AL NO PODER CUMPLIR SUS OBLIGACIONES

BBVA y Santander defienden al líder español de explosivos en pleno veto de Iglesias

Maxam sufre el bloqueo del Gobierno a la venta de material militar a Arabía Saudí por 200 millones, lo que lo ha llevado a incumplir sus obligaciones con sus acreedores

Foto: Camiones de Maxam, en una obra. (EFE)
Camiones de Maxam, en una obra. (EFE)
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Los intereses de las empresas, de la banca y del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias vuelven a chocar de frente. Maxam, el primer fabricante español de explosivos y compañía declarada de interés estratégico nacional, ha tenido que pedir ayuda a BBVA y Santander, sus dos principales acreedores, ante el bloqueo continuado por parte del Ejecutivo de contratos por más de 200 millones de euros de material militar a Arabia Saudí.

Una decisión que el Gobierno de Sánchez adoptó en 2018 a instancias de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y que el dirigente de Podemos, ahora vicepresidente segundo, exigió públicamente y de la que ha hecho bandera política. Iglesias ha usado las relaciones comerciales en el sector de Defensa entre Madrid y Riad para cargar contra la Casa Real.

Según aseguran fuentes financieras, Maxam, propiedad del fondo estadounidense Rhône Capital, en un 45% desde 2018, y de varios empresarios de primera fila españoles, como Rafael del Pino (Ferrovial), Santiago Bergareche (Vocento) o Santiago Eguidazu (Alantra), ha pedido a sus bancos que lo eximan de cumplir la cláusula por la que el grupo no puede tener una ratio de deuda sobre ebitda o beneficio operativo superior a una determinada cifra. En este caso, 3,5 veces.

Pero el ebitda de Maxam se ha visto afectado de forma significativa por la no autorización del Gobierno de España de vender explosivos a varios países del golfo Pérsico por unos 200 millones de euros, lo que ha supuesto un impacto de entre 40 y 50 millones en su beneficio operativo. Al caer el ebitda y mantenerse la deuda, por encima de los 600 millones, la compañía no puede cumplir con la ratio, motivo por el cual los bancos acreedores podrían forzar la ejecución de las garantías. Es decir, quedarse con las acciones.

Maxam ya tuvo que pedir esta dispensa en 2019, cuando BBVA, Santander, Bankia y CaixaBank le permitieron elevar la relación de deuda sobre ebitda desde las 3,25 hasta las 3,50 veces antes de refinanciar hasta 2024 la deuda total. Pero el bloqueo del Gobierno de Pedro Sánchez y el impacto del covid-19 en su negocio —se han prohibido las prácticas de tiro en muchos países durante la pandemia— han llevado a la compañía a solicitar un nuevo ‘waiver’ o dispensa respecto de esa obligación contractual.

Cambios en el consejo y en la cúpula

Precisamente ahora, el Gobierno tiene que autorizar la compra de un 26% del capital adicional de Maxam por parte de Rhône Capital, participación que está en manos del presidente, José Fernando Sánchez-Junco. El fondo estadounidense, gestionado en España por José Manuel Vargas, presidente de Aeropuertos Españoles de Navegación Aérea (Aena) durante la etapa de Mariano Rajoy, espera que Pedro Sánchez le permita tomar este paquete, que le daría la mayoría del capital y el control del consejo de administración.

La semana pasada, Maxam celebró una junta general de accionistas —la segunda en apenas dos meses— en la que se aprobó la renuncia como consejero de Javier Targuetta, presidente de Atlantic Cooper, la filial española del gigante estadounidense de la minería Freeport-McMoRan. A finales del pasado año, también dejó el órgano de gobierno Santiago Eguidazu, uno de los miembros del consejo más cercanos a Sánchez Junco, al no poder estar vinculado a una empresa dedicada al armamento.

El grupo, fundado en 1872 por el químico Alfred Nobel, aprobó el pasado mes de febrero un ERE para unas 100 personas en España

Además del consejo, Maxam ha renovado también a parte de su cúpula directiva. Mientras Miguel Camino ha sido ascendido a número dos, en los últimos meses han salido Ramón Paramio, que era el consejero delegado de la filial Terra Solutions, y Javier de Benito, que era el director general del área Outdoors y que llevaba 16 años en la empresa.

El grupo, fundado en 1872 por el químico Alfred Nobel y denominado Unión Española de Explosivos (UEE) hasta el año 2006, aprobó en febrero un expediente de regulación de empleo (ERE) para unas 100 personas en España. Desde la entrada de Rhône Capital, Maxam, que centra su actividad en la fabricación de explosivos, ha ido reduciendo costes con la salida pactada de otro centenar de personas.

El 'holding' fue valorado en 1.500 millones de euros cuando se produjo la compra por parte del fondo estadounidense, pero fuentes financieras indican que esta tasación se ha visto afectada por el bloqueo del Gobierno y la caída del beneficio operativo.

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