SEDE SOCIAL POR FISCALIDAD Y SEGURIDAD

De Inditex a BBVA: alerta en las empresas por la crisis de China con el 'oasis' de Hong Kong

La creciente influencia de Pekín y las protestas encienden las luces rojas. Las cotizadas españolas eligen la región autónoma como puerta de entrada a China por fiscalidad y seguridad jurídica

Foto: El International Commerce Centre de Hong Kong. En el nivel 95 tiene su sede el BBVA en China. (Reuters)
El International Commerce Centre de Hong Kong. En el nivel 95 tiene su sede el BBVA en China. (Reuters)
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BBVA, Santander, Famosa, Germain de Capuccini, Inditex, Desigual, Tous, Loewe, Lladró, Porcelanosa, Mango, Telefónica.... Algunas de las principales empresas españolas con intereses en China tienen en Hong Kong su base de operaciones y la sede corporativa de su filial. Desde hace ya tres trimestres, la región administrativa especial viene conviviendo con una oleada de protestas de los movimientos prodemocracia y en favor del mantenimiento de la autonomía ante lo que consideran una creciente ingerencia de la China continental. La zona está técnicamente en recesión económica, su mercado de valores cotiza a la baja y el universo del dinero ha comenzado a expresar preocupación por la incertidumbre que se vive en esa parte del planeta vinculada tradicionalmente a los mercados financieros.

Para muchas compañías, los riesgos y amenazas ya no tienen que ver tanto con el impacto a corto plazo de las protestas en el mercado interior como las consecuencias que puede acarrear la gestión que el Ejecutivo de Xi Jinping haga de este conflicto y la tentación de modificar un régimen económico y legal muy valorado por las corporaciones aquí instaladas como lanzadera hacia Asia o la propia China.

Las empresas temen que una reacción de China a las protestas se traduzca en restricciones para los negocios o menos independencia judicial

Álvaro de Luis es el vicepresidente de la Cámara de Comercio de España en Hong Kong y socio director de Net Craman para Asia. Por el bufete, con sede en la región administrativa especial, pasan muchas de las empresas que quiere instalarse en la zona o que busca labores de representación. Es, por ejemplo, el despacho contratado por la Empresa Municipal de Transportes para tratar de recuperar los fondos desviados a Hong Kong tras haber sufrido lo que se conoce como ‘estafa del CEO’, un fraude que, por ahora, le ha costado cuatro millones de euros. “Hong Kong es la plataforma de conexión entre Occidente y China, fruto de una anomalía histórica: haber estado 150 años como colonia bajo el imperio británico. Fue cabeza de puente para introducir el opio desde la India en China y fue puerta de entrada del comercio británico en un momento en que China estaba devastada por las guerras del opio, la invasión japonesa y la II Guerra Mundial”, explica en declaraciones a El Confidencial. “Hong Kong alcanzó un importante grado de desarrollo bajo el paraguas británico, especialmente en cuanto a las estructuras financieras, legales y económicas. Tiene una administración eficiente, con tecnócratas eficientes. Con el inicio de la retrocesión esto ha permitido a China comerciar con el resto del mundo a través de Hong Kong. China se aprovecha de Hong Kong: el resto del mundo sale y entra de China por allí”, radiografía.

Un manifestante en Hong Kong. (Reuters)
Un manifestante en Hong Kong. (Reuters)

Hay más de 1.400 multinacionales concentradas en los rascacielos hongkoneses y las razones son naturalmente prácticas, además de fiscales y económicas, si se tiene en cuenta que el impuesto de sociedades en China es del 25% frente al 16% de la región especial. Constituir una sociedad en China requiere cuatro meses de espera y trámites. En Hong Kong, el mismo proceso puede hacerse en 48 horas. El contraste es similar a la hora de abrir una cuenta bancaria; en China requiere semanas de papeleo y firma de contratos. La burocracia es todavía más lenta en el interior de país, donde no están acostumbrados a tramitar procesos como en ciudades más vinculadas a los negocios como puedan ser Shanghai o la propia Pekín, detalla el abogado. “En Hong Kong hay muchas facilidades para hacer negocios”, explica Álvaro de Luis. Factores como mayor libertad en las comunicaciones o uso de redes sociales y páginas de Internet contribuyen a dibujar a Hong Kong como un 'oasis' para el mundo de los negocios.

La separación de poderes

La plaza ha sido el lugar elegido por las principales firmas textiles españolas para establecer su vínculo con China. Hong Kong es la sede de Inditex, Cortefiel, Mango, Desigual o El Cortes Inglés. Inicialmente muchas de estas enseñas tenían sus centros de producción en provincias continentales, pero concentraban sus compras desde Hong Kong, donde realizaban los pagos. Es algo muy habitual que proveedores chinos abran a su vez filiales y cuentas en esta zona administrativa para relacionarse con las multinacionales. Las trasferencias bancarias y al extranjero se ejecutan con facilidad, algo que no es tan cómodo en la orilla continental, con muchas más trabas.

