Gil Marín rescata el Atleti con 400 M de su fortuna y promete a la banca no fichar 'cracks'
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POR LA ELEVADa DEUDA DEL CLUB

Gil Marín rescata el Atleti con 400 M de su fortuna y promete a la banca no fichar 'cracks'

El consejero delegado del club rojiblanca aporta garantías personales millonarias para conseguir financiación con la que renovar una deuda bruta de 800 millones

placeholder Foto: El consejero delegado del Atlético de Madrid, Gil Marín. (EFE)
El consejero delegado del Atlético de Madrid, Gil Marín. (EFE)

El Club Atlético de Madrid Sociedad Anónima Deportiva fue uno de los últimos en desertar del faraónico proyecto de Florentino Pérez para lanzar la Superliga. Una iniciativa a la que hace un mes se opuso y a la que, por el contrario, se había sumado el viernes previo al anuncio oficial tras recibir una llamada del presidente del Real Madrid. Un cambio de opinión que se explica, según distintas fuentes, por las garantías personales que Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado y primer accionista, ha puesto para refinanciar la abultada deuda de la entidad rojiblanca.

Según datos oficiales, Gil Marín y una sociedad vinculada a él han avalado con 400 millones de euros deudas del Atlético de Madrid con terceros, especialmente con el magnate Carlos Slim, financiador del préstamo con que se construyó el Wanda Metropolitano, y con varios clubes a los que el Atleti fichó jugadores. El primer ejecutivo del actual líder de la Liga siempre ha puesto su patrimonio personal para financiar el crecimiento de la sociedad anónima deportiva rojiblanca, pero en los últimos años ha duplicado su exposición por la abultada deuda que ha asumido la compañía.

El Atleti cerró la pasada temporada 2019-2020 con un pasivo bruto de 870 millones de euros, con un incremento de 150 millones respecto al ejercicio precedente. Este aumento de la deuda se debió al esfuerzo hecho por el club para reforzar la plantilla dirigida por Simeone. Una vez descontadas las partidas a cobrar, la deuda neta ascendió a 591 millones, 70 millones más que el año anterior. Como el resultado de explotación o ebitda bajó hasta los 47 millones, la proporción entre lo que debe y el beneficio bruto se disparó hasta las 12 veces, una ratio que en el argot financiero califica la situación de la entidad como de alto riesgo o bono basura.

Para corregir esta coyuntura, Gil Marín ha pedido a los acreedores refinanciar la deuda a largo plazo, para lo que se ha comprometido a añadir todos los avales necesarios personales. El Atleti ha pedido a los bancos y a varios fondos de inversión alargar los plazos de devolución y los importes de los préstamos, en línea con la anterior renovación, firmada en la campaña 2017-2018. El tipo de interés de sus créditos bancarios es del 4,23%, por encima del 3,76% del ejercicio previo, empeoramiento provocado por el deterioro de la solvencia, por lo que los prestamistas le cobran un precio mayor.

placeholder El entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone. (Reuters)
El entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone. (Reuters)

Para lograr el visto bueno de los acreedores, Gil Marín ha prometido "reducir al mínimo la inversión en jugadores [fichajes], principal causa del incremento de la deuda", para reforzar el primer equipo, cuyos salarios ascienden a 319 millones de euros, incluidas las amortizaciones, 27 millones más que el año anterior. Este incremento del coste de la plantilla se explica por el pago de las incorporaciones de Joao Félix, Lemar y Marcos Llorente.

"Resulta relevante destacar el compromiso del principal accionista de la entidad y miembro del consejo de administración de prestar garantías para la financiación del club, así como de apoyar financieramente al mismo para cubrir las deficiencias de tesorería que pudieran producirse en futuras temporadas", indica el club en su memoria anual para justificar que la estabilidad de la institución no peligra pese a tener un fondo de maniobra negativo de 226 millones (140,7 millones en la temporada precedente). Es decir, la diferencia entre sus deudas a corto plazo y sus activos corrientes.

Hasta la temporada 2018-2019, las garantías personales para financiar el club se las repartían entre Miguel Ángel Gil, dueño del 46% del capital, y Enrique Cerezo, presidente y propietario del 15%. Pero desde el pasado ejercicio, el consejero delegado ha asumido el riesgo en solitario. Un riesgo que el hijo de Jesús Gil, que tiene un sueldo de 3,5 millones de euros al año, creía tener cubierto y medido con los ingresos futuros de la Superliga, de la que iba a ingresar unos 300 millones al año, el triple que ahora por la Champions League.

El Club Atlético de Madrid Sociedad Anónima Deportiva fue uno de los últimos en desertar del faraónico proyecto de Florentino Pérez para lanzar la Superliga. Una iniciativa a la que hace un mes se opuso y a la que, por el contrario, se había sumado el viernes previo al anuncio oficial tras recibir una llamada del presidente del Real Madrid. Un cambio de opinión que se explica, según distintas fuentes, por las garantías personales que Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado y primer accionista, ha puesto para refinanciar la abultada deuda de la entidad rojiblanca.

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