¿Cómo hacer pagos en pleno estado de alarma? Pros y contras de efectivo y tarjetas
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CRISIS DEL CORONAVIRUS

¿Cómo hacer pagos en pleno estado de alarma? Pros y contras de efectivo y tarjetas

Las familias se aferran a las tarjetas para seguir consumiendo en la cuarentena, pero los riesgos a fallos tecnológicos son mayores. Mantener efectivo es clave, pero limpio del virus

Foto: El estado de alarma aviva la guerra entre el efectivo y las tarjetas. (iStock)
El estado de alarma aviva la guerra entre el efectivo y las tarjetas. (iStock)

Los ciudadanos españoles se enfrentan a dos semanas de muchas inquietudes por la crisis del coronavirus. Una de ellas es qué hacer con el dinero para poder seguir realizando los pagos de los bienes de primera necesidad, como alimentos o productos farmacéuticos. Y lo normal es tener dudas. Ante un escenario de restricción de movimientos, consumir a golpe de tarjeta y compra online parece lo más sencillo. Pero ¿qué pasaría si la tecnología fallara o si se prohíben las entregas a domicilio? En este caso el efectivo parece clave, pero ¿es seguro tocar monedas y billetes que han ido pasando de mano en mano?

Hay dos lecturas al respecto. Por un lado, experiencias previas en países nórdicos demuestran que no se puede tener la cartera vacía de billetes y monedas. Suecia tuvo que recular tras un experimento fallido de jubilar al efectivo en 2018, tras una cruda tormenta de nieve que dejó incomunicado a parte del país.

El kit de emergencia para catástrofes naturales que el Ayuntamiento de Mälmo recomienda a sus ciudadanos incluye frascos grandes para acumular agua, comida que pueda mantenerse a temperatura ambiente, un 'camping gas', linternas, velas, ropa caliente, sacos de dormir, un botiquín con los medicamentos básicos, una radio que funcione con batería y... dinero en efectivo. Además, el 'cash' da a la gente una sensación de control de la situación que puede venir muy bien, psicológicamente, en tiempos de estrés.

Foto: El uso del efectivo no para de crecer. (iStock)

Por otro lado, el 'cash' tiene algunos inconvenientes. El principal, el de contagio del virus. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado esta semana priorizar las tarjetas 'contactless' y lavarse de las manos tras manipular efectivo.

En China, los bancos llevan semanas desinfectando el efectivo con tratamientos de calor o ultravioletas para ayudar a frenar la detección del virus. Y el Banco Nacional de Hungría (MNB) anunció este martes que someterá a una "cuarentena" a los billetes que circulan por el país (forinto —la divisa nacional— y euro, sobre todo).

Sin embargo, desde la propia OMS recuerdan que el problema no sería tanto el uso de dinero en efectivo en sí, sino no lavarse las manos después. El coronavirus no traspasa la piel. Se contagia si, tras tocarlo con las manos, estas se llevan a boca, ojos o nariz. Además, también hay que tener en cuenta factores como que al usar la tarjeta de crédito a veces hay que introducir un código PIN, con lo que se toca el terminal de pago con los dedos, o que el móvil es también una fuente de contagios y que hay que desinfectarlo con regularidad.

El segundo inconveniente se materializa cuando uno está sujeto a una restricción de movimientos total, con la obligación de estar confinado y evitar todo contacto con otras personas. En ese caso, el dinero en metálico valdría de poco.

Otro riesgo actual, aplicado al coronavirus, es el operativo. Los bancos han tenido que activar planes de contingencia por el virus, vaciando sus sedes centrales. El teletrabajo cubre las funciones esenciales. Pero el propio Banco Central Europeo (BCE) está preocupado porque esta alarma genere una sobrecarga de usuarios que lleve a algún tipo de disfunción operativa de los bancos o provoque brechas de ciberseguridad.

Punto medio

Los expertos creen que en el punto medio está la virtud. Con un uso prudente de la tarjeta de crédito y manteniendo un colchón de efectivo.

Lo que está claro es que el coronavirus ha reavivado el debate entre estos dos medios de pago. Las tarjetas han ganado peso en los últimos años, impulsados por las entidades financieras. Pero el dinero en metálico se resiste a desaparecer. De hecho, las últimas cifras oficiales reflejan un crecimiento del efectivo de entre el 1,9% —en número de transacciones— y un 4,6% —en valor de las mismas— en 2018, según Aproser (Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad).

Cajero automático. (Reuters)
Cajero automático. (Reuters)

Por su parte, Paloma Real, directora general de Mastercard España, defiende que las tarjetas hacen que "las transacciones diarias sean más rápidas, fáciles y seguras, suponen un mayor control del gasto y aportan una mayor seguridad ante robos".

Así parece haberse consolidado un modelo en el que gran parte de la sociedad puede pasar semanas sin tocar una moneda o billete, principalmente la de mediana edad de grandes ciudades; y otro segmento más reducido que no puede hacer vida sin el efectivo, como las personas de edad avanzada, las de zonas rurales, o los jóvenes sin una nómina.

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