grandes retos regulatorios

Los retos que tiene por delante el nuevo presidente de Endesa

Con las atribuciones ejecutivas reducidas a la mínima expresión, el ocupante del trono que deja Borja Prado deberá afinar las buenas relaciones ante la incertidumbre política instalada en España

Foto: Un hombre camina bajo el logo de Endesa. (Reuters)
Un hombre camina bajo el logo de Endesa. (Reuters)

El nuevo inquilino de la presidencia de Endesa, tras la salida de Borja Prado, tiene por delante importantes retos, pese a que sus atribuciones estarán reducidas a la mínima expresión. El poder ejecutivo estará en manos de José Bogas, actual consejero delegado encargado de la gestión estratégica de la compañía y del día a día. Será el consejero delegado de Enel y vicepresidente de Endesa, Fracesco Starace, quien tenga la úlitma palabra sobre el nombramiento.

En cualquier caso, la estructura de la compañia limita mucho el campo de acción de una compañia que de facto es la filial ibérica de la italiana Enel y a ese territorio tiene que restringir su acción. Para el presidente no ejecutivo quedarán las relaciones políticas y empresariales con los diversos ejecutivos que vayan haciéndose paso en La Moncloa, en una coyuntura política donde los ciclos de gobierno cada vez son más cortos y tensos. Le tocará lidiar con las corrientes populistas que reinan Italia y cada vez son más patentes en España.

Por esa razón, una de las primeras características que debería reunir el nuevo presidente no ejecutivo es las buenas relaciones con los distintos grupo políticos. Por ello, fuentes conocedoras de la compañía descartan que sea alguien con una marcada vinculación partidista. Casi se da por descartado, por otra parte, que sea italiano. Todos piensan en un español.

La primera tarea que tendrá que atender con los reguladores será el cierre de centrales de generación convencional, donde Endesa se juega una buena parte de su negocio. Es el principal propietario de centrales nucleares y de carbón en España. En los próximos meses, o años, una de las principales cuestiones será saber cómo se reparten los costes del desmantelamiento nuclear, una vez que las empresas parecen tener más claro el horizonte de cierre para cada una de las plantas. En el horizonte queda la aprobación del Plan Nacional de Residuos Nucleares. En toda esta tarea, hay una cuestión clave que es el impuesto nuclear que acarrean las empresas que trabajan en el negocio atómico. Los expertos ven este impuesto como una cuestión clave para el ocaso nuclear cuyo cierre ya tiene fecha definitiva: 2036 será el año para la última planta.

Al margen de lo anterior está por ver qué sucede con las plantas de carbón que Endesa aún mantiene vivas. Ahí la regulación que vaya marcando Bruselas y el coste del CO2 en el futuro será clave para determinar cuánto le va a costar a la compañía eléctrica deshacerse de las centrales con el combustible fósil con menos futuro. La interlocución comunitaria es algo también importante en este sentido.

A nivel nacional, una de las grandes tareas será lograr la mejor regulación para las redes, un negocio de bajo riesgo del que Endesa es líder en España. El horizonte parece marcado para los próximos seis años, con la propuesta de la CNMC de retribuir algo por debajo del estándar actual la distribución en baja tensión. No obstante, el nuevo gobierno también puede tener algo que decir en esta cuestión, sobre todo cuando muchos analistas empiezan a detectar posible déficit en el sistema.

Aún así, también corren vientos de cambio en la CNMC en el medio plazo, otro importante actor con el que estar a buenas.

En el corto plazo, tienen planteado un recurso ante el Tribunal Supremo para hacer posibles alegaciones por el margen de comercialización que obtienen por los clientes que están en el mercado regulado PVPC.

En el plano inversor, Endesa va a centrarse en las nuevas renovables. En este terreno están por conocerse como serán las subasta de los próximos años, a las que en principio la compañía tiene interés en acudir. Lo normal será que estas compitan a precio de mercado, pero la tramitación administrativa lo más benévola posible es un factor a tener en cuenta. Otro factor de crecimiento que no ha de descuidar del favor regulatorio es el avance de la movilidad eléctrica, en al que Endesa está cada vez más posicionado con Enel X y su desarrollo de puntos de recarga por todo el país.

Un tema importante será la cuestión de marca. Endesa es hoy el principal patrocinador de la Liga ACB. Sin olvidar la reputación de la empresa. Actualmente mantiene un duro enfrentamiento con 36.000 trabajadores, prejubilados, jubilados y familiares por el convenio colectivo, que no está firmado. Esto ha llevado a una guerra en los tribunales a los sindicatos por evitar que se les quite el pago de la luz de sus hogares, un beneficio social del que habían disfrutado hasta la fecha y que está en cuestión. No hay que olvidar que muchos exempleados se manifestaron en 2018 en Madrid contra la matriz Enel delante de la embajada italiana, con el coste de imagen que ello supone.

Para el nuevo presidente también debería ser importante mantener buenas relaciones con la vecina Portugal, único país donde Endesa puede diversificarse. La compañía ya mostró su intención de participar en las subastas municipales para la red de distribución que hoy está en manos de EDP.

Y no menos importantes serán las relaciones con la matriz propietaria de Enel e incluso con Roma. Endesa ya ha anunciado que bajará el 'pay out' al 80% en 2021 para dar oxígeno inversor a las renovables. Sin embargo, esta bajada relativa del dividendo no lo es en absoluto. Se pasa del 100% del pago de dividendo sobre beneficio al 80% con una expectativa de crecimiento de las ganancias que permitan mantener la entrega de 1.400 millones de euros, de los que 1.000 van directamente para Italia.

Convencer a Italia que de Endesa pueda seguir creciendo, con las limitaciones geográficas que tiene, sin que se eleven los dividendos, es una cuestión crucial para mantener la capitalización de la compañía, siempre amenazada de ser ordeñada hasta dejarla seca por el Estado italiano, que nunca ha abandonado del todo la idea de vender la compañía en un futuro. Para ello, la interlocución con el Gobierno español, que pueda hacer el presidente, será clave.

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