propiedad intelectual

Housers contra Housell: prohíben a la filial de Cerberus usar su marca en España

La plataforma de inversión inmobiliaria ha ganado a Housell la primera batalla de la guerra que las dos partes están lidiando por ver quién tiene derecho a usar sus parecidas marcas

Foto: Logo de Housell en unas oficinas.
Logo de Housell en unas oficinas.

Jarro de agua fría para Housell. La agencia inmobiliaria 'online' participada por Cerberus está a un paso de verse obligada a cambiar de marca o, como mínimo, de tener que adaptarse al fallo que el pasado 31 de enero emitió la EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea), que dio la razón a otra 'startup' del sector inmobiliario.

Se trata de la plataforma de inversión Housers, que acudió a esta autoridad para solicitar que se prohibiera a Housell seguir usando esta marca en España, por considerar que podía llevar a error, al haber un alto grado de similitud fonética, visual y conceptual.

Y la EUIPO le ha dado parcialmente la razón, ya que ha declarado nula la marca de la filial de Cerberus para la categoría 36, paraguas bajo el que se encuentran los servicios inmobiliarios; aunque le ha permitido seguir usándola en la clase 35, que hace referencia a servicios de 'marketing', publicidad y promoción.

La oficina hace esta distinción porque considera que “debe declararse nula la marca impugnada para los servicios considerados idénticos a aquellos de la marca anterior”, es decir, los inmobiliarios, mientras que “el resto de los servicios impugnados son diferentes”.

El resultado práctico de este fallo es que Housell está a un paso de no poder seguir utilizando su marca en España en todo lo que respecta al corazón de su negocio, los servicios inmobiliarios. “La División de Anulación considera que existe un riesgo de confusión para parte del público y, por lo tanto, la solicitud está fundada sobre la base del registro de marca española anterior del solicitante”, recoge el fallo.

Sin embargo, fuera de nuestras fronteras la situación es justo la contraria. Según señalan desde la agencia inmobiliaria, del mismo modo que en España Housers registró antes su marca, para Europa lo hizo antes Housell, lo que significa que en el Viejo Continente tendría prioridad de protección de marca, pero no es nuestro país. Desde Housers han declinado hacer comentarios.

Duelo de 'startups'

Tanto Housers como Housell son dos jóvenes compañías surgidas al calor del espíritu emprendedor que ha acompañado la recuperación del negocio inmobiliario. La primera inició oficialmente su actividad en enero de 2016, aunque medio año antes había presentado ya la solicitud de registro de su marca en España, y alcanzó la mayoría de edad en la primavera de 2017, cuando la CNMV —Comisión Nacional del Mercado de Valores— le dio sus bendiciones.

La segunda dio oficialmente sus primeros pasos hace dos años dentro de Haya, el servicer de Cerberus, aunque poco después el fondo se hizo directamente con la totalidad del capital, con el objetivo de impulsar definitivamente el proyecto.

A pesar del jarro de agua fría que ha supuesto la decisión de la EUIPO, Housell tiene derecho a presentar recurso y, si lo gana, ambas empresas podrían seguir compitiendo en nuestro país con sus actuales marcas.

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