas cintas de infarto. Había recorrido las redacciones de varios medios de comunicación de Madrid para ofrecerles las grabaciones de Correa. Incluso se había personado en el despacho del sindicato Manos Limpias para actuar contra lo que él denominaba "trama de corrupción política" de Majadahonda.

"Lo paradójico del caso es que pretendía luchar contra la corrupción política utilizando el apoyo financiero de Correa, cuya fama no era la de una persona limpia, y a quien luego denuncia por la compra a políticos", recuerda un excompañero de Peñas en el Ayuntamiento de Majadahonda.

Peñas, incluso, llegó a reconocer a un amigo la importancia que tenían para él aquellas grabaciones:

-Paco (Correa) es mi plan de pensiones.

El exconcejal de Urbanismo de Majadahonda recibió de Correa durante dos años seis mil euros mensuales, en un sobre y en metálico, para la financiación de un partido independiente, promovido en 2005 por él y la esposa de Correa, María del Carmen Rodríguez. Ambos habían sido expulsados del Ayuntamiento, tras enfrentarse a Narciso de Foxá, el representante en Majadahonda del hombre fuerte del PP de Madrid, Ricardo Romero de Tejada. La esposa de Correa, que era la jefa de Gabinete del alcalde Guillermo Ortega, se alineó con éste en las luchas intestinas de los populares.

Las grabaciones de Peñas servían para que los agentes de la UDEF pudieran orientar sus investigaciones hacia el tesorero del PP. A ello había que añadir varias anotaciones entre la documentación intervenida en las oficinas de Correa y en el pendrive de seguridad de ocho gigas que José Luis Izquierdo, el contable de la trama societaria, apretaba en sus manos cuando fue detenido por la Policía. En aquel diminuto dispositivo de memoria electrónica, al que se accedía tecleando la clave "Bruja", los agentes encontraron entregas de dinero junto a las iniciales "LB". Para la UDEF, las iniciales de Luis Bárcenas.

El juez Ruz, en el auto de prisión contra el extesorero del PP, le atribuye a éste también un delito de cohecho en función de otros datos que aparecen en la causa. Lo relaciona con un personaje a quien los miembros de la Gürtel llaman"Luis el Cabrón". Como ya hiciera Garzón, Ruz está convencido de que se trataba de Bárcenas, que había sido previamente identificado por Isabel Jordán y Peñas.

Pero existen indicios que conducen a otra persona que también se llama Luis. E, incluso, en el sumario aparecen una serie de datos inconexos que relacionan a "Luis el Cabrón" con otro personaje del mundo de los negocios. El propio Bárcenas dio pistas sobre su nombre.

A día de hoy, aún se busca a ese otro Luis el Cabrón. 

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