Todo lo que Blas Herrero guarda sobre Prisa en la caja fuerte de su casa (literalmente)
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COMIDAS Y REUNIONES DEL EMPRESARIO ASTURIANO

Todo lo que Blas Herrero guarda sobre Prisa en la caja fuerte de su casa (literalmente)

Los Polanco están preocupados por un eventual despiece del grupo y, de producirse, quieren que se haga de la forma más ordenada posible y de tal modo que no caiga en cualquier mano

Foto: Blas Herrero. (I.C.)
Blas Herrero. (I.C.)

El terremoto provocado por Blas Herrero en Prisa, al afirmar en un comunicado oficial que quería comprar 'El País' y Cadena SER, sigue provocando estupor en el consejo de administración del grupo de medios de comunicación. Aunque el órgano de gobierno del que ha sido el mayor periódico y la más importante emisora de radio de España despachó la oferta no vinculante del empresario asturiano en menos de 24 horas, el dueño de Kiss FM sigue empeñado en continuar para quedarse con estas dos enseñas del periodismo español.

Herrero ha desayunado, comido y cenado con todo el que ha querido escucharle. Se ha dejado ver por los restaurantes y despachos de Madrid, henchido de haberse colocado en el centro de todas las miradas. Y todo ante la incredulidad del mundillo financiero, que conoce bien a Blas, al que se le tiene por un hombre con una capacidad asombrosa para hacer mucho dinero poniendo poco más de un euro.

Foto: EC.

Una de esas comidas fue con Manuel Polanco, vicepresidente de Prisa y heredero de la familia fundadora. Polanco, tras la salida de Cebrián, ocupó provisionalmente la silla presidencial hasta el desembarco de Javier Monzón. El empresario asturiano eligió su encuentro con el bastión de lo que le queda a la estirpe —algo menos de un 8%— que creó el 'holding' de comunicación, con el afán de tocar la sensibilidad del apellido. Los Polanco están preocupados por un eventual despiece del grupo y, de producirse, quieren que se haga de la forma más ordenada posible y de tal modo que no caiga en cualquier mano.

Por su parte, Polanco se sentó con Herrero para conocer qué le movía, a sus 71 años, a intentar comprar 'El País' y la SER, cuáles eran sus intereses reales y con quiénes hacía la oferta, dado por sabido que el ovetense no iba a poner más dinero del necesario. Blas tiró de vena misteriosa y le indicó que no podía desvelarle sus compañeros de aventura, pero que haberlos, los había. El consejo de administración le preguntó lo mismo cuando recibió la carta formal en la mañana del jueves 19 de noviembre, en la que aseguraba que contaba con una serie de inversores para tal órdago mediático.

"Tengo cartas de compromiso de varios inversores. Las guardo en la caja fuerte de mi casa y los nombres los sé yo, mi mujer Rosa y mi hijo Blas"

"Tengo cartas de compromiso de varios inversores. Las tengo guardadas en la caja fuerte de mi casa y los nombres solo los sé yo, mi mujer Rosa y mi hijo Blas", ha reiterado Herrero a todos con los que se ha visto en los últimos días, los cuales, intrigados, querían saber si el envite iba en serio o sería otro similar a Duro Felguera. Porque Blas padre lleva cerca de tres años anunciando que va a salvar a la compañía de ingeniería, asturiana como él, por una cuestión patriótica. Pero, tras numerosos acercamientos, idas y venidas, cartas al consejo de administración, Herrero no ha comprado ni una acción de esta empresa con sede en Gijón, que está en quiebra técnica y sin crédito bancario, a la espera de que la rescate el Estado con una inyección de 100 millones de euros.

En este juego de tahúres, Blas se ha ofrecido al Gobierno para salvar a Duro Felguera, poniendo 8 millones encima de la mesa. Pero siempre y cuando Moncloa le conceda, no 100, como pide el consejero delegado de la compañía, José María Orihuela, en guerra atómica con el asturiano, sino 200 millones en avales y otras ayudas. Cuatro meses después de la petición oficial de rescate, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) aún se está pensando a quién darle el dinero, mientras a la empresa, en la que entraron varios inversores de postín de la 'city' madrileña, apenas les queda caja para pagar las nóminas de diciembre y las carísimas minutas de su legión de asesores y abogados.

Una de las comidas que ha mantenido Herrero en los últimos días fue con los sindicatos de Duro Felguera, que no saben si cobrarán a fin de año, en compañía de José Luis Corcuera, el exministro socialista, íntimo amigo suyo, como otros tantos que defendieron los colores del Partido Popular, entre los que destacan Francisco Álvarez Cascos, Rodrigo Rato y María Dolores de Cospedal. Un aspecto, el político, tan esencial como el financiero porque tomar el control de Prisa, un altavoz mediático vital en estos tiempos de propaganda política diaria, es cualquier cosa menos hacerse con una fábrica de tornillos.

Foto: Blas Herrero. (I. C.)

Sin embargo, Blas sí ha comprado acciones de Prisa. Precisamente, según fuentes financieras, poco antes de dar a conocer su oferta no vinculante y con fecha de caducidad de apenas un mes. Algo que ha generado asombro en el consejo de administración del grupo de medios e inquietud en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que lo vigila todo y ya le pidió explicaciones formales por sus intenciones.

Su hijo Blas, que es el que le gestiona la caja fuerte, y su mujer Rosa le quieren quitar de la cabeza la idea tanto de comprar Prisa como Duro Felguera. Porque creen que, pasados los 70, ya no toca jugarse lo que ha ganado durante tantos años. Pero el páter continúa con su ajetreada agenda, contando a todo el que le quiere oír que va en serio en ambas partidas, con el asesoramiento inestimable de su amigo Donato González (Société Générale), su banquero de confianza y experto en cuadrar círculos, quien asegura que tampoco sabe nada del contenido de las cartas de la caja fuerte.

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