juicio por la salida a bolsa de bankia

Goirigolzarri 'salva' las cuentas de Rato en Bankia y dice que el BdE avaló las suyas

El presidente de Bankia defiende como testigo en la Audiencia que su reformulación de cuentas se debió a la crisis económica que se aceleró entre febrero y mayo de 2012

Foto: José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, enfría la presunta falsedad contable que ve la Fiscalía Anticorrupción en las cuentas de Bankia de 2011. El banquero vasco, que declara este martes como testigo en el juicio por la salida a bolsa de la entidad, ha dado por buenas tanto las cuentas de su predecesor, Rodrigo Rato, de marzo de 2012, como las reformuladas dos meses después por su equipo.

“Nuestras cuentas son las que considero buenas”, ha avanzado Goirigolzarri. En su opinión, desde que el consejo presidido por Rato cerró las cuentas de 2011, en febrero, hasta su formulación en marzo, “no hay cambios relevantes”. Fue de ahí a mayo -fecha de la reformulación- cuando “hay un cambio extraordinario”. “Metámonos en el túnel del tiempo: en 2010 parecía que se salía de la crisis y el BCE subió los tipos en 2011”, fue en la segunda parte de ese año cuando la economía española hizo “crack”, por el mercado inmobiliario. "Nunca he vivido una situación como la que se vivió en Bankia aquellos meses", ha añadido.

La entidad y su matriz, BFA, están imputadas como personas jurídicas, lo que respalda que Goirigolzarri no eche más leña al fuego en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional.

José Ignacio Goirigolzarri a su llegada a la Audiencia
José Ignacio Goirigolzarri a su llegada a la Audiencia

Según Goirigolzarri, la crisis del ladrillo hizo que Bankia cambiara el valor de sus créditos a promotores y de empresas con garantías inmobiliarias, pasando del beneficio presentado por Rato a unas pérdidas de más de 3.000 millones. Eso a su vez provocó que BFA tuviera que valorar a la baja su participación en Bankia y rebajar la recuperabilidad de los créditos fiscales.

El presidente también ha incidido en que el Banco de España estuvo encima de su reformulación, ayudando con los criterios contables que se usaron: "El Banco de España siempre estuvo muy colaborador". Esta afirmación es importante por las versiones contradictorias que ha dado posteriormente el regulador sobre ello, con la visión, por un lado, de los peritos judiciales, e incluso del ex director general de Supervisón, Jerónimo Martínez Tello, que puso en tela de juicio el plan Goirigolzarri de Bankia porque fue a "cubrirse las espaldas".

Desconfiaba de Barcoj y Soria

Preguntado por la Fiscalía, Goirigolzarri ha hecho referencia a algunas de sus primeras decisiones como presidente de Bankia en mayo de 2012. Pidió la dimisión a los consejeros del grupo para “empezar de cero” y tras exigir como condición a Economía que “no hubiera ninguna injerencia política”. Se centró entonces en conseguir unas cuentas auditadas, para lo que pidió que se diera la información que faltaba a Deloitte; y en presentar un plan de capitalización al Banco de España.

Sobre el equipo directivo, defiende la decisión de mantener a Francisco Verdú -consejero delegado- y Sergio Durá -interventor por su profesionalidad y ayuda, y la de cesar a Ildefonso Sánchez Barcoj -director financiero- y Miguel Ángel Soria -director de auditoría interna-, porque “tenían un conflicto de intereses” y los “resultados no eran para confiar en ellos”.

Rodrigo Rato, en su declaración en el juicio de Bankia.
Rodrigo Rato, en su declaración en el juicio de Bankia.

Goirigolzarri también ha explicado cómo fue su llegada a Bankia. Primero rechazó dos ofrecimientos de Rato, uno antes de la salida a bolsa de 2011, como consejero; y otro como consejero delegado en abril de 2012. Posteriormente le llamó Rato para informarle de su inminente dimisión y para proponerle como sucesor. Habló con Luis de Guindos y directivos del Banco de España antes de ser nombrado oficialmente.

El banquero vasco ha detallado la información que tenía sobre el grupo al llegar a su presidencia: "Sabía y conocía los problemas del sistema financiero español, conocía los problemas de Bankia desde fuera, el famoso informe del FMI, que se habían presentado unas cuentas a la CNMV que no estaban auditadas y los rumores que había en el mercado, pero información directa no tenía", ha indicado.

"Si a mí me llegan a decir entonces que íbamos a haber un plan de reestructuración aprobado por Europa en noviembre que nos obligaba a recortes de 4.500 personas, a cerrar 1.000 oficinas y que los preferentistas se verían obligados a participar en la capitalización de Bankia, me hubiera sorprendido, la verdad, no hubiera esperado nada de eso, pero esa fue nuestra realidad", ha añadido.

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