Obligadas a tomar decisiones a ciegas

El descontrol en el Gobierno para parar la economía provoca el caos en las empresas

Grandes firmas industriales ponen el grito en el cielo por la incertidumbre generada en sus empresas. A pocas horas de entrar en vigor la parada reforzada de la actividad, no sabían si les afectaba

Foto: La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
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Gruesas y duras palabras de la industria contra la gestión del Gobierno para hibernar la actividad económica durante los próximos 15 días, con el objetivo de frenar la emergencia sanitaria desatada por el coronavirus. A pocas horas de que entrara en vigor un real decreto-ley de suspensión de toda la actividad no esencial, empresas que ya arrastran una situación difícil no sabían si dicho parón afectaba a sus negocios.

Algunas, por precaución y para evitar futuras sanciones o problemas, han preferido suspender el turno de producción que entraba en vigor en la noche de este domingo, ya día 30 de marzo. Su indignación es máxima, porque en la tarde del domingo no sabían con claridad si podrían trabajar. Según denuncian, tener que parar sus plantas productivas tiene gran repercusión, ya que ello conlleva tener que incumplir con las entradas de sus clientes en el extranjero, lo que amenaza su actividad a medio plazo.

Y esta incertidumbre no pasa desapercibida para la competencia en el exterior, que ya se está moviendo. "Hay empresas extranjeras que se ponen en contacto con nuestros clientes para ofrecerles productos que suministramos desde aquí. Aprovechan los mensajes que está lanzando el Gobierno y les dicen que España no puede producir con el objetivo de quedarse con nuestros contratos".

Pedro Sánchez preside la reunión de Consejo de Ministros, junto a Pablo Iglesias y Carmen Calvo. (EFE)
Pedro Sánchez preside la reunión de Consejo de Ministros, junto a Pablo Iglesias y Carmen Calvo. (EFE)

Mientras tanto, el Ejecutivo da síntomas de desbordamiento con la gestión de la crisis del Covid-19. El sábado por la tarde, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció un cierre obligatorio de todas las actividades no esenciales. Sin embargo, no especificó cuáles eran y se encomendó al Consejo de Ministros extraordinario de este domingo. El teléfono de las principales patronales atronaba durante las últimas 24 horas con preguntas a las que no podían dar respuesta. Algunas empresas buscaban alguna certidumbre en los consejeros de autonomías como País Vasco o Andalucía, sin que ninguna pudiera encontrar respuesta.

El domingo, el consejo extraordinario y la comparecencia posterior de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, tampoco especificaron qué sectores debían parar y cuáles eran considerados esenciales, pese a la insistencia de los medios de comunicación. Eso sí, la ministra de Podemos recalcaba que habían tomado la decisión sin aceptar presiones, tampoco quiso detallar cuáles eran estas.

La tarde del domingo posterior al consejo corrieron un sinfín de rumores. Se filtraban borradores del proyecto del real decreto —había varias versiones, con sectores que aparecían como esenciales en unos y en otros no— que el Gobierno no confirmaba. Incluso un listado con las actividades permitidas y las que no, pero nada oficial. Moncloa se limitaba a decir que el real decreto-ley se publicaría en las "próximas horas" en el Boletín Oficial del Estado. Más allá de las nueve de la noche, más de 24 horas después del anuncio de Sánchez, y cuando la mayoría de la industria comienza su turno de noche del lunes a las 22:00, no se sabía quién podía trabajar. La referencia del Consejo de Ministros publicada a media tarde tampoco lo especificaba.

Empresas de producción industrial han suspendido el turno de noche de este lunes. A pocas horas del mismo, no disponían de información oficial

Mientras tanto, las empresas se quejaban de improvisación e incertidumbre. Las fuentes del sector consultadas por este diario comentan que el cierre total de la actividad es algo que venían pidiendo algunas comunidades autónomas desde hace más de una semana, y no entienden que se espere al domingo a última hora de la tarde para clarificar qué actividades son esenciales.

Mientras tanto, los responsables de comunidades autónomas se quejaban públicamente tras la reunión mantenida con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Quienes mayor malestar han mostrado han sido Iñigo Urkullu (lendakari vasco del PNV) y Alberto Núñez Feijóo (presidente de la Xunta de Galicia, del PP), ambas comunidades con fuerte presencia industrial en sus territorios. También Ximo Puig, el mandatario valenciano del PSOE, señalaba que algunas industrias como la cerámica no pueden parar de golpe, necesitan días para ir bajando su actividad y por ello necesitan claridad. Todos lamentaban ya desde este sábado que las medidas no se les hubieran comunicado previamente.

Mensaje público de la consejera de Industria del País Vasco, Arantxa Tapia.
Mensaje público de la consejera de Industria del País Vasco, Arantxa Tapia.

Algo similar sucede con toda la industria metalúrgica o siderúrgica, así como con otras dedicadas al galvanizado y un largo etcétera. Se trata de industria exportadora, y un potencial parón amenaza con fuerza sus ventas en el exterior y por tanto la garantía de empleo para el futuro. Tampoco podía conocer su situación la industria de renovables. Entiende que es parte del sector energético y por tanto esencial, pero las fábricas de material eólico como Vestas o Siemens Gamesa tampoco tenían claro este domingo por la tarde si este lunes podrían producir.

Diversas administraciones pidieron al Gobierno que decretara un parón total de la actividad para frenar los contagios por coronavirus en un momento en que las UCI de los hospitales están ya colapsadas o al borde del colapso. Diversos ministerios, como Economía y otros ramos afectados, rechazaron el parón total en un primer momento, pero el Gobierno acabó por ceder este sábado, presionado sobre todo por los miembros de Podemos del Ejecutivo de coalición.

Para articular la parada de toda la actividad no esencial desde el 30 de marzo y hasta el 9 de abril (ocho días laborales), el Gobierno ha ideado una solución "imaginativa", según las palabras de la ministra portavoz este domingo, consistente es retribuir su sueldo a todos los empleados afectados, que posteriormente tendrán que recuperar el tiempo de trabajo hasta el 31 de diciembre.

La crisis del coronavirus ha provocado ya en España la muerte de más de 6.500 personas y se espera que el confinamiento de la población y las medidas de distanciamiento y cese de la actividad económica provocarán una crisis aún de dimensiones desconocidas.

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