procesos muy avanzados

Telefónica ultima la venta de sus negocios en México y Centroamérica

Estas desinversiones forman parte de la nueva hoja de ruta defendida por Álvarez-Pallete hace solo unos días, en la que expresaba la conveniencia de desprenderse de los negocios menos rentables

Foto: Un hombre pasa frente a un edificio de oficinas de Telefónica en Barcelona. (Reuters)
Un hombre pasa frente a un edificio de oficinas de Telefónica en Barcelona. (Reuters)

Cambio en el perímetro internacional de Telefónica. La compañía presidida por José María Álvarez-Pallete está a punto de cerrar la venta de los negocios en México y Centroamérica, según fuentes involucradas en las negociaciones. Ambos procesos están ya muy avanzados y con diferentes candidatos seleccionados, ya que para la filial mexicana la decisión se dirime entre las ofertas de los fondos de inversión Cerberus y Advent, mientras que para la centroamericana el candidato con más posibilidades es el operador local Tigo, propiedad del magnate guatemalteco Mario López Estrada.

Estas desinversiones forman parte de la nueva hoja de ruta defendida por Álvarez-Pallete hace solo unos días frente al plantel directivo de la compañía. En el evento celebrado en la Caja Mágica de Madrid, el presidente de Telefónica defendió la necesidad de gestionar los activos bajo el foco de “aumentar el retorno sobre capital empleado”, es decir, de valorar la conveniencia de desprenderse de aquellos negocios con menos rentabilidad, en clara alusión a los activos del grupo en Centroamérica y México, cuyos procesos ya están lanzados y en plena la recta final.

En el caso de México, un mercado dominado por Telcel, la marca del grupo América Móvil (Carlos Slim), y con la estadounidense AT&T rompiendo los precios, los números hace tiempo que no salen. Por este motivo, Telefónica ha decidido formalizar su salida del país más de dos décadas después de su llegada. En este caso, los interesados han sido inversores financieros, cuyas ofertas a la baja obligarán a la multinacional española a apuntarse una importante provisión en los resultados anuales. Según las fuentes consultadas, el comprador final sería el fondo Cerberus.

Algo similar ocurre en la región de Centroamérica (Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y El Salvador). En este caso, Telefónica compite por defender la tercera posición ante el avance de la estadounidense AT&T, dado que la hegemonía de esta zona se la reparten Tigo (antiguo monopolio público) y Claro (otra marca de América Móvil). De hecho, en este caso, el principal interesado es Tigo, controlado por el hombre más rico de Centroamérica, para consolidar su liderazgo regional, pero que para la operadora española es el menor de sus mercados por facturación.

Cuartel general de Telefónica en Madrid. (Reuters)
Cuartel general de Telefónica en Madrid. (Reuters)

Estas desinversiones podrían reportar a Telefónica hasta 2.500 millones de euros, un ingreso extraordinario que contribuirá a reducir deuda, que a cierre del tercer trimestre de este año era de 42.600 millones. Esta aportación va en la línea de la operadora por reducir su ingente carga financiera, uno de los factores que más castigan su cotización, que tocó mínimos el pasado mes de septiembre (6,63 euros), después de que algunas de las decisiones más relevantes para atajar esta situación, como las salidas a bolsa de O2, Telsiux o Argentina, además de la venta de Alemania, fueran canceladas.

En paralelo al plan de reducción de deuda, Telefónica quiere enfocar sus recursos en aquellos mercados más rentables, como son por encima del resto España, Brasil y Reino Unido. Los cambios abordados a comienzos de 2018 ya daban algunas claves de cuáles serían los ejes del equipo de Pallete. Uno muy destacado fue la reorganización de Latinoamérica en dos áreas, norte y sur. La primera incluye a México, Centroamérica y Colombia, donde su rentabilidad es muy ajustada, mientras que la segunda comprende los mercados más atractivos, pues además de Brasil abarca Chile, Perú y Argentina.

Y mientras esa gran operación llega, Telefónica sigue aflorando el máximo valor posible a su cartera de activos. En algunos casos, se ha desprendido de actividades no estratégicas, como la reciente venta de Antares —su división de seguros— a Catalana Occidente por 160 millones, y en otros ha vendido participaciones minoritarias, como el 10% de Telsiux al 'holding' de Amancio Ortega por 360 millones. Como dijo el presidente Pallete el pasado jueves respecto a la situación de la compañía, “no importa si el vaso está medio lleno o medio vacío, lo único importante es que puede rellenarse”.

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