tras los test de estrés de la eba

BBVA y Banco Sabadell se quejan de Guindos en el BCE

Luis de Guindos señaló a los bancos que obtuvieron niveles de capital inferiores al 9% en los test de estrés de la EBA, una nota de corte a posteriori que provocó malestar

Foto: Luis de Guindos, vicepresidente del BCE. (EFE)
Luis de Guindos, vicepresidente del BCE. (EFE)

Los test de estrés a la banca de 2018 han provocado mucho malestar en las entidades. Especialmente en las de Reino Unido o las que tienen exposición, por el escenario utilizado para la economía británica, y las españolas. Aunque en este caso por unas declaraciones de Luis de Guindos, que han motivado quejas en su casa, el Banco Central Europeo (BCE).

El examen de la Autoridad Europea de Banca (EBA, por sus siglas en inglés) debía ser el más descafeinado de los últimos años. Pero el ex ministro de Economía en el Gobierno de Mariano Rajoy se desmarcó y evitó que así fuera. Los resultados dejaron a los bancos españoles como los más resistentes ante una potencial crisis, pero también los que más cortos están en capital, algo que no es nuevo tras los continuos avisos de los supervisores.

En teoría, los test de estrés sirven para medir la resiliencia de los bancos en un escenario muy estresado sin aprobados ni suspensos, aunque los analistas habían tomado como referencia un nivel de entre el 5% y el 6% para poner una cruz al que no estuviera por encima. Hasta aquí, sin problemas para los bancos españoles, que exhibieron ratios de capital en 2020 del 7,58% en el caso del Sabadell; BBVA, un 8,8%; CaixaBank, un 9,11%; y Banco Santander, un 9,2%.

Es decir, en un examen en el que no había aprobados o suspensos teóricos, los resultados estuvieron muy por encima de la nota de corte del mercado. Pero a posteriori, Luis de Guindos, vicepresidente del BCE desde junio, estableció nuevas notas, lo que ha generado un profundo malestar en varios bancos. Entre ellos están BBVA y Banco Sabadell, al sentirse señalados. Durante las últimas semanas ha habido quejas informales al más alto nivel desde estas entidades ante el propio De Guindos y en el BCE sobre sus declaraciones, según fuentes conocedoras. BBVA y Sabadell han declinado hacer comentarios.

De Guindos participó el 5 de noviembre en un evento en Bruselas en el que analizó los avances en estabilidad financiera de la última década y la importancia de la supervisión macroprudencial del banco central. De hecho, en su caso ha heredado de su predecesor, Vitor Constâncio, las responsabilidades en investigación, supervisión macroprudencial y estabilidad financiera. Desde esta última óptica analizó los test de estrés, para malestar de varios bancos. Además, en el mercado se recuerda las viejas rencillas entre De Guindos y Francisco González, por el rechazo del ya ex presidente ejecutivo de BBVA a entrar en el capital del ‘banco malo’ o Sareb.

El BCE trató de explicar a los analistas de bancos de inversión y directivos de bancos afectados que la óptica de Luis de Guindos era macroeconómica

El vicepresidente del BCE dividió a los bancos analizados en tres grupos. En el primero hay nueve bancos con niveles de capital de más del 11% en el peor escenario. En el segundo, hay 12 entidades entre el 9% y el 12%, que “mostraron un grado razonable de resistencia”, aunque “algunos de estos bancos aún tienen trabajo que hacer para mejorar su capital y reducir su vulnerabilidad”. Santander y CaixaBank están en este grupo, en la parte baja de la horquilla.

Por último, señaló que hay 12 bancos que representan casi el 40% de los activos totales del sector financiero europeo con niveles de capital inferiores al 9% en un escenario estresado, y que a juicio del exministro “deberían aumentar su solidez y mejorar las posiciones de capital para enfrentar los desafíos futuros y, por lo tanto, serán monitorizados de cerca”. En este grupo están los españoles BBVA y Sabadell, y grandes entidades europeas como el alemán Deutsche Bank, el francés BNP Paribas o los británicos Lloyds y Barclays.

La opinión fue a título individual, no consensuada desde el cuartel general de la autoridad monetaria y supervisora en Fráncfort, y generó sorpresa. El BCE trató de explicar a los analistas de bancos de inversión y directivos de bancos afectados que la óptica de Luis de Guindos era macroeconómica, al no estar en el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) que se encarga de la vigilancia micro en las entidades. El informe de estabilidad financiera publicado posteriormente incluye un análisis más severo en economías como Argentina o Turquía, y una caída agregada mayor de la ratio de capital del sector financiero europeo en un escenario estresado, lo que demuestra la preocupación de la autoridad monetaria y supervisora en este ámbito. Desde el BCE descartan comentarios oficiales al respecto.

Más críticas

Desde que la EBA inició en enero de 2018 el proceso de las pruebas de resistencia se han sucedido las críticas. De hecho, antes de conocerse los resultados hubo quejas formales de varias entidades por los escenarios contemplados y por no tener en cuenta mejoras de 2018, como la venta de grandes carteras de activos tóxicos en varios casos, como CaixaBank o Sabadell. Dicho esto, tampoco incorporó al análisis cuestiones como la crisis turca para BBVA o el riesgo de litigios.

En el caso de los escenarios, la EBA fue especialmente dura en el diseño de previsiones estresadas para Reino Unido, con una caída acumulada del PIB entre 2018 y 2020 del 3,3%, mientras que en España fue del 0,8%. Así, los bancos británicos y europeos con exposición a Reino Unido como Santander o Sabadell parten con una desventaja respecto al resto.

Por el contrario, algunos expertos consideran que la imagen proyectada para las economías emergentes fue muy benigna. “En Turquía la realidad de 2018 no ha sido mucho peor que en el peor escenario de la EBA”, señala un banquero, con una caída del PIB del 0,8% en 2018 y crecimientos del 1,9% y del 3,5% en los dos años siguientes. En este caso, el escenario más estresado también es de crecimiento acumulado en otras economías emergentes, caso de Brasil o México, y en economías avanzadas como Estados Unidos.

En cualquier caso, desde los supervisores hay insistencia en que los bancos mejoren la combinación de capital y rentabilidad, una vez superada la fase de obsesión por la liquidez tras la crisis. El Banco de España ha insistido continuamente en que las entidades españolas están a la cola de Europa en sus indicadores de capital de máxima calidad, pidiendo esfuerzos adicionales a los bancos. Asimismo, el supervisor considera que deben incidir en mejorar sus políticas de fijación de precio y su eficiencia para ser más rentables.

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