Pero a la agilidad en el funcionamiento de los intercambios económicos hay que sumar un elemento que algunas empresas consultadas por El Confidencial consideran clave: la seguridad jurídica. Aunque Hong Kong no es una democracia homologable a las europeas, sí hay una separación de poderes entre el poder ejecutivo y judicial. La Ley Básica (Basic Law, una suerte de Constitución hongkonesa) da cobertura a un modelo en el que el marco de relaciones entre corporaciones está clarificado y las arbitrariedades encuentran muchas más dificultades. “El sistema judicial está mejorando también en China, pero todo es más complicado, con un marco normativo incierto y cambiante. En Hong Kong apuestas sobre seguro”, afirma el vicepresidente de la Cámara de Comercio.

Tienda de Mango en Hong Kong.
Tienda de Mango en Hong Kong.

El Gobierno de Xi Jinping ha mostrado su escasa empatía con el modelo de separación de poderes. De hecho, uno de los detonantes de las protestas que azotan las calles de Hong Kong desde hace seis meses y contribuyen a la actual recesión económica de la región ha sido el proyecto de Ley de Extradición, que permitía que presuntos delincuentes detenidos en suelo hongkonés fuesen juzgados en otras zonas de China. Para un movimiento de defensa de la autonomía que ha visto cómo algunos de sus líderes desaparecían para reaparecer extrañamente en manos de las autoridades del lado continental, esa ley era percibida como un riesgo. Finalmente, la jefa ejecutiva de la región hongkonesa, Carrie Lam, retiró el proyecto, pero la tensión no ha desaparecido de las calles.

Jokin Pascal es el 'general manager' en Asia de Anecoop, una de las mayores cooperativas hortofrutícolas españolas de segundo grado, con más de 700 millones anuales de facturación. La entidad comercializa vinos españoles en y desde Hong Kong para el canal 'horeca'. La exportación a través de la filial asiática ya supera el 11% de los más de 30 millones de euros en ventas de caldos de Anecoop. Este pamplonés, con un pie en su tierra, otro entre Valencia y Hong Kong, cree que más que posibles cambios en la fiscalidad, lo que preocupa a las empresas españolas y multinacionales con sede en la región es que pueda ponerse en riesgo la seguridad jurídica. “La percepción en algunas compañías es que cuanto más poder tiene el Gobierno chino más influencia se verá en los tribunales. ¿Quién querrá pleitear entonces? Si vas a hacer negocios en China, en caso de problemas necesitas un sistema judicial que sea neutral, y ahora mismo eso China no lo garantiza. Hay temor a que Hong Kong esté en ese camino”, explica.

Un mercado imprescindible

China es un mercado demasiado grande y demasiado potente como para que las grandes empresas españolas renuncien a él. Por ejemplo, las textiles instaladas en Hong Kong, puerto franco y territorio aduanero separado de China, eligieron el lugar como sede para canalizar la relación con sus fabricantes continentales. Mucha de esa producción se ha deslocalizado a otros países con mano de obra más barata, pero el proveedor ha pasado a ser cliente conforme ha ido ganando en poder adquisitivo y ahora representa un buen bocado en la cuenta de resultados. Inditex, por ejemplo, tiene 600 tiendas repartidas por toda China, de ellas 57, en Pekín. Un mero rumor de que el dueño de Zara podría estar respaldando las protestas hongkonesas le ha costado un disgusto a la cotizada fundada por Amancio Ortega en forma de críticas y amenazas de boicot a sus tiendas y productos desde medios oficiales chinos.

Es algo que intimida a estas compañías. 'Financial Times' informaba esta semana que los analistas financieros de muchas entidades estaban obviando en sus informes de riesgos la situación de crisis interna en Hong Kong, donde la economía y la bolsa se están resintiendo, por temor a ser represaliados en forma de pérdida de clientes o portazo de los bancos chinos. "Nadie quiere exagerar diciendo algo sobre la situación [de Hong Kong]”, escribía el periódico económico británico citando al ejecutivo de un banco europeo con sede en la región autónoma.

"China te dice 'enriquécete conmigo', pero no te metas en mi política. No te va a amenazar, pero te recuerda tus intereses. Es la nueva 'real politik'"

Álvaro de Luis cree acertado referirse al poder de China como un ‘sharp (afilado) power’ o poder intermedio entre el clásico estilo duro de potencias como Estados Unidos o el ‘soft power’ de otros actores comerciales. “China te dice ‘enriquécete conmigo’, pero no te metas en mi política. No te va a amenazar, pero te recuerda tus intereses. Es la ‘real politik’ del siglo XXI. Nadie quiere perder”, dice el socio de Net Craman, para quien alternativas como Singapur o Tokio no son una opción para quien quiera operar en el mercado chino, como es el caso de BBVA o Santander, los bancos españoles instalados en Hong Kong. Hay demasiadas oportunidades que perder, sin ir más lejos las que proporciona Shenzhen, el Silicon Valley chino al otro lado del río Perla.

El abogado está convencido de que, pese a las protestas y los temores hongkoneses, la Asamblea Popular no modificará el modelo de ‘un país dos sistemas’ y respetará los términos de la Basic Law, la norma máxima que rige en Hong Kong en teoría hasta 2047, según el acuerdo de salida con Reino Unido. “Para los chinos, Hong Kong es su centro financiero. El 60% de la inversión extranjera en China pasa o entra por aquí. Las empresas chinas se apalancan aquí, el 70% de bonos de empresas chinas se negocian aquí y representan el 86% de su mercado bursátil”, despliega De Luis recordando que ha sido en la Bolsa de Hong Kong donde Alibaba ha protagonizado con éxito su segunda salida al parqué para captar capitales.

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