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La crisis del PP se lleva por delante su cambio de sede y la gran operación de oficinas del año
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La crisis del PP se lleva por delante su cambio de sede y la gran operación de oficinas del año

La operación era una apuesta personal de Casado y Egea, llamada a convertirse en hito de su mandato y marca de identidad frente a la imagen de comisiones ilegales del pasado

Foto: Sede del Partido Popular en la madrileña calle Génova. (EFE)
Sede del Partido Popular en la madrileña calle Génova. (EFE)
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Estaba llamada a ser la operación de oficinas más importante del año, pero ha terminado enterrada bajo la guerra política del Partido Popular. El plan diseñado por el todavía líder de la formación conservadora, Pablo Casado, para trasladar su cuartel general a una nueva sede se ha convertido en otra de las víctimas del aquelarre vivido por el PP durante la última semana, según han confirmado fuentes del partido.

Una mudanza que quedó herida de muerte el pasado martes, cuando el secretario general, Teodoro García-Egea, presentó su dimisión, y sentenciada apenas 24 horas después, cuando Casado pactó con Alberto Núñez Feijóo soltar las riendas de la formación. En medio, el miércoles por la mañana, empezó a circular ya por los mentideros del sector inmobiliario capitalino que la operación se había parado y que el inminente acuerdo para mudarse al número 39 del Paseo de la Castellana, actual sede de Abertis, se había esfumado.

Foto: Periodistas y reporteros gráficos, en la sede del Partido Popular en la calle Génova. (EFE)

Un desenlace, por otra parte, lógico, ya que se trata de una operación muy identificada con el tándem Casado-Egea, hasta el punto de que fue una de las jugadas diseñadas por el palentino para reforzar su liderazgo, romper con el pasado, especialmente con los casos de corrupción que han salpicado al partido en los últimos años, y sanear las cuentas de la formación, seriamente mermadas por la pérdida de votos y, por ende, de cargos electos.

Casado encargó a Egea supervisar personalmente este proceso, consciente de que estaba llamado a ser uno de los hitos de su etapa como líder popular y consciente también de que no podía haber ni una mácula de sospecha sobre posibles comisiones, amiguismos o tratos de favor. El proceso debía ser inmaculado y, para conseguirlo, se evitó nombrar un asesor a dedo y se organizó un proceso entre todas las grandes consultoras, del que resultó vencedora Colliers.

Casado encargó a Egea supervisar personalmente el proceso, consciente de que iba a ser uno de los hitos de su etapa como líder

El pasado octubre, esta firma se puso a trabajar en la búsqueda de sede bajo la premisa de salvaguardar el patrimonio, y esto pasaba por completar la mudanza garantizando un edificio en propiedad, ya fuera Génova o la nueva oficina. Quién le iba a decir a Casado que, el mismo 16 de febrero en el que se cumplía un año del anuncio de cambio de sede, todo iba a saltar por los aires, y que iba a hacerlo por un nuevo escándalo de comisiones.

Fue precisamente ese día cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, responsabilizó al líder del PP de una presunta trama de espionaje contra su familia por los pagos que recibió su hermano de Priviet, empresa de un amigo de los Díaz Ayuso, tras conseguir un millonario contrato con la Comunidad de Madrid en la primera ola de la pandemia.

placeholder Teodoro García Egea y Pablo Casado.
Teodoro García Egea y Pablo Casado.

Cuando se desató el escándalo, el PP estaba negociado con Allianz alquilar el edificio de Castellana 39 y, en paralelo, se había hablado con diversos interesados, incluida alguna hotelera, para desembarcar en Génova, según afirman fuentes inmobiliarias. Pero todos estos planes han quedado ahora en nada y corresponderá ya a Feijóo decidir qué hacer con el número 13 de la calle Génova.

Las fuentes políticas consultadas dan por hecho que Feijóo terminará con el discurso del cambio de sede como símbolo de ruptura con el pasado y, por el contrario, apostará por utilizar este edificio como imagen de reconciliación de los populares con su propia historia. No obstante, de cara al futuro, todo es un interrogante, ya que detrás de esta mudanza también había potentes razones económicas.

Edificio con historia

Construido en 1974 y reformado por el PP en 2013, el número 13 de la calle Génova es un edificio de oficinas con 10.243 metros cuadrados de superficie, que se reparten en nueve plantas sobre rasante, que suman 6.811 metros cuadrados, y cuatro de garaje, con otros 3.432 metros cuadrados.

Foto: Sede del partido popular en la noche electoral del pasado 4M

El PP lo adquirió en el año 2006 con una hipoteca de 37 millones que todavía está pagando y cuya devolución se hizo más complicada tras las elecciones de abril de 2019, cuando cayó de 137 a 66 escaños, lo que se tradujo en pasar de recibir 19 millones al año a 9,4 millones. Siete meses después, Casado logró cuadrar las cuentas con la repetición de los comicios y la subida a 89 diputados, lo que garantizó al partido unos ingresos de 13 millones.

Ubicado a pocos metros de la Plaza de Colón, por el alquiler del inmueble se estima que el PP podría conseguir un cheque de unos 2,5 millones de euros anuales, además de otros 200 euros al mes por cada una de las casi 100 plazas de garaje que tiene. Si optara por la venta, sería factible alcanzar los 50 millones de euros para oficinas, e incluso superior si se activara el cambio de uso a residencial.

Estaba llamada a ser la operación de oficinas más importante del año, pero ha terminado enterrada bajo la guerra política del Partido Popular. El plan diseñado por el todavía líder de la formación conservadora, Pablo Casado, para trasladar su cuartel general a una nueva sede se ha convertido en otra de las víctimas del aquelarre vivido por el PP durante la última semana, según han confirmado fuentes del partido.

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