El último pulso de Menéndez (Liberbank) al Banco de España y el BCE
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FUSIÓN CON UNICAJA

El último pulso de Menéndez (Liberbank) al Banco de España y el BCE

El banquero tiene una relación de amor-odio con los supervisores. Ha tenido choques sonados con el Banco de España, mientras que la CNMV ayudó a superar su crisis de 2017

placeholder Foto: El consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez. (EFE)
El consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez. (EFE)

Se repite la historia. Año y medio después, los mismos jugadores se encuentran de nuevo frente a frente para decidir si desbloquean la fusión Unicaja-Liberbank, creando el quinto banco español; o si, por el contrario, vuelven a refugiarse en solitario en sus cuarteles de invierno. Como ocurrió en la primavera de 2019, la gobernanza está en el epicentro de las discusiones. Y, como pasó entonces, en los despachos de los supervisores –Banco de España y Banco Central Europeo (BCE)– sobrevuela un nombre: Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank.

El puesto del primer ejecutivo de la entidad asturiana se ha convertido en el gran obstáculo para desbloquear la fusión, según fuentes próximas a las negociaciones consultadas por este medio. Las dos entidades están de acuerdo en la ecuación de canje –59,5% para Unicaja y 40,5% para Liberbank, con una prima superior a la que paga CaixaBank por Bankia– y en el esquema inicial de gobierno corporativo. Pero el problema reside en que el presidente de los malagueños, Manuel Azuaga, podría salir en dos años, y esta entidad quiere ocupar a partir de entonces el puesto de consejero delegado. Por su parte, Menéndez quiere hacer valer el 40-41% que tendrá su entidad y se niega a perder influencia, aunque sea en diferido.

Liberbank reexpresó cuentas y recibió un 'going concern' en la ampliación de 2017

El BCE y el Banco de España son espectadores incrédulos de esta batalla. Junto a la gobernanza, las otras dos trabas que detuvieron la fusión en 2019 fueron el requisito supervisor de que el nuevo grupo ampliara capital y el hecho de que el principal accionista de Unicaja, la fundación con el mismo nombre, bajara del 30% del capital en el nuevo banco y perdiera ventajas fiscales. En esta ocasión, el BCE ha permitido que se salten estos dos obstáculos y aun así los dos bancos seguían bloqueados, al menos hasta este viernes.

Foto: Rodrigo Buenaventura, futuro presidente de la CNMV. (EFE)

Aunque son las dos entidades las que no se ponen de acuerdo, el papel de Menéndez es el que está más cuestionado por parte del supervisor, al ser la entidad de menor tamaño y la que, por tanto, debiera tener menos poder en el nuevo grupo. De hecho, ya antes de estos acontecimientos, en el Banco de España percibían luces y sombras en la figura del banquero asturiano. Este financiero de 61 años protagonizó en 2011 uno de los mayores portazos al supervisor, al cancelar en el último momento la fusión con CAM, lo que se demostró un acierto.

Desde entonces, Menéndez ha tenido sus tiras y aflojas tanto con la institución que actualmente lidera Pablo Hernández de Cos –con, por ejemplo, una demanda de 61 millones frente al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que ganó la entidad asturiana– como con el BCE. El supervisor europeo ha situado en los últimos años a Liberbank como la entidad peor puntuada, junto a Cajamar, por riesgos y gobernanza. Y ha dado más de un toque de atención a la entidad por su modelo de gobierno corporativo y el papel de su CEO dentro de él.

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Andrea Enria, presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS). (Reuters)

La paradoja es que este viento de frente para Liberbank con el Banco de España y el BCE ha sido de cola con la CNMV. El supervisor que presidía Sebastián Albella en 2017 fue clave en la supervivencia de la entidad asturiana durante ese año de turbulencias, en el que fue objeto de presión por parte de inversores tras la caída de Popular y tuvo que vender activos y ampliar capital.

Varias decisiones del supervisor fueron clave para el banco liderado por Menéndez: la prohibición de las posiciones bajistas, que meses antes no adoptó con Banco Popular; y que se tolerara que el folleto de la ampliación de capital de noviembre pasara por alto una reexpresión de información financiera y el aviso de su auditor de que había una "incertidumbre significativa sobre la capacidad del grupo para continuar con sus operaciones", como publicó este medio.

Reexpresión de información

Estas decisiones con Liberbank son objeto de críticas por parte de exconsejeros y exdirectivos de Banco Popular, que prevén usar estos argumentos en su defensa en la Audiencia Nacional. Así, no ven lógico que la CNMV argumentara que, al contrario que con ellos, en Liberbank la prohibición de cortos se debió a un castigo bursátil con ausencia de información por revelarse al mercado. Todo mientras el propio supervisor revisaba la entidad y la obligaba a cambiar su información. Junto a ello, había una inspección en marcha del BCE que concluyó con necesidades de provisiones de en torno a 500 millones, según fuentes financieras consultadas por este medio.

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Manuel Azuaga (i), presidente de Unicaja, y Manuel Menéndez, CEO de Liberbank. (EC)

En el sector financiero Menéndez es conocido como un hueso duro de roer, un trabajador incansable de sol a sol –a veces ni siquiera para a comer–, disciplinado y corredor de fondo. Este catedrático en Ciencias Económicas no se ha arrugado en batallas pasadas frente al Banco de España, políticos y accionistas del banco. De ahí que el final de la negociación con Unicaja se antoje cuanto menos tenso.

Tras una maratón de años, en los próximos días tiene frente a sí uno de los mayores repechos de su carrera. Si las negociaciones salen como él quiere, Liberbank y Unicaja podrían cerrar su fusión la próxima semana y él ser clave en el nuevo grupo a largo plazo. En caso contrario, las dos entidades se encontrarán de nuevo teniendo que explicar al mercado y a los supervisores el nuevo fiasco, en un entorno más complejo por el covid. Y todo por unas discusiones en las que no queda claro si el interés está en defender a los accionistas o a los propios gestores.

Se repite la historia. Año y medio después, los mismos jugadores se encuentran de nuevo frente a frente para decidir si desbloquean la fusión Unicaja-Liberbank, creando el quinto banco español; o si, por el contrario, vuelven a refugiarse en solitario en sus cuarteles de invierno. Como ocurrió en la primavera de 2019, la gobernanza está en el epicentro de las discusiones. Y, como pasó entonces, en los despachos de los supervisores –Banco de España y Banco Central Europeo (BCE)– sobrevuela un nombre: Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank.

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