TRAS SUFRIR FUERTES PÉRDIDAS POR LITIGIOS

ACS pone a la venta su negocio de señales de tráfico para adelgazar en 6.000 personas

La constructora ha encargado la desinversión a Société Générale tras haber tenido que hacer frente a varios litigios en Estados Unidos y sufrir fuertes pérdidas

Foto: Una señal de tráfico en Barcelona. (EFE)
Una señal de tráfico en Barcelona. (EFE)
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ACS quiere concentrarse en el negocio de concesiones, más rentable que la construcción y menos intensivo y conflictivo en mano de obra. Para aplicar esta estrategia, la compañía presidida por Florentino Pérez ha encargado a Société Générale la venta de ImesAPI, su filial dedicada al mantenimiento de carreteras, de instalaciones, limpieza de calles, mobiliario urbano y servicios medioambientales, según han confirmado fuentes financieras. La operación permitirá a ACS desprenderse de hasta 6.000 empleados.

Société Générale, uno de los asesores habituales del grupo constructor, ha distribuido ya el cuaderno de venta entre compañías del sector y fondos de capital riesgo. La operación, según las mismas fuentes, puede ascender a un importe que oscila entre 150 y 200 millones de euros, una vez que ACS ha limpiado la compañía de varios problemas surgidos en el extranjero por presuntos incumplimientos de contrato. De hecho, la compañía ha tenido que llevar a cabo una reducción de capital de casi 80 millones de euros para absorber las pérdidas derivadas de varios litigios internacionales.

Según distintas fuentes, ImesAPI ha decidido provisionar 23,7 millones de euros por ejecuciones de obras fallidas en el extranjero, en países como Bolivia y Perú. Pero, además, la filial de ACS ha aprobado el cierre de las operaciones en Estados Unidos, lo que ha supuesto valorar a cero los distintos fondos de comercio y activos por impuestos diferidos. Dado que Grupo lmesapi SL venía soportando la financiación requerida por el grupo de filiales norteamericanas, ACS ha optado por provisionar el 100% del crédito concedido, así como los posibles desembolsos futuros a realizar para el pago de reclamaciones a terceros, lo que ha supuesto un reconocimiento de pérdidas de 66 millones de euros.

El resultado es que la sociedad ha tenido que provisionar las posibles pérdidas futuras por reclamaciones y litigios

Uno de esos litigios lo tenía Midasco LLC, una de las cabeceras de ACS en Estados Unidos, que había reclamado a un cliente una compensación millonaria por el incumplimiento de un contrato. Sin embargo, la filial de la constructora española, lejos de ganar el pleito, lo perdió y finalmente, tras un acuerdo extrajudicial, ha tenido este año que pagar 28,5 millones por daños y perjuicios.

El resultado es que la sociedad ha tenido que provisionar las posibles pérdidas futuras por reclamaciones y litigios, lo que la ha llevado a tener que reformular las cuentas de 2018 y registrar unos números rojos finales de 54 millones. Si bien la ImesAPI no se encuentra en situación de disolución de acuerdo a la normativa mercantil, estas minusvalías la han forzado a reestructurar su patrimonio, con la citada reducción de fondos propios por 80 millones, que ha dejado el capital en apenas 9,89 millones.

Conflicto laboral

Florentino Pérez también ha ordenado la deuda de ImesAPI para dejarla limpia y ponerla atractiva de cara a su venta. Pero el efecto más importante que tendrá esta desinversión en el Grupo ACS será la reducción de plantilla, ya que esta filial, que ha llegado a estar presente en 20 países, emplea a 6.000 trabajadores. El 'holding' tiene una plantilla global de 195.460 personas, de las que 75.000 corresponden al área de servicios, donde se incluye esta filial.

Por tanto, recortaría un 3% la masa salarial del grupo y un 8% la de la subsidiaria, personal que se movilizó en varias ocasiones tras ver como les rebajaban su salario un 75% de forma repentina. En concreto, la compañía pasó de pagarles 3.000 euros mensuales a abonarles el salario mínimo interprofesional, 751 euros, lo cual derivó en un juicio laboral que ganaron los sindicatos.

Además, ImesAPI tiene otros 6.000 activos en maquinaria para el desarrollo de su actividad, lo que supone también un coste elevado. La sociedad está formada por 20 empresas que facturan unos 500 millones de euros, gracias a una cartera de 3.000 clientes, principalmente administraciones públicas. Este es otro de los elementos que, según distintas fuentes, alimentan la venta por parte de ACS, que cuando la crisis económica golpeó con fuerza España sufrió una gran tasa de morosidad por parte de las comunidades autónomas y ayuntamientos.

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