Demanda por usura

La sentencia de las 'revolving' de Wizink tiene en vilo a grandes fondos internacionales

Muzinich, Schroders o Allianz figuran entre las firmas tenedoras del bono de 500 millones emitido por Wizink en 2018, cuya cotización se ha visto penalizada por la incertidumbre

Foto: Una persona camina frente a las oficinas centrales de Wizink, en Madrid. (Reuters)
Una persona camina frente a las oficinas centrales de Wizink, en Madrid. (Reuters)
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Los grandes fondos internacionales aguardan con inquietud la decisión del Tribunal Supremo sobre las tarjetas ‘revolving’. El fallo, que se espera tenga lugar de forma inminente, se antoja fundamental para las perspectivas de Wizink, el banco español especializado en consumo.

La entidad, propiedad del fondo norteamericano Värde Partners, es, sin duda, la que más se juega con la sentencia del alto tribunal, ya que este tipo de tarjetas representa la base de su negocio. Si, según los datos del Banco de España, el sector contaba al cierre de 2019 con un volumen récord de préstamos al consumo a través de tarjetas de 13.620 millones de euros, en el caso de Wizink, el monto de financiación se sitúa en torno a los 3.400 millones.

El alto tribunal se reunió este miércoles para analizar el tema. Tiene que decidir si el tipo de las 'revolving' implica usura, como ya dijo en 2015, o si en aquella ocasión se equivocó de criterio. También se espera que se pronuncie sobre la transparencia de estos productos financieros. Todo apunta a que el resultado se dará a conocer en los próximos días.

Esta incertidumbre se ha dejado notar en la evolución de la deuda ligada a Wizink. El bono que Värde emitió en agosto de 2018 para financiar la adquisición del 49% de Wizink que controlaba Banco Santander —heredado de Popular— registraba este miércoles su séptima sesión consecutiva de descensos y suma 11 jornadas de pérdidas de las últimas 13.

Todo esto ha llevado a cotizar esta emisión, que alcanza un monto en circulación de 500 millones de euros, claramente por debajo del 90% del nominal, lo que implica notables pérdidas latentes para los tenedores de sus bonos. Entre estos, destacan grandes firmas internacionales de inversión como Muzinich, Schroders, Allianz y UBS, según los registros de Bloomberg.

¿Impacto controlado?

Lo cierto es que la amenaza judicial sobre el negocio de WiZink no pilla por sorpresa a los propietarios de su deuda. No en vano, desde que el Supremo anuló en noviembre de 2015 una línea de crédito al 24,6%, al considerarla “usuraria”, las reclamaciones se han ido acumulando contra los intereses que la entidad fundada a partir de Bancopopular-e y las filiales de Citi y Barclays aplica a los créditos de sus tarjetas. Entre 2018 y el primer semestre de 2019, la entidad acumuló más de 2.500 reclamaciones. Aun así, limita el impacto actual por debajo del 1% de su cartera de créditos.

Esta incertidumbre ha generado división de opiniones entre las agencias de 'rating'. Por un lado, un reciente informe de Fitch da por controlada la situación, ya que apuesta por una sentencia favorable del Supremo.

Por su parte, el pasado verano, la agencia de calificación S&P situó la perspectiva del 'rating' que otorga a la deuda ligada a Wizink (emitida a través de un vehículo denominado Mulhacen) y que actualmente se sitúa en B+ —cuatro escalones por debajo del grado de inversión— en negativo, para una posible rebaja, señalando incluso un posible impacto en los dividendos del banco.

Oficinas centrales de Wizink en Madrid. (Reuters)
Oficinas centrales de Wizink en Madrid. (Reuters)

Ante esta situación, algunos de los fondos han optado en el último año por reducir sus carteras de deuda de Wizink. Este ha sido el caso de Schroders, Allianz o, de forma especialmente relevante, BlackRock, que ha rebajado los más de 55 millones de euros que tenía invertidos en estos títulos a inicios de 2019 a poco más de 10 millones, según los registros de Bloomberg.

Otros, en cambio, como BNY Mellon, Danske Bank o el Dryden Leveraged Loan CDO —un producto de la firma británica Prudential— han tomado el rumbo contrario.

Y es que, no en vano, una sentencia del Supremo favorable a los intereses de Wizink podría traducirse en una sustancial recuperación de estos títulos, que, de hecho, ya han experimentado una ostensible mejora desde sus niveles más bajos, registrados el pasado septiembre, cuando llegaron a cotizar en torno al 77% del nominal.

Planes de venta

Desde el entorno de Wizink, han trasladado en diversas ocasiones su confianza en que el alto tribunal acabe modificando su postura de 2015, dado que, defienden, aquella se basó en una ley desactualizada de 1908 y no tuvo en cuenta las peculiaridades del mercado de tarjetas de crédito frente al de consumo.

La resolución del Supremo se antoja fundamental para el futuro de Wizink. Värde, el propietario de la entidad, tiene puesto desde hace tiempo el cartel de ‘se vende’ al grupo. A lo largo de 2019, ya hubo planes para sacarla a cotizar a bolsa o venderla —de hecho, hubo conversaciones con el fondo CVC—, pero todos ellos se frustraron en un escenario de notables incertidumbres sobre el futuro del grupo.

Wizink, que a finales de 2018 firmó un ERE para la salida de unos 168 empleados (en torno al 14% de la plantilla entonces), obtuvo ese ejercicio un beneficio consolidado de 403,66 millones.

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